A veces, vale la pena equivocarse.
Ciertamente fue así para los Johnson.
El martes, la pareja se presentó en el Chase Field pensando que habían comprado boletos para el juego de esa noche entre los D-backs y los Gigantes. Pero cuando intentaron escanear sus entradas en la puerta, no funcionaron. Sólo entonces se dieron cuenta de que sus boletos eran para la siguiente noche.
En lugar de conducir de regreso a casa, los Johnson compraron nuevas entradas con asientos cerca del poste de foul del jardín izquierdo.
Su decisión rindió frutos rápidamente. En el segundo inning, el campocorto dominicano de los Gigantes, Willy Adames, conectó un jonrón hacia el prado izquierdo, directo al guante de AJ Johnson.
Al día siguiente, los Johnson regresaron al estadio, esta vez usando sus boletos originales. Llegaron temprano al encuentro y, con la ayuda de un miembro del personal de los Gigantes, lograron que Adames les firmara la pelota del cuadrangular. Luego, se aventuraron de nuevo al jardín izquierdo, con asientos en casi el mismo lugar que la noche anterior.
Ya debía sentirse como un déjà vu. Luego, en el segundo episodio, Adames tomó su turno al bate. Efectivamente, conectó otro batazo profundo hacia el prado izquierdo. Esta bola aterrizó en el bullpen de Arizona, dio un rebote salvaje contra el muro hacia las gradas, y cayó directamente en el guante de Johnson por segunda noche consecutiva.
Dos vuelacercas del mismo jugador. Dos atrapadas estelares del mismo aficionado, en casi el mismo lugar, en noches consecutivas. De verdad nunca sabes lo que podría pasar cuando vas a un estadio de béisbol.
