Hace 30 años, los Dodgers rompieron barreras con una rotación internacional

6:56 PM UTC

El béisbol nunca ha sido tan popular en todo el mundo, y tras un sensacional Clásico Mundial de Béisbol que estableció récords de audiencia, el amor por el “Rey de los Deportes” a nivel global es más evidente que nunca.

Ha habido muchos hitos en el camino hacia la actual popularidad mundial del béisbol, pero hay un equipo de Grandes Ligas en particular que fue pionero cuando se trató de incorporar a lanzadores internacionales a su rotación abridora hace tres décadas.

A mediados de la década de los 90, los Dodgers hicieron algo que ningún otro club había hecho en la historia de MLB al conformar una rotación con lanzadores de cinco países: La República Dominicana, Japón, Corea del Sur, México y los Estados Unidos.

“Fue una época en la que el crecimiento de MLB realmente se estaba expandiendo”, dijo el nudillero Tom Candiotti, quien fue miembro de la rotación de Los Ángeles de 1992 a 1997. “Los Dodgers siempre estaban a la vanguardia de todo eso. Fue increíble”.

Todo empezó a tomar forma en 1994. Los Dodgers, para ese momento, ya contaban con un par de abridores dominicanos, Pedro Julio Astacio y Ramón Martínez. Pero ese año, Los Ángeles firmó al derecho Chan Ho Park desde Corea del Sur y subió al derecho mexicano Ismael “Rocket” Valdez para su debut en la Gran Carpa.

En 1995, el fenómeno conocido como “Nomomanía” se apoderó de las Mayores, con el derecho japonés Hideo Nomo y su poco ortodoxa mecánica de “tornado” emocionando a los aficionados en todo el mundo del béisbol.

Para 1996, todo encajaba: Nomo, Astacio, Martínez y Valdez estaban en la rotación junto con Candiotti, y Park realizó las primeras 10 de lo que serían 181 aperturas en su carrera con los Dodgers. En 1997, Park se unió a la rotación como abridor a tiempo completo.

Fue la rotación más diversa en la historia de Grandes Ligas, y además era muy buena. En 1996, los abridores de los Dodgers registraron colectivamente una efectividad de 3.51. En 1997, tuvieron promedio de carreras limpias de 3.73.

La rotación también era divertida, particularmente por la variedad de idiomas dentro del grupo. No había tanto una barrera idiomática como un “programa de intercambio de idiomas”.

“Siempre trataba de enseñarle español a Nomo”, dijo Astacio entre risas. “Y Nomo trataba de enseñarme japonés. Cada uno aprendimos algunas palabras”.

Candiotti, a quien el manager Tommy Lasorda se refería como “el italiano”, salía a almorzar con Nomo con regularidad.

“Hideo era muy gracioso”, recordó Candiotti. “Yo me moría de la risa. Nos podíamos comunicar bien. Sabíamos lo suficiente [del idioma] como para poder almorzar o cenar juntos. Eso era divertido”.

Candiotti también comentó que Nomo y Valdez eran “muy unidos”.

“Creo que desarrollaron su propio idioma entre ellos”, dijo Candiotti, riéndose.

Para cuando Nomo llegó, Astacio estaba en su cuarta temporada en las Mayores. Martínez ayudó a Astacio en su transición a las Grandes Ligas. Candiotti calificó al hermano de Pedro como “el capitán de todos los latinos”.

Orel Hershiser, quien aún lanzaba con los Dodgers cuando Astacio debutó en 1992, también fue de gran ayuda para él. Hershiser también fue mentor de Park, a quien Lasorda le “asignó”, sabiendo que Hershiser tenía el temperamento y la experiencia adecuados para ayudar al joven derecho coreano.

“Simplemente te aseguras de hacer un esfuerzo extra para, ya sabes, [decir] ‘Oye, vamos por aquí’, o ‘el estiramiento es en 15 minutos’”, reveló Hershiser.

“Creo que con Chan Ho, adaptarse al estilo de MLB frente al de Corea fue un reto. Creo que, en Corea, su habilidad era lo suficientemente buena como para dominar a cualquiera con cualquier lanzamiento, a ocho de cada nueve bateadores. Y de repente, ocho de cada nueve pueden batearte”.

Sin duda fue un desafío, pero Park prosperó al llegar a las Mayores. En sus primeras dos campañas como abridor a tiempo completo, registró promedio de carreras limpias de 3.55. Lo mismo ocurrió con Valdez, cuya efectividad en sus primeras tres campañas como abridor fijo fue de 3.02. Ambos tenían apenas 20 años cuando debutaron en Grandes Ligas.

Nomo estuvo en su propia categoría durante sus primeras dos temporadas en las Mayores. Abrió el Juego de Estrellas de 1995 y ganó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional ese mismo año, antes de registrar promedio de carreras limpias de 3.19 en 228.1 entradas -- incluyendo un juego sin hit ni carrera en Coors Field -- en 1996.

El dúo dominicano de Astacio y Martínez también fue sobresaliente en esos años. La mejor campaña de Astacio con los Dodgers llegó en 1996, cuando terminó con efectividad de 3.44 en 211.2 episodios. Mientras tanto, Martínez registró 3.34 para Los Ángeles entre 1996 y 1998.

Fue una rotación abridora sin precedentes. Y fue muy buena en muchos sentidos. Basta con escuchar al estadounidense, o mejor dicho, al [italiano”, del grupo.

“Fue una época divertida”, afirmó Candiotti. “Fue genial ser parte de eso”.