El recuerdo de su abuela acompaña a Paredes en cada paso de su carrera

9:58 PM UTC

HOUSTON -- Cuando el mexicano fue informado de que iba a debutar en Grandes Ligas en el 2020, la primera persona a la que llamó fue su abuela, Gloria Eduviges Arvizu, quien se encontraba en México.

“Me felicitó y estaba muy contenta de que finalmente pudiera cumplir mis sueños, algo por lo que había trabajado durante muchos años”, dijo Paredes, el tercera base titular de los Astros.

Eduviges fue quien comenzó a llevar a Paredes a las prácticas de béisbol en su natal Hermosillo, Sonora, México, cuando tenía ocho años, y continuó haciéndolo hasta que cumplió 11. Caminaban juntos unos cinco kilómetros desde su casa hasta los campos de práctica, deteniéndose en ocasiones bajo las palmeras para resguardarse del intenso calor.

“Ella fue quien me llevó a mi primera práctica de béisbol, así que básicamente fue quien me crió”, dijo.

Por eso Paredes juega esta temporada con el corazón apesadumbrado tras el fallecimiento de su abuela a principios de abril, a los 76 años. Paredes fue colocado en la lista de duelo para asistir al funeral de su abuela en México y todavía intenta sobrellevar la pérdida.

“Todavía es muy difícil”, dijo. “Es algo muy reciente. Es algo por lo que todavía estoy atravesando un duelo, pero con el tiempo va a mejorar. Es un proceso difícil”.

Este Día de las Madres fue el primero para Paredes sin su abuela, quien lo crió junto con su padre y su abuelo.

Paredes, quien llegó a Grandes Ligas con los Tigres en el 2020 y posteriormente fue cambiado a los Rays, luego a los Cachorros y finalmente a los Astros antes de la temporada del 2025, todavía rinde homenaje a su abuela antes de cada juego.

“Digo una pequeña oración, simplemente pidiéndole que me cuide y que bendiga a mi familia y a mí”, dijo.

Gloria Eduviges nunca pudo ver a Paredes jugar con el uniforme de los Astros, pero él sí cumplió una promesa al llevarla a Estados Unidos para verlo disputar un juego de Grandes Ligas. Eso ocurrió en abril del 2024, cuando todavía formaba parte de los Rays.

“Pude traerla aquí para que pudiera verme jugar en persona”, dijo.

Incluso cuando Gloria Eduviges estaba en México, Paredes la llamaba con frecuencia. No sólo para hablar de béisbol, sino también de su vida fuera del terreno. Ella era una fuente constante de consuelo y apoyo.

“La primera vez que estuve [en Grandes Ligas], estaba solo, así que ella me daba palabras de ánimo para que siguiera jugando y continuara adelante”, dijo.

Paredes, de 27 años, ha hecho precisamente eso y ha construido el tipo de carrera que la habría llenado de orgullo. Dos veces convocado al Juego de Estrellas, comenzó esta semana bateando .260/.351/.424 con 16 jonrones y 67 carreras impulsadas, ocupando el tercer puesto en el orden ofensivo detrás del cubano Yordan Álvarez en un equipo que se encontraba en el primer lugar del Oeste de la Liga Americana.