Cada año, el 15 de abril, aniversario del debut de Jackie Robinson en Grandes Ligas, reflexionamos sobre la vida y el legado de un ícono estadounidense.
Hablar de Jackie Robinson a menudo se centra en su papel como un valiente pionero que rompió la barrera racial del béisbol, y con razón. Pero además de ser una figura monumental en la historia, no debe pasarse por alto que Robinson fue un pelotero espectacular que se ganó con creces su lugar en el Salón de la Fama con sus hazañas en el terreno, a pesar de todo lo que tuvo que superar.
Con eso en mente, aquí hay cinco apuntes que ayudan a ilustrar la grandeza del Nro. 42 dentro del terreno:
• Robinson irrumpió en las Mayores como un jugador de 28 años en 1947. A pesar de la enorme carga que llevaba y los obstáculos que enfrentó, no tardó en impulsar a los Dodgers con su desempeño. Fue el primer ganador oficial del premio al Novato del Año, cuando existía un solo galardón para ambas ligas, y dos años después se llevó el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.
Hasta 1953, Robinson acumuló un impresionante total de 51 Victorias por Encima del Reemplazo (WAR), según Baseball Reference, la sexta mayor cifra para las primeras siete temporadas de un jugador de posición en la Liga Americana o Nacional, solo por detrás de Ted Williams, el dominicano Albert Pujols, Mike Trout, Mickey Mantle y Wade Boggs, y apenas por encima de Willie Mays. Además, el WAR de Robinson de 41.6 entre 1949 y 1953 lideró las Mayores, con Stan Musial (40.4) como el único otro jugador en 30 o más.
• Desde la llegada de Robinson a la liga, posee dos de las siete temporadas más valiosas producidas por un segunda base. Su WAR de 9.7 en 1951 solo es superado por la campaña de Joe Morgan en 1975, y su WAR de 9.3 dos años antes está empatado con otras dos temporadas de Morgan en el quinto lugar. Esto convierte a Robinson y a Morgan en los únicos segundas bases desde 1930 con múltiples temporadas de al menos 9.0 de WAR (Craig Biggio y Chase Utley lo lograron una vez cada uno).
• Durante ese período cumbre entre 1949 y 1953, Robinson bateó un sobresaliente .329/.430/.505 y promedió 32 dobles, siete triples, 16 jonrones, 93 carreras impulsadas y 108 carreras anotadas. Su OPS+ ajustado por parque y liga de 146 en ese lapso fue el quinto mejor entre todos los jugadores de Grandes Ligas con al menos 2,000 visitas al plato, una cifra aún más impresionante considerando su posición.
Aunque Robinson jugó en la primera base como novato y luego tuvo tiempo en la tercera y en el jardín izquierdo, disputó la mayoría de sus juegos en la segunda base. Su OPS+ de 146 entre 1949 y 1953 fue 27 puntos superior al de cualquier otro segunda base titular, y su marca de por vida de 132 está empatada con Morgan en el primer lugar desde 1947 (mínimo de 5,000 visitas al plato).
• Parte de la grandeza de Robinson en el plato se basó en su disciplina y su habilidad para hacer contacto. En 10 temporadas en la Liga Nacional, nunca se ponchó más de 40 veces, y en ocho ocasiones negoció al menos el doble de bases por bolas que ponches, con una proporción de 425 a 148 entre 1949 y 1953. En general, la tasa de 2.54 bases por bolas por ponche de Robinson es la tercera más alta entre quienes tienen al menos 5,000 turnos al bate desde 1947, solo por detrás de Nellie Fox y William
• Por supuesto, la agresividad y el talento de Robinson en las bases fueron otra gran parte de su éxito. Y aunque sus totales de bases robadas no llaman tanto la atención, jugó en una era en la que eso no era una parte importante del juego. Cuando Robinson se robó 29 bases como novato, nadie más en la Liga Nacional tuvo más de 14; cuando lideró las Mayores con 37 dos años después, su compañero Pee Wee Reese fue segundo con 26, y solo otro jugador alcanzó las 20. En sus primeras siete temporadas, Robinson lideró las Mayores con 166 bases robadas, con apenas otros dos jugadores superando la marca de 100.
El total de por vida de Robinson de 197 robos incluye 19 estafas del plato, 13 de ellas en sus primeras tres temporadas. Robinson, quien también se robó el home de manera memorable en la Serie Mundial de 1955, logró la hazaña al menos tres veces por año entre 1947 y 1949, cuando ningún otro jugador tuvo siquiera una temporada con una jugada así.
