Antes de que el dominicano Jesús Made se presentara al plato con las bases llenas en la parte baja de la octava entrada la noche del viernes, su compañero de equipo Andrew Fischer (prospecto Nro. 6 de los Cerveceros) le preguntó: “¿Vas a batear un rodado aquí?”
Made sonrió y respondió: “Nada de eso”.
El joven de 19 años no bromeaba. Cuatro pitcheos después, Made se abrió paso en los libros de récords con un grand slam que le puso el signo de exclamación a una monstruosa noche que fue la mejor de su carrera: se fue de 5-5 con dos jonrones y siete carreras empujadas para liderar la victoria 14-8 de Doble-A Biloxi sobre Montgomery en el Keesler Federal Park.
Made se une al prospecto Nro. 2 de MLB, el también dominicano Leo de Vries (22 de abril del 2025), como los únicos adolescentes en registrar un juego con al menos cinco hits, dos jonrones y siete empujadas en una filial de liga menor de temporada completa desde el 2005.
La exhibición fijó topes personales para Made en imparables, impulsadas y bases alcanzadas (11). También fue la primera jornada perfecta en el plato en la carrera profesional del prospecto número uno de los Cerveceros, lo que representó su 30mo juego de múltiples hits en la temporada, el 13ro con al menos tres indiscutibles y el tercero con al menos cuatro. Su esfuerzo igualó el récord de imparables en un solo juego para los Shuckers, convirtiéndose en apenas el sexto jugador en la historia de la franquicia en registrar cinco inatrapables en un encuentro y el primero desde julio del 2024.
El viernes también marcó el tercer grand slam en la carrera de Made y su segundo encuentro con múltiples bambinazos (el otro ocurrió el 16 de mayo).
“Su confianza ha salido a flote este año y creo que eso es lo que todos están viendo”, expresó el coach de bateo de los Shuckers, Kevin Martir. “Estaba muy confiado al entrar en ese último turno al bate y de verdad ha tenido mucha confianza desde hace un tiempo. De hecho, me dijo antes del encuentro que sentía que daría tres hits esta noche, y salió y pegó cinco con dos jonrones. Es notable verlo”.
Contra Montgomery, Made conectó un rodado por el medio del diamante ante el segundo pitcheo que vio del derecho Gary Gill Hill (Nro. 26 de Tampa Bay) hacia el jardín central para un sencillo. Dos entradas más tarde, el campocorto ambidiestro bateó otro rodado por el medio, pero esta vez la esférica se desvió en el guante de Hill y Made pudo llegar a salvo con un sencillo dentro del cuadro antes de que el lanzador pudiera hacer la jugada en la inicial.
En el quinto episodio, Made cumplió con la predicción que le hizo a su coach de bateo con su tercer inatrapable frente a Hill: una línea que pasó el intento en zambullida del intermedista Cooper Kinney y se internó en el jardín derecho.
“Lo que realmente le permite separarse del resto es su disciplina y preparación a diario”, indicó Martir. “Viene todos los días, hace su preparación, es consistente con su rutina, se desafía constantemente con su entrenamiento. Hay una razón por la que sólo tiene 19 años y está jugando a este nivel”.
Parte de esa razón es puro talento, lo que quedó en evidencia en su turno al bate en el sexto inning cuando Made pareció simplemente mover las muñecas ante una bola baja y afuera en la zona, halándola a 364 pies a 95 millas por hora hacia la pradera derecha para un vuelacerca de tres carreras, su 11er bambinazo del año.
Made era el cuarto en el orden para el octavo tramo, pero después de que se otorgaron tres bases por bolas consecutivas para abrir el inning, el oriundo de San Cristóbal no desperdició su oportunidad con las bases llenas y sin outs. Destrozó un pitcheo rompiente a 86 mph del derecho Tommy McCollum y envió un misil sobre el muro entre el bosque derecho y central a 380 pies y a 109 mph.
Aun siendo el jugador más joven en el nivel de Doble-A, Made se ubica segundo en la Liga del Sur en promedio (.287), imparables (104), empujadas (74) y anotadas (69). Es tercero en el circuito en bases alcanzadas (168) y triples (cinco). Sus 35 extrabases son la séptima mayor cantidad en la liga, y sus 29 bases robadas ocupan el noveno lugar.
“Lo principal en lo que hemos trabajado juntos todo el año es en mantener el control y quedarse detrás de la pelota”, agregó Martir. “Tiene 19 años, este es esencialmente su segundo año completo en el béisbol profesional y no solo se está adaptando a un nuevo nivel, sino también a una nueva cultura. Así que le damos su espacio y trabajamos en ayudarlo a desarrollar su plan de juego y su enfoque”.
También vale la pena señalar que la mejor noche en la carrera de Made ocurrió con su familia presente en las gradas, luego de hacer el viaje desde la República Dominicana.
