SAN LUIS -- Una percepción común durante la primera parte de la carrera de Jordan Walker con los Cardenales era que su ascenso parecía un castillo de naipes, siempre al borde de derrumbarse en cualquier momento.
A veces, parecía que incluso mencionar en voz baja las brillantes cosas que Walker hacía en el terreno de juego podía provocar que todo se viniera abajo.
Así se sintió verlo jugar durante las últimas temporadas. Sin embargo, este año ha sido diferente en todos los sentidos.
Cada vez que Walker ha enfrentado un tramo adverso durante la temporada de 2026, ha encontrado formas notables de reafirmarse, dejando atrás los momentos difíciles para volver a encontrar estabilidad.
En los primeros dos juegos de la serie de esta semana contra los Rangers en el Busch Stadium, Walker atravesó posiblemente el peor mini bache de su carrera en las Grandes Ligas.
Walker inició junio el lunes al llevarse el “golden sombrero”, ponchándose en cada uno de sus cuatro turnos al bate. El martes volvió a abanicar en cada una de sus primeras tres visitas al plato, acumulando siete comparecencias consecutivas terminadas en ponche para comenzar la serie.
La racha de siete ponches consecutivos fue, de hecho, la más larga de su carrera. Fue la primera vez que un jugador de los Cardenales alcanzaba una marca de ese tipo desde que Tyler O’Neill se ponchó en siete apariciones consecutivas entre el 10 y el 12 de agosto de 2022.
Walker comenzó a salir del mal momento al final de la derrota del martes, cuando conectó un sencillo productor en el séptimo inning. Sin embargo, el contexto de cómo inició la serie sigue siendo relevante después del juego final del miércoles contra los Rangers, porque ilustra la manera en que Walker ha sabido recuperarse durante la campaña de 2026.
Al igual que los Cardenales en el contexto de esta serie de tres juegos, Walker continuó su recuperación el miércoles al aportar una actuación de 4-3 en la victoria de San Luis sobre Texas.
