Con la Fecha Límite de Cambios acercándose rápidamente y los Filis (49-39) a sólo una victoria de convertirse en el quinto equipo en llegar a los 50 triunfos, hay pocas dudas de que Filadelfia será un actor principal a la hora de reforzar al club de cara a octubre.
Pero eso no significa que toda la ayuda de los Filis vendrá externamente. Hay piezas en el clubhouse con un historial comprobado para cubrir una de las mayores necesidades del equipo: relevistas para los momentos de alto riesgo.
Ahí es donde entra en juego el venezolano José Alvarado. El zurdo de 31 años llegó a la temporada como uno de los brazos más confiables del club para los innings finales, pero una efectividad de 6.10, la peor de su carrera, ha disminuido su rol como puente entre los abridores y el cerrador dominicano Jhoan Durán.
Lo mismo puede decirse de Kyle Backus (efectividad de 5.93), Chase Shugart (4.97) y Tanner Banks (5.86), siendo los dos últimos enviados a las menores en las últimas semanas mientras los Filis evalúan a Lou Trivino III (4.40 en 5.0 IL) y a Seth Johnson (6.10 en 10.1 IL) en el ínterin, con Brad Keller, quien también ha sido inconsistente, en la lista de lesionados.
Orion Kerkering, Jonathan Bowlan y Tim Mayza han estado sólidos como preparadores, pero Filadelfia necesita que uno de sus relevistas zurdos en apuros dé un paso al frente en la segunda mitad no sólo para pelear por el Este de la Liga Nacional, sino para llegar lejos en la postemporada.
Hay razones para creer que Alvarado puede cumplir con ese perfil. El veterano de 10 años, quien tuvo su mejor temporada con los Filis en el 2023 (efectividad de 1.74 en 42 presentaciones), ha estado mejor de lo que sugieren sus números tradicionales.
Alvarado está estableciendo, o en camino a imponer, las peores marcas de su carrera en promedio de bateo en contra (.311), WHIP (1.68), carreras limpias (21), hits (41) y bateadores golpeados (seis). Pero sus métricas subyacentes sugieren algo muy diferente.
La efectividad esperada del zurdo (3.82) está muy por debajo de su marca real, y lo mismo puede decirse de su promedio de bateo en contra esperado (.242). Eso se debe a que Alvarado está limitando a sus oponentes a un porcentaje de batazos contundentes del 28.9%, que se ubica en el percentil 96 en el béisbol. Los bateadores están conectando la pelota de manera ideal apenas el 4.5% de las veces (percentil 87) con una velocidad de salida en el percentil 79 (87.2 millas por hora).
La tasa de swings en blanco de Alvarado del 29.7% es una de las más altas en las Mayores (percentil 81), y está logrando que los bateadores persigan pitcheos fuera de la zona a un ritmo espectacular (36.6%, percentil 95).
Entonces, ¿qué está fallando?
Bueno, Alvarado lanza sólo dos pitcheos el 97% de las veces, un sinker y una recta cortada. Eso no es atípico para los relevistas de poder, pero lo que está mal es dónde está terminando su cutter; y no es en la zona.

En comparación con temporadas pasadas, Alvarado simplemente no está localizando el pitcheo en la zona para strikes cantados con la misma frecuencia de antes. De hecho, el porcentaje general en la zona de Alvarado del 42.8% es el más bajo de su carrera. Pero su cutter es su pitcheo para retirar a los rivales, diseñado para hacer que los oponentes lo persigan cuando él está arriba en la cuenta. Sin embargo, si los bateadores no hacen swing, eso deja sólo una opción: un sinker en la zona.
Eso podría explicar por qué los bateadores le promedian .351 contra su sinker. Y por qué lanzó su recta cortada más veces durante su salida del jueves (14) que el sinker (10), que típicamente tira con el doble de frecuencia (uso del 62.3% esta temporada). A pesar de lanzar 177 sinkers más que rectas cortadas esta campaña, y de tener apenas un promedio de bateo en contra de .250 con ese pitcheo, dos de los tres jonrones que ha permitido han sido contra el cutter.
"... En general, creo que su repertorio es bueno. Ese tema surgió antes, y ha cambiado un poco su arsenal. Ha sido bastante efectivo desde entonces", indicó el manager interino Don Mattingly después de que Alvarado permitiera dos rayitas en la derrota del jueves. "Esta podría ser la primera vez que permite una carrera desde que hablamos de eso. Así que, en general, está lanzando la pelota bien".
Alvarado ponchó a siete bateadores a lo largo de cuatro presentaciones en blanco antes de la del jueves, una señal de que tal vez descubrió algo. Pero aun así terminó junio con una efectividad de 5.91 en 11 juegos, que fue superior a la marca de 4.00 que registró en abril y mayo.
Los Filis necesitarán que eso mejore, ya sea que agreguen a un relevista para momentos apremiantes en la Fecha Límite de Cambios o no, para un bullpen que ha lanzado la cuarta mayor cantidad de entradas (82 IL) en los 20 juegos desde el 12 de junio. Alvarado es un veterano probado con calidad por encima del promedio, pero los resultados tienen que empezar a favorecerle en los últimos 74 juegos si va a ser una opción confiable cuando más importe.
