Cuando el dominicano José Fermín entró a la caja de bateo en el lado equivocado de una paliza ante los Diamondbacks la semana pasada, tenía una motivación adicional que lo impulsaba. Si sacaba la pelota del parque, el dirigente Oliver Mármol lo dejaría debutar su camiseta "Ferminator" durante la práctica de bateo del día siguiente.
Inmediatamente, Fermín envió un pitcheo en la novena entrada al bullpen visitante. Claro, el cuadrangular no afectó el resultado del encuentro, pero continuó la creciente historia de lo que está siendo la temporada revelación de Fermín en el 2026. Y también pudo vestir su camiseta.
Antes de esta campaña, Fermín rara vez veía oportunidades. Participió en 96 partidos con San Luis en sus primeras tres campañas en las Mayores, y sus marcas personales de por vida en juegos disputados (45) y visitas al plato (79) en el 2024 demostraban que era el prototipo del 26to jugador en un roster.
Eso ha cambiado este año, y es un crédito para Fermín y el trabajo que ha realizado.
El primer paso para ganarse un rol más importante fueron las mejoras que Fermín logró con su versatilidad a la defensa. Antes del 2026, Fermín había jugado apenas algunos encuentros en las praderas, siendo la mayoría en los bajos niveles de Ligas Menores. Sin embargo, demostró durante los Entrenamientos que podía ser una alternativa fiable en los tres bosques.
Como resultado, Fermín ha jugado en siete posiciones diferentes este año, convirtiéndose en una verdadera opción desde la banca. Todavía no ha registrado un error. Y aunque es posible que no sea una opción élite en ninguna de esas posiciones, se ha transformado en un jugador en el que los Cardenales pueden confiar en cualquier parte del diamante.
La mayor versatilidad de Fermín luego obligó a generar más oportunidades para batear.
Tras el 26 de mayo, Fermín llevaba una línea ofensiva de .213/.290/.361 con cinco extrabases en 70 turnos. Desde entonces, Fermín ha acumulado 59 visitas al plato y ha aprovechado al máximo esos turnos constantes, al batear .333/.356/.439 con cuatro extrabases.
Fermín no le pega duro a la pelota, pero se encuentra entre los mejores en el béisbol en batazos sólidos. Hace contacto con casi cada pitcheo al que le hace swing, y rara vez se poncha. Claro, puede que su página de Statcast no esté llena de color rojo, pero Fermín se ha apoyado en sus fortalezas y ha encontrado la manera de aportar un valor real en el plato mientras la ofensiva de los Cardenales ha estado buscando consistencia.
Desde el 30 de mayo, Fermín ha registrado el quinto mejor OPS del equipo (.760) entre los jugadores con al menos 50 turnos. Mientras bateadores clave como Jordan Walker y el panameño Iván Herrera han mermado su producción de primera clase, Fermín ha estado haciendo todo lo posible para ayudar a compensar eso en la ofensiva de San Luis.
Los Cardenales tienen muchas bocas que alimentar en cuanto a turnos al bate en este momento. Jugadores ascendidos recientemente como Jimmy Crooks y Blaze Jordan fueron agregados para fungir como verdaderos titulares en el equipo. Además, los puertorriqueños Nelson Velázquez y Bryan Torres ofrecen sus propios conjuntos de capacidades de impacto. El jugador que, en teoría, debió sufrir más por la presencia de ellos en el roster activo era Fermín. Sin embargo, el quisqueyano está obligando a Mármol a mantenerlo en la alineación.
Fermín es séptimo en el club en turnos y juegos disputados durante los últimos 30 días y, últimamente, Mármol ha estado buscando intencionalmente maneras de acomodar a Fermín en la alineación. El viernes, Fermín recibió su primera oportunidad como titular este año como bateador designado por encima de Crooks, y Mármol señaló que la calidad de los turnos de Fermín le había ganado la titularidad, incluso contra un lanzador derecho.
¿Ver la oportunidad de ser titular por encima de un prospecto legítimo? Eso está muy lejos del rol mínimo al que Fermín se había acostumbrado a cumplir.
Como John Connor le dijo una vez al T-800 en Terminator 2: El Juicio Final: "El futuro no está fijo. No hay más destino que el que nos hacemos nosotros mismos".
Alguien debe haberle dicho eso al Ferminator también.
Porque después de años esperando una oportunidad, Fermín ya no está dejando su futuro en manos del destino.
