SEATTLE -- Según recuerda A.J. Ewing, la hermandad “psicópata” de los Mets se formó oficialmente el pasado sábado en el Citi Field, cuando Carson Benge le robó un extrabase al jardinero de los Marlins, Kyle Stowers, chocó contra la barda del jardín central-derecho y quedó tendido en la zona de seguridad. Mientras los tres jardineros trotaban juntos de regreso a la cueva, Ewing se volteó hacia el dominicano Juan Soto y le dijo: “Oye, eso fue de psicópatas”.
Un día después, Soto hizo público el pronunciamiento, señalando que Ewing y Benge “se llaman ‘psicópata’ el uno al otro” por sus hazañas defensivas.
“Yo les digo: ‘Sí, lo son’”, bromeó Soto.
A los ojos de ambos novatos, es el más halagador de los epítetos. Un jardinero “psicópata” es aquel que juega con una especie de imprudencia controlada, corriendo a toda velocidad, lanzándose y, sí, chocando contra las paredes de vez en cuando.
“Siento que se trata de intentar hacer cada jugada, ya sea atravesando un muro o de pie con facilidad”, indicó Benge. “De cualquier manera, sólo quiero hacer todas las jugadas y no preocuparme demasiado por lo que le pase a mi cuerpo”.
Hasta ahora, las habilidades defensivas que ambos jugadores mostraron como prospectos principales en liga menor han aparecido claramente en el nivel más alto. Al llegar a la jornada del miércoles, Benge y Ewing eran dos de los únicos tres titulares saludables de los Mets que presentaban un total positivo de Outs por Encima del Promedio (OAA). (El receptor venezolano Luis Torrens era el otro).
Es fácil ver cómo brillan en esa métrica. Desde que fue convocado para el Día Inaugural, Benge ha hecho que lo extraordinario parezca rutinario, incluyendo su atrapada del elevado de Stowers el pasado fin de semana. Ewing ha hecho en gran medida lo mismo, lanzándose más recientemente para robarles imparables a Cole Young y J.P. Crawford el lunes, y chocando contra la barda del Citi Field luego de una atrapada el domingo. (Después de esa última, el veterano narrador de los Mets, Howie Rose, comparó el juego en los jardines de Ewing con el de Lenny Dykstra).
“Me enorgullece mucho poder jugar de esa manera, simplemente porque sé que hay valor en todo lo que haces en el terreno de béisbol”, afirmó Ewing. “Ya sea en la caja de bateo, en la defensa, corriendo las bases, tienes que entregarlo todo el 100 por ciento del tiempo”.
Entonces, ¿quién es más “psicópata”?
“Depende del día”, respondió Benge.
“Depende también de lo que estés hablando”, intervino Ewing, dirigiéndose a su amigo y compañero de equipo. “Diría que en situaciones de la vida real, probablemente tú tengas la ventaja en eso”.
¿Situaciones reales? Al presionarlo para que diera un ejemplo, Ewing lanzó una mirada pícara, sonrió y negó con la cabeza.
En escenarios de béisbol, ambos jugadores estuvieron de acuerdo en que Ewing puede ser el más loco debido a su propensión a chocar contra las bardas... no sólo durante los juegos, sino también antes de ellos. Previo al inicio de la serie del lunes en Seattle, Ewing estaba atrapando elevados en los jardines durante la práctica cuando Bo Bichette conectó uno profundo por encima de su cabeza. En lugar de dejar ir la pelota sin importancia, como harían la mayoría de los jugadores, Ewing corrió hacia atrás, la atrapó y se estrelló contra el muro. Su gorra y sus lentes de sol salieron volando.
“Bo bateó la pelota y yo pensé: ‘Necesito atraparla’”, relató Ewing. “No sé por qué”.
Habló como el verdadero “psicópata” de los jardines que es.
