Quinto llamado al All-Star reafirma el lugar de Soto entre los mejores

9:29 PM UTC

NUEVA YORK -- Cuando el piloto interino de los Mets, Andy Green, debutó como jugador en las Grandes Ligas en el 2004, compartió su primer clubhouse con Randy Johnson, de 40 años, y el boricua Roberto Alomar, de 36, dos futuros miembros del Salón de la Fama que se acercaban al final de sus carreras. Doce años después, en su primera temporada como dirigente de los Padres, Green compartió el dugout con el ya retirado toletero Mark McGwire, quien en ocasiones conservaba la misma mentalidad que utilizó para conectar un entonces récord en la Gran Carpa de 70 jonrones en una temporada.

Green recordó esas historias recientemente cuando le preguntaron sobre .

“Va por ese tipo de camino”, dijo el capataz. “Hay muy pocas personas en este deporte de las que se pueda decir eso”.

Eso es cierto en términos generales, pero especialmente en el caso de un jugador como Soto, quien ya se ha ganado una fama similar a sus apenas 27 años. A una edad en la que algunos jugadores todavía intentan establecerse en las Grandes Ligas, mantenerse el tiempo suficiente para llegar al arbitraje salarial o a la agencia libre, Soto ya alcanzó la cima y apunta todavía más alto. Tiene un título de Serie Mundial. Tiene un contrato de US$765 millones. Tiene un título de bateo, una corona de OPS y mucho más.

Quizás la mejor representación del recorrido de la carrera de Soto es que está a punto de convertirse en el jugador más joven en participar en un Juego de Estrellas con cuatro equipos diferentes. El siguiente jugador más joven en lograrlo lo hizo a los 31 años.

“Con cualquier equipo con el que he llegado, siempre ha sido una experiencia increíble, y espero que aquí sea igual”, dijo Soto. “Definitivamente, ya estuve en la Liga Americana y ahora otra vez en la Liga Nacional. Creo que va a ser algo grande”.

Con apenas 27 años, Soto ya está muy cerca de construir un currículum que apunta con firmeza al Salón de la Fama, lo que convierte el resto de su carrera en una prueba de cuánto más puede conseguir. ¿Podrá ganar un título de jonrones? ¿Podrá conquistar un premio al Jugador Más Valioso, el gran galardón que todavía se le ha escapado? ¿Será quien rescate a los Mets de cuatro décadas de resultados mayormente decepcionantes? ¿Podrá ganar dos Series Mundiales? ¿Tres? ¿Más?

Las respuestas llegarán con el tiempo. Por exitoso que haya sido Soto hasta ahora, mantener ese nivel de excelencia durante la treintena exige un conjunto completamente distinto de habilidades.

A favor de Soto juega un aspecto que, en palabras de Green, es fundamental.

“A él le encanta el béisbol”.

“Creo que se ha propuesto ser uno de los mejores jugadores en la historia de este deporte, y los mejores jugadores están en el Juego de Estrellas todos los años”, dijo Green. “Ése es el lugar donde merece estar. Ése es el lugar al que pertenece. Estoy convencido de que disfruta la oportunidad de convivir con otros grandes jugadores”.

En ese sentido, Soto dijo que su aspecto favorito de cada Juego de Estrellas es reencontrarse con antiguos compañeros de equipo o conversar con rivales a los que respeta. Este año, tiene especial interés en hablar con el cubano Yordan Álvarez, quizás el único bateador de las Mayores que está teniendo una campaña objetivamente mejor que la suya. Soto ha dejado claro que el Juego de Estrellas es importante para él y piensa disfrutar al máximo su estadía allí.

La temporada pasada, en su primer año con los Mets, Soto tuvo un inicio complicado y bateaba apenas para .229 con OPS de .797 hasta el 5 de junio, cifras lo suficientemente discretas como para dejarlo fuera de una tercera participación consecutiva en el Juego de Estrellas. Sin intención de repetir esa experiencia, Soto explicó que redobló sus esfuerzos y, gracias a una mayor comodidad en Queens, tuvo un comienzo mucho mejor este año. Salvo por su ausencia de dos semanas y media en la lista de lesionados debido a una distensión en la pantorrilla derecha, Soto ha sido uno de los bateadores más consistentes del juego.

Green comparó su concentración con la de McGwire.

“Se podía ver en el círculo de espera. Nada se metía en su cabeza aparte de lo que quería hacer. Y los grandes tienen ese tipo de enfoque que va mucho más allá del que tenemos las personas comunes”.

Hay una razón por la que Soto suele ser comparado con Mickey Mantle, Jimmie Foxx, Eddie Mathews y otras jóvenes leyendas del béisbol. Muy pocos jugadores han logrado lo que él ha conseguido a esta edad.

Basta recordar que, a principios de esta primavera, cuando el novato de los Mets Carson Benge vio a Soto por primera vez, su reacción fue de asombro absoluto.

“Cuando vi a Soto”, recordó Benge, “pensé: ‘¡No puede ser!’”.

Benge tiene 23 años. Soto, 27. Aunque la diferencia de edad no es muy grande, la distancia en logros sí lo es, no sólo entre Benge y Soto, sino entre Soto y prácticamente todos los demás.

Por eso, lo que Soto consiga de aquí en adelante es una de las grandes interrogantes del béisbol actual. Parte de esa historia estará marcada por la cantidad de Juegos de Estrellas en los que termine participando.

“Siempre siento muchísima gratitud”, dijo Soto. “El año pasado, me quedé corto. Definitivamente, eso me motivó. Tengo que ser mejor. Tengo que ser mejor para estar entre los mejores de la liga. Este año, llegué con una mentalidad diferente y, gracias a Dios, lo logré”.