DENVER -- Kade Anderson se aseguró de que los Marineros sigan con vida al menos un día más.
Pero la mejor actuación de su carrera en la victoria por 2-1 sobre los Rockies el domingo alimentó aún más las ilusiones de los Marineros a largo plazo, pensando en 2027 y más allá.
Anderson completó el séptimo inning por primera vez desde que recibió el llamado a Grandes Ligas el 22 de agosto, permitiendo apenas tres hits, sin otorgar boletos, con siete ponches y, sobre todo, sin permitir carreras. Necesitó apenas 84 pitcheos para cubrir esa distancia, justo alrededor del límite que el club ha venido manejando mientras transita por su primera temporada como profesional.
Y gracias a la victoria de los Marineros, evitaron la eliminación en la lucha por el Oeste de la Liga Americana al menos hasta el martes. Sin embargo, podrían quedar eliminados de la pelea por el Comodín de la Liga Americana con una victoria de los Medias Blancas más tarde el domingo.
Aunque Colorado se encamina a su cuarta temporada consecutiva con 100 derrotas, el Coors Field sigue siendo un paraíso para los bateadores, lo que hace aún más impresionante la actuación del domingo.
Anderson se convirtió apenas en el segundo abridor esta temporada en lanzar al menos siete innings en blanco en este estadio, uniéndose al dominicano Randy Vásquez, de los Padres, quien lo hizo el 21 de abril. Sólo cuatro lanzadores lo consiguieron la temporada pasada.
Tomando en cuenta también su juventud, Anderson se convirtió en el primer lanzador visitante en la historia en completar siete innings en blanco dentro de sus primeras seis aperturas en las Grandes Ligas. El otro lanzador que lo ha conseguido es Kyle Freeland, producto de la organización de Colorado y el jugador con más tiempo en el equipo, quien cubrió esa distancia el 23 de abril de 2017.
Y en su aguerrida actuación del domingo, Anderson nunca perdió la compostura.
El zurdo enfrentó apenas dos amenazas serias, al permitir sencillos consecutivos de Cole Carrigg y el dominicano Adael Amador en el segundo episodio, y un triple del veloz Jake McCarthy en el sexto.
Ambas amenazas se produjeron con un out, dejando a los Rockies con una buena oportunidad de hacer daño, especialmente porque los Marineros tampoco estaban generando mucho a la ofensiva. Pero Anderson salió ileso de ambas situaciones, en lo que representó un importante paso adelante.
