Los Tigres han hecho de la creatividad en el bullpen parte de su identidad en los últimos años, desde el lema “Caos en el pitcheo” que marcó su arremetida a la postemporada del 2024, hasta la transformación del cerrador All-Star Kyle Finnegan en un relevista todo terreno tras su llegada en la Fecha Límite de Cambios del verano pasado. Y mientras se preparan para la temporada 2026, están a punto de lograr algo histórico.
Desde que la estadística de salvamento se hizo oficial en 1969, ningún equipo ha iniciado una campaña con tres lanzadores que hayan registrado 20 o más salvamentos en la temporada anterior. Con el regreso de Finnegan, la firma de Kenley Jansen y la continuidad de Will Vest, los Tigres cuentan con ese trío bajo contrato. Y lanzarán para un manager que, durante la mayor parte de sus cinco años al mando del equipo, se ha negado orgullosamente a nombrar a un cerrador fijo.
Sí, el manager A.J. Hinch ahora tiene opciones de sobra para el noveno inning. Pero es igual de probable que priorice el uso de esos brazos para enfrentar la parte más peligrosa del orden rival, sin importar si llega en el noveno episodio o antes.
“No diría que estábamos apuntando específicamente a la estadística [de salvamentos]”, comentó el gerente general Jeff Greenberg hace un par de semanas. “Estábamos buscando brazos de impacto que sintiéramos que podrían ayudar a este equipo a ganar juegos en distintas situaciones… Y tenemos a un manager como A.J., que es excelente encontrando la mejor manera de aprovechar a estos muchachos, armando el rompecabezas y usándolos en los momentos adecuados para conseguir esas victorias”.
Es un sistema que, desde luego, requiere compromiso por parte de todos los involucrados. Cuando el grupo incluye a un probable futuro miembro del Salón de la Fama que está a 24 salvamentos de los 500 (Jansen), a un ex All-Star (Finnegan) y a un relevista elegible para arbitraje que será agente libre en dos años (Vest), la sintonía se vuelve clave.
Y los Tigres están comprometidos.
“Creo que esto encaja con la mentalidad de nuestro bullpen”, dijo Finnegan, quien el mes pasado recuperó su viejo número 67 en un intercambio con Bailey Horn. “Tenemos muchos muchachos distintos que pueden hacer muchas cosas diferentes, y siempre que puedas tener más opciones para lanzar en situaciones de presión, es una gran ventaja. Y si miras a muchos equipos en la postemporada, sus bullpens están construidos con varios brazos que puedes usar en el octavo o noveno inning con confianza en que pueden hacer el trabajo. Así que mientras más cerradores tengas en tu equipo, mejor”.
“Creo que, quien sea que tenga ese rol, va a tener la mentalidad de: ‘Díganme cuándo lanzar y saldré a dar lo mejor de mí’”.
Jansen expresó algo similar cuando habló con los medios unos días antes. A pesar de su historial y de estar cerca de una marca importante, dijo que llegó sin garantías de ser el cerrador designado, y que eso no era una prioridad para él.
“Se trata de ganar”, dijo Jansen. “Sí, son números increíbles estar tan cerca, pero como le dije a A.J., yo no hice todo esto para llegar a 500 salvamentos o 400, lo que sea. Estuve en un muy buen equipo, los Dodgers. He tenido grandes oportunidades, y todo nuestro enfoque es ayudar a un equipo a ganar, y todo lo demás vino con eso. Al final del día, será un gran logro, pero creo que el logro más grande será llegar lejos en la postemporada y ganar la Serie Mundial con los Tigres. Ese es mi objetivo final. Para eso estoy aquí”.
Se espera que esa combinación de roles se aclare a medida que avance el campamento de primavera.
“Vamos a construir el equipo a lo largo de la temporada baja, con un enfoque general en cuál es la mejor manera de usar al grupo”, dijo Hinch durante las Reuniones Invernales del mes pasado. “Después lo resolveremos un poco en la primavera. ¿Habrá competencia por innings importantes? Por supuesto. ¿Competencia por turnos al bate? También. Pero el rendimiento en la primavera no siempre es el mejor medidor”.
