Cómo un nuevo estadio de local podría desatar el poder de Tucker

El cañonero zurdo tuvo 176 puntos más de OPS lejos del Wrigley Field en el 2025

6:14 PM UTC

El motivo por el que los Dodgers le dieron a un enorme contrato — y los Mets intentaron hacer lo mismo, al igual que los Azulejos — es bastante obvia. Sus jardines se veían relativamente débiles, y Tucker es una estrella, clasificado como uno de los mejores 10 jugadores de posición de las Grandes Ligas en las últimas cinco campañas. A veces, realmente es así de simple: Un equipo con una necesidad cubre esa necesidad.

Pero no todo aquí es tan sencillo, y lo podemos comprobar al ver lo que ocurrió en el único año de Tucker con los Cachorros, cuando sus números se dividieron de esta manera:

  • 2025 en casa: OPS de .747
  • 2025 en la ruta: OPS de .923

¿Interesante, verdad? En realidad, es una diferencia enorme. Entre los jugadores con 200 visitas al plato en su estadio local, Tucker fue 120mo. Sin embargo, entre los jugadores con 200 visitas al home como visitante, Tucker fue octavo, y ésa es una lista en la que los primeros seis son Aaron Judge, Shohei Ohtani, Cal Raleigh, el dominicano Ketel Marte, Nick Kurtz y el quisqueyano Juan Soto.

Eso hace que sea fácil soñar con lo que viene ahora que Tucker está fuera del Wrigley Field, que se ha convertido en uno de los lugares más difíciles para batear en las Mayores, ubicándose como el 26to mejor parque para los bateadores en los últimos dos años. (Por ejemplo, el novato de los Cachorros Cade Horton tuvo promedio de carreras limpias de 1.63 en el Wrigley, pero de 3.59 en la ruta. El veterano Matthew Boyd registró 2.51 en casa y 3.90 como visitante).

Eso es más llamativo si se considera lo favorable que es ahora el Dodger Stadium para los toleteros —sexto mejor entre el 2024 y el 2025 — y que Tucker prácticamente no tuvo diferencias casa/visita en sus siete años con los Astros. Si bien es importante señalar que “cómo le fue a un bateador en el estadio al que ahora llamará casa” tiene aproximadamente cero valor predictivo, también es al menos entretenido notar que en 58 visitas al plato en el Dodger Stadium, incluyendo postemporada, Tucker ha bateado .340/.421/.540 con dos jonrones, una de las 10 mejores líneas en ese estadio en las últimas seis campañas.

Entonces: ¿Tronará Tucker en los Dodgers al combinar esa línea élite como visitante con una nueva y mejorada producción en casa para convertirse en uno de los mejores bateadores de las Mayores? Claro, es posible. Pero debemos profundizar un poco en el porqué de lo que ocurrió en el Wrigley, más allá de cualquier impacto de haber jugado con una mano fracturada mientras caía en un bajón en la segunda mitad.

Resulta que Wrigley sí lo afectó… pero quizá no de la manera que uno podría creer. Varias cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.

1. Sí, el Wrigley aparentemente le quitó parte de su producción

Una forma sencilla de verlo es observar las estadísticas “esperadas”, que toman en cuenta tanto la cantidad como la calidad del contacto para estimar lo que un jugador podría haber producido independientemente del estadio, la defensa y la suerte. (Una forma fácil de explicarlo: Cuando Pete Crow-Armstrong hizo una gran atrapada saltando cerca de la pared para robarle un hit a Aaron Judge, Judge terminó con .000 [de 1-0] en el boxscore, pero recibió +.930 en promedio esperado para reflejar la calidad del batazo).

Como visitante, el promedio esperado (xBA) de Tucker fue ocho puntos menor que su promedio real, y su wOBA esperado (xwOBA) fue nueve puntos menor. Eso está lo suficientemente cerca como para decir que “se compensan”, y que lo que produjo Tucker es lo que cabía esperar. Son buenas noticias, por si alguien se preguntaba si esos números fuera de casa eran simplemente buena suerte en una muestra pequeña (no parece ser así).

En casa, en cambio, el Wrigley sí le quitó producción. Su promedio real fue 18 puntos menor que el esperado; su wOBA real fue 27 puntos inferior al esperado, y la mayor parte de eso estuvo en el slugging, donde quedó 54 puntos por debajo de lo esperado. Si ese déficit de 27 puntos de wOBA hubiera sido su marca en toda la temporada, habría sido uno de los más grandes del béisbol, y el número 1 en esa lista es un jugador que milita en un equipo que acaba de decidir que era hora de acercar la cerca en los jardines.

No es difícil ver por qué. Como escribimos a comienzos del año pasado, ningún estadio en Grandes Ligas se vio tan afectado por el viento como el Wrigley, y haciendo honor al nombre de la ciudad, ni siquiera estuvo cerca.

Si quieres ver de verdad cómo luce eso, basta con escuchar al narrador Jon Sciambi describir el “momento de bienvenida al Wrigley” con este batazo de principios de la campaña que Tucker aparentemente destrozó… y terminó siendo un out en la pista de seguridad.

Entonces, sí. El Wrigley lo perjudicó, exactamente de la manera en que uno lo esperaría. Pero hay más que sólo eso.

2. Pero también, simplemente fue un peor bateador en el Wrigley

Si todo se tratara sólo del viento, esperaríamos que las estadísticas esperadas subyacentes fueran idénticas en casa y como visitante, con sólo cambios en la producción real, y eso no fue lo que ocurrió. ¿Qué tal si consideramos que también hizo un peor contacto allí?

No es una afirmación difícil de sostener. De hecho, es muy, muy claro. Si el viento lo afectó después de que la bola salió del bate, entonces algo más estaba ocurriendo para que el bate fuera menos impresionante en casa. En el gráfico aquí, xBA y xwOBA, son las dos métricas mencionadas arriba, y un “barrel” o “macetazo” es la combinación perfecta de velocidad de salida y ángulo de despegue. Versión corta: “Más” es bueno en todos estos aspectos.

All of these Statcast metrics mean slightly different things, but the takeaway is: "better on the road."
All of these Statcast metrics mean slightly different things, but the takeaway is: "better on the road."

Otra manera de decirlo es que entre los jugadores con 200 visitas al plato tanto en casa como de visita, Tucker fue el décimo mejor bateador fuera del Wrigley, pero empató en el puesto 53 como local. Esto es antes de que el viento entre en juego. Todo esto tiene que ver con lo que ocurre en el plato: Ponches, bases por bolas y calidad del contacto. Si Tucker bateó peor en casa, al menos en parte fue porque se lo ganó menos allí, antes de que el “y además, el viento lo afectó” también entrara en escena.

3. Y aun así, nada de esto realmente apareció hasta que ocurrió la fractura en la mano

Cuando compartimos sus estadísticas divididas casa/visita arriba, fuimos honestos, pero había una historia interesante enterrada allí: Nada de esto fue un problema en la primera mitad de la campaña. Tucker bateó bien en casa… hasta que dejó de hacerlo.

Entonces, ¿qué pudo haber causado que su desempeño en casa colapsara mientras su producción como visitante no lo hizo? En parte es un tema de muestra pequeña; una lesión en la pantorrilla a finales de la temporada hizo que Tucker casi no jugara en septiembre. Pero también tiene mucho que ver con el desmoronamiento de una habilidad que claramente había impulsado a Tucker y a varios de sus compañeros al principio del año, como escribió David Adler de MLB.com justo después del Juego de Estrellas: Halar la pelota por el aire, que por supuesto es la mejor forma de hacer daño.

Considera esto: En la primera mitad, Tucker tuvo una tasa de elevados hacia su banda del 26% tanto en casa como de visita. En la segunda mitad, eso subió ligeramente al 29% en la carretera… y colapsó por completo al 13% en el Wrigley. Otra forma de decirlo es que de los 55 batazos que conectó en Chicago en la segunda mitad, apenas siete fueron elevados hacia su mano. Esto, de un bateador que al principio de la campaña tuvo múltiples juegos en los que lo hizo tres veces en una sola noche.

Llegar al porqué de eso es más complicado. Se podría decir que, tras perder demasiadas carreras por culpa del viento del Wrigley, dejó de intentar vencerlo, razón por la cual no hubo un cambio similar como visitante — aunque eso no es obvio, dado que sí rindió bien en casa al inicio del año. También se podría argumentar lo contrario: Que la lesión en la mano le impidió hacer el mismo tipo de contacto, excepto que eso no ocurrió en la carretera.

Probablemente sea una combinación de todo: La mano, el viento del Wrigley y, de nuevo, que su segunda mitad fuera básicamente de unas seis semanas. Pero de cualquier manera, esto está claro: Durante todo el 2024 y la primera mitad del 2025, fue el quinto mejor bateador del juego, sólo por detrás de Judge, Ohtani, Soto y el cubano Yordan Álvarez.

Si realmente resulta que jugar con la lesión en la mano fue lo que provocó su declive en la segunda mitad, entonces quizá no importe cuál sea su estadio de local. A fin de cuentas, Tucker ha sido una estrella élite durante ya varios años.