¿Qué tan reales son estos Medias Blancas? Un análisis a fondo del equipo Cenicienta

hace 51 minutos

Los Medias Blancas son una de las mejores historias de recuperación en Grandes Ligas durante el primer cuarto de la temporada. De hecho, podrían convertirse en uno de los mayores casos de mejoría de todos los tiempos.

Hasta los juegos del martes, disfrutan de la tercera mayor mejoría en porcentaje de victorias en las Grandes Ligas (+.152). Pero si ampliamos el panorama para incluir la temporada 2024, y los Medias Blancas mantienen este nivel de juego, terminarían registrando la cuarta mejor mejoría de este tipo en la historia (+.268).

Solamente quedarían detrás de los siguientes tres equipos, dos de ellos de la Era de la Bola Muerta, en un período de dos años:

Gigantes de Nueva York de 1902-1904 (+.340)

Orioles de Baltimore de 2021-2023 (+.303)

Bravos de Boston de 1912-1914 (+.274)

Los Medias Blancas clasificarían a la postemporada si la temporada terminara hoy, luego de haber comenzado el año con apenas 1.2% de probabilidades de playoffs según FanGraphs. Los Patipálidos están dos juegos por encima de .500 y a sólo dos juegos de los Guardianes en la cima de la División Central de la Liga Americana.

Sí, todavía hay muchos “si”. Aún es temprano. Pero varias temporadas consecutivas de mejoría sugieren que este crecimiento tiene menos de casualidad y más de tendencia ascendente.

¿Qué tan real es? Vamos a analizarlo.

Esta impresionante superación de expectativas al inicio de temporada está impulsada por una mejoría ofensiva. Los Medias Blancas disfrutan de la cuarta mayor mejora en producción bruta de carreras.

Aún más impresionante es que los Patipálidos también poseen el mayor incremento interanual en wRC+, una métrica que ajusta por parque y entorno ofensivo.

Los Medias Blancas mejoraron de un wRC+ de 88 la temporada pasada, es decir, 12% por debajo del promedio de la liga (puesto 27 en MLB), a una marca de 104 este año, empatados en el octavo lugar junto a los Cardenales.

El rendimiento del pitcheo se ha mantenido estable respecto al año pasado tras los grandes avances mostrados en el 2025, aunque brazos jóvenes como Noah Schultz poseen enorme potencial, mientras Davis Martin está disfrutando de una gran explosión ofensiva a los 29 años. Así que la gran pregunta es si esta mejora del 16% en wRC+, este importante aumento en producción ofensiva, es real.

Los Medias Blancas están siendo impulsados específicamente por mejoras en slugging. Su incremento de 32 puntos en porcentaje de slugging (de .373 a .405) ocupa el tercer lugar en las Grandes Ligas. Sus 67 jonrones están empatados con los Bravos en el segundo lugar de MLB, sólo detrás de los Yankees (73).

El crecimiento de poder probablemente sea muy real. Para empezar, está impulsado por una mejora en habilidades subyacentes. Eso es real, no producto de la casualidad.

Según Statcast, los Medias Blancas ocupan el cuarto lugar en las Mayores en porcentaje de elevados y líneas bateadas hacia el lado del jalón (38.1%). También son séptimos en porcentaje total de bolas bateadas elevadas jaladas (20.1%). Las bolas jaladas por el aire son el tipo de contacto más valioso.

Esas cifras representan un enorme crecimiento respecto al año pasado, cuando ocuparon los puestos 18 y 13, respectivamente. Y ampliando aún más la muestra a dos años, el crecimiento del club es todavía más notable, subiendo desde los puestos 27 y 24 en el 2024, cuando apenas el 30.4% de sus elevados y líneas eran jalados y sólo el 16.6% de todas sus bolas bateadas elevadas eran jaladas. Todo esto ocurre bajo un renovado cuerpo técnico y de desarrollo.

La tasa de bolas elevadas jaladas es una habilidad que puede mejorar mediante coaching, cambios de enfoque y ajustes en la trayectoria del swing. Además, esta métrica se estabiliza rápidamente, lo que significa que hay más señal que ruido después de aproximadamente 150 bolas bateadas, o alrededor de esta etapa de la temporada para un jugador regular. Este crecimiento parece real.

El porcentaje de swings rápidos de los Medias Blancas (27.8%) subió al 13er puesto de MLB, y su velocidad promedio de bate (72 mph) está empatada en el puesto 16. Como comparación, los Medias Blancas ocuparon el puesto 27 en velocidad de bate la temporada pasada (71.1 mph) y estuvieron empatados en el puesto 23 en porcentaje de swings rápidos (21.0%).

Las mejoras en velocidad de bate también aparecen temprano en una temporada y se estabilizan tras apenas unas semanas de juego. Estos son cambios significativos.

Gran parte de la mejora ofensiva proviene de jugadores que ya estaban en el equipo bajo el mando del coach de bateo de primer año Derek Shomon. Tal como ocurrió con los Azulejos el año pasado, los coaches y el personal de desarrollo pueden tener una influencia enorme en poco tiempo sobre el enfoque y el rendimiento subyacente de los bateadores.

Individualmente, el cubano Miguel Vargas es uno de los jugadores que más ha mejorado ofensivamente esta temporada, luego de conectar ya 11 jonrones y elevar su wRC+ en 37 puntos hasta una élite marca de 138. Este despegue está respaldado por un increíble crecimiento en su velocidad promedio de bate, pasando de 70.6 mph a 73.7 mph. Eso representa un salto del percentil 25 al 70.

En su primera campaña completa y segunda temporada en Grandes Ligas, Colson Montgomery vuelve a rondar un wRC+ de 130, luego de conectar 13 cuadrangulares. Montgomery aumentó su porcentaje de bolas elevadas jaladas al 29.1%, una cifra élite.

Algo alentador para las perspectivas a largo plazo es que los Medias Blancas presentan uno de los grupos de jugadores de posición más jóvenes de las Mayores. La edad promedio de los jugadores que han tomado turnos al bate para el club, ponderada por tiempo de juego, es de apenas 26 años. Ésa es la cuarta cifra más baja de cualquier equipo.

Los Medias Blancas no sólo disfrutan de mejoras internas, sino también de una de las contrataciones de mayor valor del invierno con el japonés Munetaka Murakami, quien lidera la Liga Americana con 17 jonrones y además posee un wRC+ de 157. Firmado con un contrato de dos años y US$34 millones el pasado invierno, existían dudas sobre si Murakami haría suficiente contacto. Además, los equipos de MLB generalmente se muestran reacios hoy en día a invertir en jugadores de esquina con perfil ofensivo basado principalmente en poder.

Había muchos escépticos, pero algunos sistemas públicos de proyección como OOPSY eran optimistas respecto a que Murakami trasladaría su producción élite en la NPB a las Grandes Ligas como un bateador de wRC+ cercano a 130. Quizás los equipos debieron prestar más atención a la velocidad de bate de Murakami (75.2 mph), la calidad de contacto y su disciplina en el plato.

“Los bateadores más exitosos con altas tasas de swings en blanco han encontrado éxito negociando muchas bases por bolas y conectando muchos jonrones… Afortunadamente, Murakami hace ambas cosas a un nivel ÉLITE”.

La calidad de contacto de Murakami es tan buena que le permite superar sus pobres tasas de contacto. Su porcentaje de elevados (47%) se ubica en el percentil 88 entre los bateadores de MLB. Combinado con su velocidad de salida en el percentil 99 (95 mph) y su tasa de barriles en el percentil 98 (22%), ésa es la receta para liderar la Liga Americana en jonrones.

Además, su porcentaje de elevados dentro del cuadro de apenas 6.4% se encuentra en el percentil 75, algo impresionante para un bateador con tantos elevados. Esa baja tasa ayuda a mantener un promedio de bateo respetable (.240) para un cañonero moderno, pese a su elevada tasa de ponches (32.5%). Un elevado dentro del cuadro es prácticamente un out automático sin posibilidad de avanzar corredores, muy parecido a un ponche.

La extraordinaria disciplina de Murakami en el plato (percentil 98 en tasa de boletos) también le otorga un piso ofensivo muy alto. Sí, es inusual ser productivo con una tasa de contacto tan baja, pero cuando la disciplina y la calidad del contacto rozan el percentil 100, un bateador aún puede convertirse en una fuerza productiva en el corazón del lineup.

Dentro de la organización hay quienes creen que Murakami también aporta una presencia intangible valiosa a la alineación, quitándoles presión a jugadores jóvenes como Chase Meidroth y el novato encargado de abrir innings Sam Antonacci, quienes han ayudado a darle mayor profundidad al lineup.

Por supuesto, todavía queda muchísimo béisbol por jugarse. Las proyecciones de playoffs siguen considerando a los Medias Blancas como una posibilidad remota. Pero los bates han mejorado muchísimo, lucen muy reales y este crecimiento apenas podría estar comenzando.

Independientemente de si esta historia de Cenicienta continúa hasta una pelea por los playoffs en septiembre, o incluso octubre, los Medias Blancas claramente van en ascenso.