Lecciones de Mets tras la decepcionante estadía de Peralta -- y su repunte en Rays

5:50 PM UTC

NUEVA YORK -- Luego de que  recetara un ponche con su último pitcheo en el Juego 2 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra Petey Halpin, el derecho dominicano soltó un grito y apretó el puño, dejando salir cualquier última emoción que le quedaba en reserva. Peralta acababa de mantener en blanco a los Guardianes a lo largo de seis entradas, la apertura más larga de su carrera en postemporada. En el camino, había realizado tres de los cinco pitcheos más rápidos de su vida, incluyendo una recta de 99.4 mph que fijó una marca en su carrera.

La escena no pudo haber sido más distante de la de tres meses atrás en Toronto, donde Peralta lució visiblemente emocionado tras permitir cinco carreras a lo largo de cuatro entradas -- parte de un trecho más largo que vio al dos veces convocado al Juego de Estrellas registrar efectividad de 6.89 en 10 aperturas. Tan ineficaz estuvo el quisqueyano que, a medida que se acercaba la Fecha Límite de Cambios, ni siquiera estaba claro si los Mets, ubicados en el último lugar, recibirían una oferta lo suficientemente tentadora como para traspasarlo.

“No me siento bien”, reconoció Peralta tras esa apertura en Toronto. “Pero solo trato de regresar y hacer los ajustes”.

La eventual capacidad de Peralta no solo para hacer eso con los Rays, sino para lograrlo de manera rápida y contundente, califica entre los aspectos más dolorosos de la campaña 2026 de los Mets. Cuando el equipo adquirió a Peralta en enero, tanto los fanáticos como los ejecutivos del club lo aclamaron como la clase de abridor de primera línea que podría elevar su rotación a nuevas alturas. En cambio, se necesitó un cambio de escenario para que Peralta tuviera éxito.

En Tampa Bay, donde Peralta ha sido una pieza clave de la rotación de los Rays, el diestro lleva efectividad de 0.81 en sus últimas siete aperturas, junto a una marca de 0.79 en tres presentaciones en los playoffs.

“Cuando fui cambiado aquí, simplemente me sentí diferente”, explicó Peralta tras la salida del martes. “Por alguna razón llegué aquí y me sentí como yo mismo otra vez”.

Para el club de Nueva York, las preguntas pertinentes son cómo ocurrió esto, por qué nunca sucedió bajo su supervisión y cómo pueden evitar situaciones como esta en el futuro.

Según múltiples miembros de la directiva del equipo de Queens, la clase de ajustes que Peralta hizo en Tampa Bay -- moverse más rápido hacia el plato para incrementar la velocidad de su recta, alcanzar un punto de soltar la bola más alto, usar la parte superior de la zona de strike de manera más libre con su recta y depender más de su cambio abajo en la zona de strike -- son las mismas cosas que los Mets le pidieron que hiciera.

Sin embargo, Peralta jamás lo logró por completo en Nueva York. En vez, ha llenado de elogios tanto al coach de pitcheo de Tampa Bay, Kyle Snyder, como al coach de bullpen, el venezolano Jorge Moncada, e incluso al receptor del bullpen, su compatriota Charlie Valerio, por la manera en que le comunicaron el mensaje.

“Fuimos incapaces de lograr que hiciera lo que Tampa, por medio de sus procesos, ha sido capaz de conseguir”, señaló recientemente el presidente de operaciones de béisbol, David Stearns. “Creo que las metas eran las mismas. Simplemente no pudimos llevarlo a dar el paso definitivo”.

Después de la temporada, a pesar de varios cambios en su grupo de coaches, Stearns y el recién nombrado dirigente de tiempo completo, Andy Green, mantuvieron intacto a su grupo de coaches de pitcheo de Grandes Ligas. Eso implica confianza en el coach de pitcheo Justin Willard, cuyo trabajo con Peralta es solo una línea en un expediente más amplio. Aparte de Peralta, Willard disfrutó de bastante éxito con lanzadores jóvenes como Nolan McLean, Christian Scott y Zac Thornton, entre otros. Los Mets terminaron en el 17mo lugar de Grandes Ligas en efectividad colectiva, subiendo un lugar con respecto al 2025.

Para Willard y sus colegas, entonces, la historia de Peralta simplemente ofrece una serie de lecciones: Cómo comunicar ideas con los jugadores y hacer que se comprometan con el mensaje del equipo, también cómo reducir el ruido a su alrededor cuando pasan apuros, especialmente en Nueva York.

“Creo que nuestro grupo de pitcheo a nivel de las Mayores hizo un trabajo verdaderamente bueno con varios de nuestros otros jugadores”, expresó Stearns. “Estoy muy satisfecho con eso. En el caso de Freddy, fuimos incapaces de llevarlo a dar el paso definitivo”.

Aunque Willard y sus colegas no tienen todas las respuestas, su esperanza es que la temporada de Peralta al menos les haya dado algunas.