NUEVA YORK – Entre los 15 jugadores nacidos en Nicaragua que han participado en las Grandes Ligas desde que Dennis Martínez (El Presidente) debutó con los Orioles en 1976, uno solo se han coronado campeón de la Serie Mundial: David Green en 1982 con los Cardenales de San Luis.
(Martínez perteneció a los Orioles monarcas de 1983, Devern Hansack a los Medias Rojas del 2007 y Chelsor Cuthbert a los Reales del 2015, respectivamente, pero no estuvieron en los rosters activos de esos clubes cuando alzaron el trofeo).
En el 2022, el derecho Jonathan Loáisiga --uno de apenas dos nicaragüenses activos en Grandes Ligas, junto al también diestro Erasmo Ramírez-- pretende ser el tercer jugador de su país en celebrar como campeón activo del Clásico de Otoño con los Yankees. Y de ser así, el relevista tendrá que cumplir un rol crucial saliendo del bullpen, tal como lo hizo el martes en la victoria de Nueva York sobre los Guardianes en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Americana entre ambos equipos.
“Para mí es muy importante”, dijo Loáisiga, relevista a tiempo completo con los Bombarderos del Bronx desde la temporada pasada. “Me siento muy orgulloso de representar mi país”.
Para Loáisiga, el 2022 ha sido una historia en dos partes. En la primera mitad de la campaña, una inflamación en el hombro de lanzar le costó casi dos meses de acción entre mayo y julio. Y cuando sí lanzó, no le fue muy bien. En sus primeras 20 presentaciones del año, tuvo efectividad de 7.85, con OPS en contra de .800.
Cuando Loáisiga volvió al montículo para mediados de julio, justo antes del Juego de Estrellas, no sólo estaba recuperado de su lesión, sino también había hecho un importante ajuste mecánico con la ayuda del instructor de pitcheo Matt Blake y el coach del bullpen Mike Harkey.
“A la hora de ejecutar mi lanzamiento, el sinker, que es una de mis mayores fortalezas (su pitcheo más común, el 63.3%), estaba dejando el hombro muy atrás y me daba estrés a la hora de lanzarlo”, explicó Loáisiga, de 27 años. “Un pequeño ajuste en la mecánica fue todo. Eso fue lo único que yo hice, y seguí lanzando la pelota como lo venía haciendo. Yo sabía que en algún momento me iban a salir las cosas bien y gracias a Dios, en la segunda mitad se me dieron las cosas.
“Gracias a Dios, me he mantenido saludable desde entonces, 100%”.
Efectivamente, en la segunda mitad de la campaña, Loáisiga tuvo promedio de carreras limpias de 1.82 y OPS en contra de .461 en 30 juegos. Y se volvió cada vez más importante su papel en el bullpen ante las lesiones de Clay Holmes (ya de regreso), Ron Marinaccio, Chad Green, Michael King y Zack Britton—más la ausencia ahora del cubano Aroldis Chapman.
El martes, Loáisiga relevó al abridor Gerrit Cole en la séptima entrada contra los Guardianes. Aunque permitió un sencillo de Steven Kwan y (luego otro del dominicano José Ramírez abriendo la octava), provocó un doble-play del dominicano Amed Rosario para retirar a Cleveland en aquel séptimo episodio.
“Es crucial”, dijo el manager de los Yankees, Aaron Boone, sobre el rol de Loáisiga. “Es un gran lanzador. Aunque hemos experimentado algunas bajas (en el relevo), contamos con opciones talentosas y ‘Lo’ está en medio de eso. Si vamos a llegar lejos en esto, él va a tener que sacar muchos outs importantes para nosotros”.
Y de llegar los Yankees a lo más lejos con esa ayuda de Loáisiga, el diestro se uniría a un club bien exclusivo de su país.
“No hay muchos jugadores y para mí el estar aquí y poner Nicaragua en el mapa, como decimos nosotros… se siente muy bien. Es un orgullo para mí”, expresó el oriundo de Managua. “Es una responsabilidad, porque todo el país está viéndome. Los niños también están viendo. Gracias a Dios, uno está haciendo bien las cosas (para) dar ese ejemplo; dar lo mejor trabajando y ayudar en todo”.
