HOUSTON -- Por más desalentador que comenzó el día para los Marineros, terminó con una nota alta.
Tras la noticia de que Cal Raleigh fue enviado a la lista de lesionados por primera vez en su carrera con una distensión en el oblicuo derecho, Seattle se escapó con una victoria 8-3 sobre los Astros la tarde del jueves para ganar esta serie de cuatro encuentros y coronar una gira con récord de 4-3.
Y con ello, los perseguidos se han convertido en los perseguidores.
Esto, porque los Marineros no solamente conquistaron su antigua casa de los horrores en el Daikin Park, sino que también han dominado a los Astros en general, dondequiera que jueguen, habiendo derrotado ahora a sus rivales de división en unas asombrosas 10 ocasiones en sus últimos 11 compromisos. La única excepción fue la derrota para dejar en el terreno en la 10ma entrada del miércoles.
Seattle (22-23) todavía busca arrancar de verdad en su misión de defender el título del Oeste de la Liga Americana. Pero a pesar de sus deficiencias en el 2026, la marea ha cambiado firmemente en una rivalidad que alguna vez fue de pesos pesados con Houston (17-28).
Apenas es 14 de mayo y los Marineros ya han asegurado la serie de la campaña.
La lesión de Raleigh genera una preocupación legítima, tanto a corto como a largo plazo. Los problemas de oblicuos son engañosos, pueden persistir y vienen acompañados de un dolor agudo. La verdad es que no se sabrá mucho más sobre su pronóstico hasta después de una evaluación más exhaustiva con los médicos del equipo al regresar a Seattle.
Seattle también pasó un susto con su reemplazo, cuando Mitch Garver cayó de forma incómoda sobre su rodilla derecha al intentar atrapar un elevado detrás del plato, al cual no pudo llegar debido a cómo aterrizó. Sin embargo, tras una breve consulta con el preparador físico asistente Taylor Bennett, Garver permaneció en el partido.
Además, el dominicano Julio Rodríguez fue movido del jardín central al puesto de bateador designado momentos antes del primer pitcheo, presumiblemente debido al batazo de foul que conectó en su propio pie izquierdo a finales del choque del miércoles.
Aparte de esos contratiempos, el club tomó su vuelo de regreso a casa con el buen sabor de boca de que casi todo lo demás salió bien el jueves.
El dominicano Luis Castillo entregó su mejor apertura del 2026, aparte de su debut de temporada, quedándose a un out de completar el sexto acto (trabajó 5.2 entradas). Su jornada terminó después de su pitcheo número 108 (un tope personal en el año), que se convirtió en un doblete de dos carreras de Braden Shewmake, luego de un sencillo del cubano Yordan Álvarez y un boleto a Christian Walker.
Pero hasta ese punto, Castillo estuvo mayormente sólido y superó un descontrol temprano. La única verdadera mancha en su contra fue un bambinazo de 422 pies de Álvarez en el tercer capítulo, ante una recta en cuenta de 0-1 por todo el centro del plato.
Esta salida al menos calmó las interrogantes de Castillo dentro de la rotación de Seattle, que pasó a ser de seis hombres esta semana tras el regreso de Bryce Miller.
