Scherzer esperará para tomar decisión sobre su retiro: Quiere “ver cómo se dan las cosas”

9:18 PM UTC

TORONTO -- todavía se mece de un lado a otro cuando habla de béisbol. El solo tema lo electriza.

Scherzer dijo el sábado en el Rogers Centre que aún no va a tomar ninguna decisión sobre su futuro, pero está muy claro que este deporte le da algo irremplazable. Como lanzador, es uno de los mejores que ha existido. Como competidor, es único. El final está cerca, pero el veterano de 42 años no está listo para decir si es el momento todavía.

"Voy a tomar esta decisión sobre si jugaré el próximo año más adelante en el receso de temporada", indicó Scherzer. "He pasado por altibajos a lo largo de la campaña, lo entiendo, pero he llegado a un punto en el que estoy bastante saludable. He hablado con todos en mi círculo íntimo y todos sentimos lo mismo. No necesitamos tomar una decisión hoy. Lleguemos al invierno y veamos cómo se dan las cosas".

Es muy probable que Scherzer ingrese al Salón de la Fama del Béisbol. Es un gigante del pitcheo que se encuentra junto a Justin Verlander y Clayton Kershaw como los rostros de esta generación en el montículo. Es el noveno en la historia en ponches (3,550), todavía persiguiendo a Verlander con una apertura restante en el último juego del domingo.

Hay muchas maneras en las que Scherzer podría abordar el próximo año. Cuando termine su etapa como jugador, quiere involucrarse en los deportes juveniles y amateurs, entrenando a sus hijos y a los hijos de sus amigos. No sólo hablamos de béisbol, sino también de baloncesto y fútbol americano. Le apasiona la idea de que los niños jueguen varios deportes, no que se especialicen en uno solo, y quiere ser parte de eso. También habrá intereses comerciales, opciones como entrenador, comentarista, participaciones como propietario, lo que sea. Tendrá todas las opciones del mundo.

Si lanza, podría unirse a un equipo en los campamentos o incluso esperar un poco más, aguardando la situación perfecta a principios de año o a mitad de temporada. Por ahora, Scherzer insiste en que todo esto sigue en el aire.

"No tengo idea de cómo me voy a sentir dentro de seis meses", confesó Scherzer. "Para mí, en este momento se trata de estar saludable, lanzar en este último juego y divertirme con ello, y luego ver qué pasa. De verdad no tengo ninguna expectativa. Lanzar es muy divertido. Nunca se sabe. De verdad, no tengo idea".

Las dos campañas de Scherzer en Toronto serán recordadas por un puñado de momentos en el terreno, como cuando le gritó al manager John Schneider para que lo dejara en la lomita en el Juego 4 de la SCLA del 2025 en Seattle, pero más aun por lo que aportó a esta organización y al clubhouse. Scherzer registró efectividad de 5.64 durante estas dos temporadas y lidió con múltiples lesiones, pero dejó un impacto en los lanzadores jóvenes y estableció un estándar con su intensidad y espíritu competitivo.

También se ilumina cuando habla de la carrera del año pasado. Es un fan empedernido del béisbol. Al escucharlo, es difícil creer que vaya a retirarse por ahora.

“Es un gran recuerdo. El Juego 7 de la Serie Mundial, simplemente no hay nada mejor que eso”, rememoró Scherzer. “Ese es el béisbol en su apogeo. Tener la bola en esa situación, compitiendo de esa manera y la forma en que jugamos, es un recuerdo para toda la vida. He tenido tantos momentos increíbles en mi carrera, y sin embargo, aquí estoy a los 41 años, con uno de mis mejores recuerdos lanzando en el Juego 7 de la Serie Mundial en Toronto”.

El domingo llegará con poco descanso para Scherzer, pero con los Azulejos eliminados, hay espacio para buenas historias. Es probable que él tome las decisiones, yendo tan profundo como se sienta cómodo, y si Verlander todavía está a su alcance para el octavo puesto de todos los tiempos en la lista de ponches, tal vez el límite se extienda un poco más.

“Sólo quiero salir a lanzar mañana, sabiendo que uno nunca sabe, podría ser la última vez”, concluyó Scherzer. “Por si acaso. Hemos estado mirando esto en el calendario durante un par de semanas, sabiendo que iba a hacer la apertura en Baltimore, pero los niños estaban en la escuela así que no pudimos llevarlos. Habíamos marcado esta fecha por si ya estábamos eliminados, para poder lanzar el domingo. Me da la oportunidad de lanzar frente a mis hijos una vez más, si es que este es [el final]. Si no lo es, ¿quién sabe?”.