ATLANTA -- Después de que Parker Messick limitara a los Cachorros a una carrera en cinco innings el domingo, su receptor ofreció un respaldo claro sobre él.
“Es muy bueno”, dijo Austin Hedges sobre Messick el domingo pasado. “Muy pronto será un nombre conocido en todos lados”.
Si Messick continúa lanzando como lo ha hecho, será difícil debatirlo. De hecho, ya estamos viendo señales cada vez que el novato zurdo sube al montículo. El ejemplo más reciente fue su dominante actuación ante una de las mejores ofensivas de las Grandes Ligas.
Messick lanzó 6.2 innings en blanco el sábado para guiar a los Guardianes a una victoria de 6-0 sobre los Bravos en el Truist Park. El lanzador de 25 años permitió apenas cuatro hits y dos boletos, mientras ponchó a cinco bateadores.
Los únicos momentos de apuro para Messick llegaron en el tercer y quinto capítulo. En el primero, otorgó un boleto a Drake Baldwin y permitió un sencillo de Ozzie Albies con dos outs. Salió del problema ponchando a Matt Olson, lo que celebró con un grito intenso al salir del montículo.
En el quinto, Atlanta amenazó después de que Ronald Acuña Jr. conectara un triple con dos outs. Messick respondió ponchando a Baldwin tirándole para cerrar el episodio.
José Ramírez le dio a Messick todo el respaldo que necesitaba en la primera entrada. Conectó un jonrón solitario ante el abridor de los Bravos, Martín Pérez, para convertirse en el primer jugador en la historia de la franquicia de Cleveland en conectar al menos un jonrón ante cada uno de los otros 29 equipos de MLB.
