“Hay que jugar mejor”. Mendoza hace un llamado a Mets para salvar la temporada a tiempo

3:40 PM UTC

SEATTLE -- Para los Mets, los mismos problemas de siempre siguen surgiendo. Las fallas que aparecieron a lo largo del primer tercio de la temporada no han desaparecido.

Principalmente, se trata de la prevención de carreras, esa frase de dos palabras que se convirtió en un punto crítico cuando el presidente de operaciones de béisbol, David Stearns, la nombró como su prioridad número uno de cara al pasado invierno.

La prevención de carreras, es decir, el pitcheo y la defensa, fue un problema para los Mets la temporada pasada. Sigue siendo un inconveniente este año, como quedó en evidencia a lo largo de la derrota del martes 8-3 ante los Marineros en el T-Mobile Park.

“No jugamos bien”, confesó el manager venezolano Carlos Mendoza. “No lanzamos bien, no hicimos un par de jugadas detrás de nuestro cuerpo de lanzadores. Fue simplemente un juego errático”.

El juego todavía estaba empatado cuando Marcus Semien y Mark Vientos cometieron errores defensivos en jugadas consecutivas con un out en la tercera entrada, con ambos incapaces de controlar fuertes líneas. Mendoza fue mucho más crítico con el error de Vientos, al que llamó una “jugada de rutina”, que con el de Semien, que incluyó tanto un batazo que dejó caer como un tiro apresurado y errático a la primera base.

Aunque esos errores resultaron en sólo una carrera, el lado derecho del cuadro de Nueva York no había terminado de ceder.

En el quinto inning, Vientos no pudo fildear un rodado de Cole Young que rozó su guante. Tampoco pudo el lanzador Jonah Tong respaldar a su compañero. Tres bateadores después, el venezolano Jhonny Pereda conectó un jonrón de tres carreras para transformar un juego cerrado en una paliza.

“Esa pelota dio un mal bote”, se excusó Vientos sobre el rodado de Young. “Pensé que había puesto bien el guante, pero dio un mal bote”.

La noche fue, en otras palabras, la misma historia de siempre para un equipo incapaz de encontrar algún tipo de ritmo. Cada vez que los Mets parecen ganar algo de impulso, como lo hicieron al barrer a los Marlins en casa el pasado fin de semana, lo desperdician a través de una combinación de pitcheo abridor ineficiente, juego defensivo descuidado y una total falta de bateo. Este ha sido su hábito desde los primeros días de abril.

“Creo que es béisbol”, añadió Vientos. “Especialmente ahora, hay mucho talento. Hay muchos equipos buenos. Puedes barrer a un equipo y luego te pueden barrer. Pero nuestro trabajo es prevenir eso, prevenirlo tanto como sea posible y simplemente tomar una buena racha y mantenernos encendidos. Es difícil. Todos estamos trabajando. Todos estamos empujando. Desde el cuerpo técnico hasta todos los jugadores, hemos estado empujando”.

En general, los Mets han sido un equipo defensivo lo suficientemente sólido, llegando a la jornada del martes empatados en el sexto lugar de las Mayores en Carreras Salvadas a la Defensiva (DRS, por sus siglas en inglés) e igualados en el 20mo puesto en Outs Por Encima Del Promedio (OAA), dos de las métricas defensivas más respetadas de la liga.

Gran parte de eso se debe a las contribuciones positivas del puertorriqueño Francisco Lindor, quien está lesionado, el receptor suplente venezolano Luis Torrens y los novatos A.J. Ewing y Carson Benge. Muchos otros titulares de los Mets han producido totales negativos en DRS o OAA (o ambos), incluyendo a Semien, Vientos y Bo Bichette.

La prueba visual cuenta una historia similar.

“Ha habido tramos en los que hemos estado jugando bien a la defensiva”, señaló Mendoza, “y luego ha habido otros en los que estamos cometiendo errores en jugadas de rutina”.

Le ha costado carreras a sus lanzadores y le ha costado juegos al equipo, y está empezando a hacerse peligrosamente tarde para cualquiera que tenga planes de arreglarlo. Para el final de la semana, los Mets (26-35) habrán superado más del 40 por ciento de su temporada. Si siguen surgiendo los mismos problemas de siempre, estarán demasiado atrás en la tabla de posiciones para que la segunda mitad importe.

Al preguntársele directamente si cree que es demasiado tarde para su equipo, Mendoza respondió: “No lo creo”.

“Pero tenemos que empezar a jugar mejor; esa es la conclusión”, sentenció. “Hasta que no empecemos a jugar un béisbol consistente, esa es la única forma de salir de esto”.