LOS ÁNGELES -- La semana de descanso previa a la Serie Divisional de la Liga Nacional llegó en un buen momento para los muchos jugadores de los Dodgers que necesitan un período para descansar y recargar energías antes de lo que esperan sea otra larga marcha en la postemporada. Para el venezolano Miguel Rojas, los cinco días libres son especialmente importantes.
Rojas viajaba de regreso a Miami el jueves para presentar su examen de ciudadanía estadounidense, pero espera estar de vuelta con su equipo a tiempo para el entrenamiento del viernes previo a la SDLN. Mientras los Dodgers pasaron las últimas semanas asegurando su lugar en la postemporada y el pase directo a la Serie Divisional, Rojas aprovechó sus ratos libres para estudiar la historia y la educación cívica del país al que ha llamado hogar desde que su carrera profesional lo llevó a Estados Unidos.
El examen de ciudadanía es apenas el comienzo de lo que podría ser un octubre memorable y emotivo para Rojas, quien podría retirarse después de esta postemporada, aunque todavía no ha cerrado por completo la puerta a volver a uniformarse en el 2027.
“Siento que no jugaría para otro equipo que no fueran los Dodgers. Eso es algo sobre lo que tengo control”, dijo Rojas. “Tienes que reunirte con la organización y saber cuáles son sus planes para el futuro y todo eso, y ver si encajas en esos planes. … Por eso siento que éste podría ser el final y, al mismo tiempo, no quiero ser una distracción para todo el grupo con respecto a lo que queremos lograr”.
En sus últimos cuatro años con Los Ángeles, equipo con el que debutó en Grandes Ligas en el 2014 antes de pasar las siguientes ocho temporadas con Miami, Rojas se ha convertido en una de las voces más importantes del conjunto. Es uno de los líderes del clubhouse y ha desempeñado un papel fundamental en la creación de la cultura que ha puesto a los Dodgers, campeones en años consecutivos, en posición de luchar por un tricampeonato.
Rojas es tan respetado por sus compañeros que ha ganado el Premio Roy Campanella del equipo, otorgado anualmente al jugador de los Dodgers que mejor representa el espíritu y liderazgo del miembro del Salón de la Fama, en tres temporadas consecutivas.
“Recibir ese premio significó mucho para él”, dijo el manager Dave Roberts. “Y además es algo que se decide mediante una votación de los jugadores y el personal, así que son las personas que realmente te conocen”.
Pero su impacto no se ha limitado a lo que aporta fuera del terreno. Rojas conectó uno de los jonrones más importantes en la historia de la franquicia en el Juego 7 de la Serie Mundial del año pasado, un improbable batazo para empatar el encuentro en el noveno inning que preparó el escenario para la remontada de los Dodgers en Toronto. Siguió siendo productivo pese a desempeñar un papel más limitado en su temporada a los 37 años, registrando un OPS de .809 contra lanzadores zurdos y viendo acción en todas las posiciones del cuadro interior, principalmente en la segunda base y el campocorto.
La posibilidad de seguir construyendo algo especial con los Dodgers ha llevado a Rojas a pensar detenidamente si realmente está listo para ponerle fin a su carrera como jugador.
Incluso si Rojas se retira, su etapa con los Dodgers no habrá terminado. Ya pensó un poco en lo que hará después de su carrera como jugador cuando volvió a firmar con Los Ángeles durante la pasada temporada muerta, ya que su contrato contempla su transición a un puesto en el área de desarrollo de jugadores dentro de la organización a partir de la próxima temporada.
Trabajar en el desarrollo de jugadores podría encajar perfectamente con Rojas, quien ha sido mentor tanto de jóvenes de los Dodgers como de veteranos experimentados. Eso se refleja en el terreno, como cuando Mookie Betts le dio crédito a Rojas por muchos de sus “éxitos mentales” durante su primera temporada como campocorto a tiempo completo el año pasado, y también en gestos menos tangibles, como cuando Rojas cedió su número 11 para ayudar a Roki Sasaki a sentirse cómodo durante su primera temporada en las Grandes Ligas.
“Me gusta estar ahí para mis compañeros”, dijo Rojas. “Me gusta que todos se sientan bien, porque creo firmemente que cuando te sientes bien y las personas que te rodean te hacen sentir bien, juegas mejor”.
Los compañeros de Rojas también lo han apoyado de manera similar de cara a su examen de ciudadanía estadounidense. Mientras se ha preparado, sus compañeros le han hecho preguntas con tarjetas de estudio y lo han ayudado a idear técnicas de memorización para asegurarse de recordar los nombres de sus senadores y representantes.
“Tengo que darles mucho crédito por mantenerme alerta con las preguntas, porque me han ayudado muchísimo”, dijo Rojas, antes de agregar con una sonrisa: “Y siempre se burlan de mí”.
Rojas ha logrado mucho en sus 13 temporadas en las Grandes Ligas, desde sus dos campeonatos con los Dodgers hasta las muchas vidas en las que ha dejado huella. Quizás no sepa con certeza si esta postemporada marcará el final de su carrera, pero si así fuera, habrá tenido una trayectoria para el recuerdo.
