El dominicano Vladimir Guerrero Jr. acaba de terminar el mes completo más flojo de su carrera (OPS de .498), algo que podría considerarse simplemente como una mala racha, si no fuera por el hecho de que le siguió al tercer mes más débil que ha tenido en MLB (OPS de .623 en mayo), lo que en sí mismo podría ser una preocupación menor si no fuera por el hecho de que los campeones defensores de la Liga Americana están tambaleándose con cinco juegos por debajo de .500, en gran parte gracias a una alineación que ronda el puesto 25 en carreras anotadas.
Han pasado casi nueve meses desde la última vez que Guerrero Jr. conectó un cuadrangular en Canadá, remontándose al Juego 6 de la SCLA del año pasado. Desde ese día, 76 jugadores diferentes han empalmado al menos un bambinazo en el Rogers Centre, incluyendo a Tristan Gray, el venezolano Oswald Peraza, Taylor Trammell y dos Max Muncys. Increíblemente, Guerrero Jr. no lo ha hecho. Pero tampoco se trata únicamente de un problema de jugar en casa o en la ruta; el estelar inicialista tiene apenas seis vuelacercas en cualquier estadio desde aquel último cañonazo como local, y apenas cuatro esta temporada.
A dos meses de este declive, que llega tras un buen comienzo de campaña, ya no es una preocupación menor. Los Azulejos siguen en la pelea en una disputada Liga Americana, porque básicamente todos los equipos, además de los Angelinos y los Reales, mantienen las esperanzas. Pero aunque la ofensiva no es el único problema aquí (la defensa ya no es lo que era, y la rotación también ha tenido algunos tropiezos), las aspiraciones de Toronto se reducen en gran medida a la respuesta a una sola pregunta:
¿Qué hay detrás del bajón de Guerrero? ¿Y se puede arreglar?
Como podrás imaginar, no hay una respuesta sencilla; de lo contrario, ya se habría solucionado. Tampoco es la primera vez que nos preguntamos esto, porque hace tres años tuvimos que hacer lo mismo. Ha sido una carrera de altibajos.
No te obligaremos a meterte en un laberinto de distintas teorías, como hicimos en el 2023, pero la verdad es que, una vez más, no se trata de una sola cosa obvia y clara, lo cual parece ser un tema recurrente aquí. Sin embargo, cuando eres una estrella de esta magnitud, y vienes de una postemporada tan increíble como la que tuvo el quisqueyano en octubre pasado (.397/.494/.795 en 18 juegos contra el mejor pitcheo del deporte), las preguntas tienen que hacerse. ¿Qué está pasando?
Comencemos con el problema más claro que conocemos. ¿Podría ser tan simple como la rigidez en la espalda que surgió a mediados de junio y luego lo obligó a salir de la alineación del martes 90 minutos antes del primer pitcheo?
Es la respuesta más evidente para cualquiera que haya intentado sobrevivir incluso un día en la oficina con dolor de espalda, y por lo tanto quizás sea la correcta, aunque eso todavía no responde a todas nuestras preguntas. Por un lado, el declive comenzó semanas antes de ese primer informe; por otro, la mayoría de las métricas obvias a las que uno acudiría para ver alguna limitación física no han caído de manera significativa; y además, el manager de los Azulejos, John Schneider, no sólo le restó importancia a la gravedad, sino que hizo parecer que tenía bastante optimismo a corto plazo sobre su cañonero.
“No quiero presionarlo”, confesó Schneider después del encuentro del martes. “Ha estado trabajando mucho y creo que eso influye en cómo se siente. Ha hecho muchos swings durante la última semana o semana y media. Con el punto en el que estaba ayer y el progreso logrado, aunque haya sido solo un sencillo a la derecha, creo que está donde queremos que esté. Está muy cerca, así que no quería que sufriera un retroceso”.
De hecho, Guerrero estuvo de regreso en la alineación para el juego diurno del Día de Canadá el miércoles, aparentemente sin problemas tras conectar un doble en la primera entrada que fue uno de sus ocho batazos más fuertes de la temporada. Como se mencionó en la transmisión de los Azulejos, ha estado haciendo 300 swings antes de cada juego y 100 más después, tratando de recuperar su forma. Muchos swings, ciertamente.
El problema de la espalda puede considerarse un factor probable, aunque tal vez no sea toda la historia, así que repasemos rápidamente algunas otras cosas que, en su mayoría, no lo son.
- Probablemente no sea "mala suerte": ¿Está rindiendo por debajo de sus estadísticas esperadas? Sí, un poco (como es de esperarse cuando tienes un OPS de .498 durante un mes), pero no de una manera que sea una anomalía en el deporte, e incluso si estuviera rindiendo exactamente a lo que dicen las métricas que debería estar consiguiendo, esos números seguirían estando muy por debajo de los promedios de su carrera.
- No es que "sólo fue bueno en 2021": Esta es una sugerencia popular, dado que su temporada récord de 48 jonrones llegó en un año en el que los Azulejos pasaron meses jugando en Dunedin y Buffalo, pero eso se refuta fácilmente si observas su excelente 2024 (OPS+ de 164) o su tremenda postemporada del 2025. El dominicano ha sido bastante bueno en muchos lugares a lo largo de muchos años.
- No se trata de halar la bola por el aire o no: Como siempre, el ángulo de ataque excepcionalmente bajo de Guerrero, al igual que el del cubano Yandy Díaz de Tampa Bay, limita el poder de alto nivel al que puede acceder. Pero eso siempre ha sido así, en los buenos y malos momentos, y su tasa de halar la pelota por el aire es consistente con lo que siempre ha sido. (Tampoco ha bajado la velocidad de su bate en la temporada, otro indicador clave).
Suficiente, entonces, con lo que no es.
Esto es lo que sí es:

No está conectando la bola con la misma fuerza (su tasa de batazos duros cayó al percentil 65, cuando normalmente estaba en los 90), en parte porque ya no está haciendo contacto de la misma calidad y también porque está persiguiendo más lanzamientos fuera de la zona. Cuando conecta con fuerza, algo que de nuevo está ocurriendo mucho menos, su tasa de barriles se ha reducido a la mitad. Y eso es importante, porque un barril representa la combinación ideal de velocidad de salida y ángulo de lanzamiento, es decir, el tipo de contacto más valioso.
Si se junta todo eso, el resultado es una gráfica que muestra cómo su porcentaje esperado de slugging, basado en la calidad del contacto, se ha desplomado. Ahí es donde entra el aspecto de que "no se trata de mala suerte".

Dicho de otra manera, cuando conecta batazos duros, está pegando muchos más rodados.
Tasa de rodados de Guerrero Jr. en batazos duros
- 2019: 51%
- 2021: 41%
- 2022: 47%
- 2023: 47%
- 2024: 46%
- 2025: 43%
- 2026: 56%
(Además, vale la pena notar que su extraordinaria temporada del 2021 aparece en el extremo más bajo de esa lista. Es posible que los parques de Ligas Menores de Dunedin y Buffalo ayudaran a que la pelota viajara más, pero probablemente no tuvieron mucho que ver con que él la estuviera elevando con tanta autoridad desde el principio).
Así de simple es la explicación, aunque resulte engañosamente sencilla. Cuando conecta con fuerza, algo que está haciendo con menos frecuencia, está bateando más rodados, y eso es un problema. Incluso uno de esos escasos jonrones, el que conectó en Detroit el 16 de mayo, apenas fue un batazo "elevado", ya que fue una línea a toda velocidad que está empatada con el ángulo de lanzamiento más bajo de cualquier cuadrangular conectado esta temporada. La pelota se fue, en parte, porque fue dirigida hacia uno de los muros más cortos de todo el béisbol.
Schneider, quien habló la mañana del miércoles en el programa "Power Alley" de MLB Network Radio, mantuvo su confianza en Guerrero. Al preguntarle por qué cree que Guerrero Jr. está cerca de despegar ofensivamente, el dirigente de Toronto explicó con bastante detalle algunos aspectos mecánicos que ayudan a entender el problema de conectar fuerte, pero hacia el suelo.
"Creo que cuando involucra un poco más la parte inferior del cuerpo, cuando carga el peso sobre la pierna trasera, cuando realmente genera fuerza desde esa pierna en lugar de simplemente deslizarse hacia adelante, logra afirmarse mejor contra el suelo y hace un movimiento de pierna ligeramente más pronunciado", explicó Schneider.
"Entonces el pie delantero se eleva un poco más", continuó, "y luego vuelve al suelo para generar fuerza. Cuando está en su mejor versión, hace exactamente eso. Creo que últimamente simplemente ha estado deslizándose un poco en ese movimiento y eso provoca que sí, sigue conectando la bola con fuerza, pero la conecta fuerte contra el suelo. Pienso que cuando logra cargar el peso sobre la pierna trasera, dar el paso, frenar el movimiento y luego rotar, es cuando luce en su mejor nivel. Ha trabajado muchísimo con [el coach de bateo de los Azulejos, David Popkins, y su cuerpo técnico], y siento que está muy cerca de hacerlo de manera consistente".
A simple vista es difícil notar la diferencia, pero los resultados son evidentes. Cuando ese movimiento funciona correctamente, como ocurrió en junio del año pasado cuando desapareció un lanzamiento de Brandon Pfaadt con un bambinazo de 448 pies, se le ve completamente cargado y listo para atacar.
Cuando no sale tan bien, como ocurrió con un lanzamiento muy similar, también una recta de velocidad y ubicación parecidas, de Simeon Woods-Richardson a comienzos de esta temporada, llega tarde al swing y termina conectando un batazo duro, pero de rodado, exactamente lo que le ha ocurrido con demasiada frecuencia.
Los datos también respaldan esa idea. Durante la postemporada del año pasado, Guerrero llegó tarde apenas al 6% de sus swings ante rectas bateadas con fuerza. Esa cifra aumentó al 10% en abril y prácticamente se triplicó hasta el 16% en mayo, el porcentaje mensual más alto desde que existe este tipo de medición, hace casi tres años. Estamos hablando de un bateador que, en agosto del 2024, llegaba tarde solamente al 3% de sus swings ante esos lanzamientos. Ese mes también registró un OPS de 1.127.
Es cierto que esa cifra volvió a bajar hasta apenas el 5% en junio, lo que no explica por sí solo por qué ese mes fue tan discreto ofensivamente, aunque sí podría respaldar la percepción de Schneider de que ya comienzan a verse señales de mejoría.
En el doble del miércoles, al menos durante ese swing, todo pareció estar en orden.
Entonces, ¿con qué nos quedamos? Probablemente no sea realista esperar que Guerrero Jr. mantenga de manera permanente el nivel que mostró durante la postemporada del 2025, del mismo modo que nunca fue razonable esperar que Ernie Clement produjera así durante toda una temporada. Si se observa la comparación mensual desde julio del 2023, queda claro que lo conseguido por Guerrero el pasado octubre representó el punto máximo de un bateador completamente inspirado, un estado que resulta muy difícil sostener durante mucho tiempo.

De los 21 meses, entre temporada regular y postemporada, para los que existen datos de seguimiento del bate, junio del 2026 registró la séptima velocidad de swing más alta de Guerrero. Así que, en gran medida, ese no parece ser el problema. Si Schneider tiene razón y todo se reduce a sincronización y mecánica, entonces se trata de un ajuste que podría resolverse en cualquier momento, especialmente si se acepta la idea de que las mejoras internas ya están comenzando a aparecer.
Mientras tanto, los Azulejos ya disputaron su último juego como locales de la primera mitad de la temporada. Ahora afrontarán una gira de tres ciudades por Seattle, San Francisco y San Diego antes de regresar finalmente a Canadá para recibir a los Medias Blancas el viernes 17 de julio.
Sabemos que todavía pasarán al menos dos semanas antes de que Vlad Jr. tenga otra oportunidad de conectar su primer jonrón en casa. Cuánto tiempo más deba esperar después de eso, no es exagerado decir que el destino de la temporada de los Azulejos depende, en buena medida, de esa respuesta.
