Nacionales 2019: Determinación y perseverancia

24 de octubre de 2019

Los Nacionales están a dos victorias de ganar su primera Serie Mundial. Y quizás, por la forma como van las cosas, hasta podrían pasarle por arriba a los Astros de la misma forma en la que los Medias Rojas ganaron ocho juegos seguidos en el 2004 después de caer abajo 0-3 en la Serie de Campeonato de la Liga Americana contra los Yankees. Tres años después, Boston ganó sus últimos siete juegos después de caer atrás 3-1 ante los Indios en la SCLA. Quizás Stephen Strasburg tenía razón el otro día cuando dijo que en esta época del año puedes toparte con una sierra de esas para cortar madera y que quizás su equipo es esa sierra.

Pase lo que pase en los próximos días, los Nacionales del 2019 ya son una de las grandes historias de repuntes en los anales del béisbol. Nunca se rindieron a pesar de que el 23 de mayo tenían récord de 19-31. Su manager, Dave Martínez, nunca se entregó, y tampoco lo hizo el gerente general Mike Rizzo, que no sólo perdió a Bryce Harper en el invierno, sino tampoco tiró la toalla cuando su equipo parecía muerto con un tercio del camino recorrido.

Los Nacionales se recuperaron tras estar 12 juegos bajo .500 para conseguir un puesto como uno de los Comodines de la Liga Nacional. Luego remontaron tras estar abajo 3-0 en el Juego de Comodines de la LN contra los Cerveceros. Y ante los Dodgers tras empezar abajo 2-1 en la Serie Divisional y caer detrás 3-0 en el decisivo Juego 5. Ahora han ganado sus últimos ocho juegos y este fin de semana tendrán la oportunidad de llevar esa racha a 10 victorias.

“Los Nacionales son el más reciente equipo que le recuerda a todo el mundo lo larga que es nuestra temporada”, dijo el ex dirigente de Grandes Ligas, Buck Showalter. “Pero son más que eso. Tienen a grandes personas a cargo, empezando con Mike, que no entró en pánico cuando pudo hacerlo. Creyó en sí mismo y en sus muchachos”.

Ese tipo de confianza no siempre se filtra de arriba hacia abajo en el deporte, pero en ocasiones sucede. Rizzo no se entregó cuando Harper decidió aceptar un contrato más lucrativo en Filadelfia. Tampoco cuando se comentaba que quizás iba a tener que vender jugadores en julio. Y ahora aquí anda, viendo como su equipo partió arriba 2-0 sobre los Astros en la Serie Mundial, de visitante, tras no rendirse ni contra Cerveceros ni contra Dodgers. Washington jugó tres juegos de vida o muerte contra Milwaukee y Los Ángeles y los ganó todos.

“Este equipo está acostumbrado a luchar y batallar remontando marcadores”, dijo Rizzo después de que su club venció a los Cerveceros.

Desde el 23 mayo, la batalla por sobrevivir se convirtió en parte del ADN de los Nacionales. Con el sólo hecho de estar donde están, Washington se va a convertir en la referencia para aquellos equipos que parten de favorito y luego arrancan la temporada con el pie izquierdo. Y al igual que sus jugadores, Rizzo siempre se mantuvo fuerte.

Cuando se miran todas las transacciones a mitad de temporada, cuando ya estaba claro que los Nacionales estaban en la pelea, quizás ninguna fue más valiosa que la que hizo Rizzo con los Azulejos para traer al veterano relevista derecho Daniel Hudson, que se ha convertido en parte clave del bullpen de Washington, una pieza tan importante en el club como cualquiera de sus estrellas. Esas serían Strasburg, Max Scherzer, Patrick Corbin, el dominicano Juan Soto, Anthony Rendon o incluso Howie Kendrick, uno de los héroes de los Nacionales toda la postemporada.

Rizzo tomó algunas decisiones duras, también, como despedir al coach de pitcheo Derek Lilliquist en mayo y reemplazarlo con Paul Menhart. Y en el camino, los Nacionales descubrieron algo acerca de su equipo: quizás el jugador que perdieron, Harper, era sólo su tercer mejor pelotero de posición, después de Soto y Rendón.

Ahora aquí están. Nadie está sugiriendo que la Serie Mundial se acabó. Hay otros equipos que se han recuperado de un déficit de 2-0 con los próximos tres juegos de visitante. Los Yankees lo hicieron en 1996 ante los Bravos y quizás los Astros lo pueden hacer ahora. Sólo que, de un día para otro, el equipo que ganó 107 juegos en la temporada regular ya no es el favorito, así como no lo eran los Nacionales cuando estaban 12 juegos por debajo de .500. Pero no se rindieron. Y Rizzo tampoco se entregó, ni empezó a planear la temporada que viene. Al contrario, el año que viene se convirtió en este año para los Nacionales.