
DUNEDIN, Florida -- Anthony Santander está de nuevo al pie de la montaña, mirando hacia arriba. Con el brazo izquierdo inmovilizado en un cabestrillo para mantener el hombro quieto, el venezolano simplemente espera poder jugar béisbol esta temporada, pero eso se siente muy lejano ahora mismo.
Esa lesión del hombro izquierdo fue lo que hundió la temporada del 2025 de Santander, la primera de un contrato de cinco años y US92.5 millones en Toronto. Se lesionó, jugó a pesar de ello, se rehabilitó durante media campaña y regresó justo a tiempo para parte de la postemporada, pero eso nunca funcionó del todo. Ahora, está de vuelta en cero.
Hablando el miércoles por la mañana por primera vez desde la temporada pasada, Santander dijo que las resonancias magnéticas a las que se sometió a mediados de campaña, alrededor del momento de la lesión, no mostraron nada. Se rehabilitó la mayor parte del verano, y después de que un problema en la espalda lo dejara fuera del roster de postemporada, Santander y los Azulejos decidieron trabajar en más rehabilitación y más fuerza para ese hombro. No fue hasta enero, cuando Santander volvió practicar el bateo, que algo empezó a sentirse "raro" de nuevo. Eso llevó a más pruebas, lo que nos llevó a donde estamos hoy.
"Cuando me operaron por fin, cuando me abrieron, pudieron ver que lo necesitaba", reveló Santander. “No sabían por qué la resonancia magnética no mostraba la parte labral, lo grave que estaba. No pudieron explicar eso, los médicos. Obviamente, necesitaba la cirugía”.
La pregunta obvia aquí era por qué Santander no se sometió a una cirugía la temporada pasada, lo que lo habría dejado sano para un nuevo comienzo en el 2026. Pero parece que tanto él como la organización pensó que se podía evitar la operación.
“No pensábamos que éste fuera a ser el resultado. No creo que nadie pensara que fuera a ser este resultado", dijo el mánager de Toronto, John Schneider. “Ésa es la parte desafortunada de esto”.
La frustración no le sienta bien a Santander. El toletero llegó a Toronto con la fama de ser un gran compañero de equipo y de tener una gran personalidad, todo lo cual parece ser cierto en los raros momentos en que ha estado sano, pero esto claramente lo está desgastando. También está claro que Santander ha escuchado algunas de esas preguntas sobre su salud desde fuera.
"No es fácil lidiar con algo así", expresó Santander. “Las lesiones son algo que no puedes controlar. Yo, como jugador que llega a un nuevo equipo y firma mi contrato, quiero estar ahí con los muchachos todos los días. Desafortunadamente, suceden cosas que no están bajo tu control. Sé que algunas personas piensan diferente, pero sé quién soy. Sé que estoy haciendo todo lo posible para estar en el terreno con mis compañeros”.
Ahora no hay solución rápida. Santander fue operado y no moverá mucho el hombro en las próximas semanas, y mucho menos bateará. Las cirugías del hombro son complicadas porque los hombros, en sí mismos, son complicados.
Sin embargo, todavía quedan cuatro años para que finalice este acuerdo, y aunque éste ha sido un inicio de pesadilla para Santander, los Azulejos no tienen otra opción que mirar hacia adelante. Cuando ficharon a Santander, éste acababa de tener una temporada de 44 jonrones en Baltimore. Los Azulejos todavía quieren ver una parte de eso.
"Es una amenaza de poder probada en ambos lados del plato, y creo que encaja muy bien en nuestra alineación según cómo podemos hacer contacto", manifestó Schneider acerca de Santander. “Eso te da otra forma de intentar ganar. Estoy haciendo todo lo posible para recordar eso, para recordar los años que tuvo contra nosotros en Baltimore, donde es una amenaza de poder legítima. Eso es a lo que queremos que vuelva”.
A Santander ahora le queda esperar que toda la campaña del 2026 se desarrolle como la segunda mitad del 2025, con un equipo de los Azulejos en racha y mucho margen de maniobra.
Las estimaciones iniciales son de "cinco a seis meses" para la rehabilitación de Santander, pero tendremos una idea mucho más clara del cronograma para junio.
“Esperemos que este año vaya igual y tengamos un buen comienzo y ganemos muchos partidos. Eso me dará más tiempo para que el hombro vaya más lento, para fortalecer el hombro y pasar por todo el proceso mejor sin sentir la necesidad de apurarme", dijo Santander. “Con suerte, veremos cómo estamos cuando lleguemos. Si no funciona, obviamente la otra opción es esperar hasta el próximo año, pero espero que no sea así”.
Los Azulejos esperan lo mismo, pero tendrán que preparar este roster como si estuvieran sin Santander en toda la temporada, ya que el veterano emprende otra larga y lenta escalada de regreso a la cima.
