LOS ÁNGELES -- A pesar de las oscuras nubes que cubrieron el cielo durante la noche del sábado, una ligera y breve lluvia fue todo lo que cayó sobre el Dodger Stadium. Los Dodgers, sin embargo, desataron su propio diluvio, uno ofensivo que se les había escapado durante toda la semana.
Los Dodgers regresaron al camino de victorias con un contundente triunfo 12-4 sobre los Cachorros el sábado por la noche, poniendo fin a la racha de 10 victorias de Chicago, la mejor en Major League Baseball, y forzando un juego decisivo en el cierre de la serie el domingo.
Las malas rachas individuales quedaron atrás mientras los Dodgers encontraron su ritmo ofensivo como equipo. Shohei Ohtani abrió el juego con un sencillo para terminar una seguidilla de 12 turnos sin hit. Luego negoció una base por bolas en el tercer inning y anotó gracias a un cuadrangular de dos carreras de Max Muncy, su noveno de la temporada, que empató el juego.
Los Cachorros retomaron la ventaja ante Roki Sasaki en la parte alta del cuarto inning, pero un racimo de seis carreras en la baja del episodio le dio a los Dodgers una ventaja que no perderían. Enviaron a 11 bateadores al plato, con producciones de Alex Freeland, Freddie Freeman, Teóscar Hernández, Dalton Rushing y Andy Pagés.
Al finalizar la cuarta entrada, los Dodgers ya ganaban 8-3. En sus cuatro juegos anteriores habían anotado apenas ocho carreras en total, perdiendo tres de ellos.
Hernández no había conectado hit en sus 13 turnos previos antes del cuarto inning. Pagés, quien sumó otro par de carreras impulsadas en el sexto, había iniciado la temporada como el bate más encendido de los Dodgers, pero llevaba siete juegos sin producir anotaciones. Todos los titulares de Los Ángeles conectaron al menos un hit, dando un paso importante para recuperar su nivel ofensivo como grupo.
