SAN LUIS -- Antes de salir de su oficina la mañana del domingo, tras la sesión con los reporteros antes del juego junto a Oliver Mármol, le pregunté al piloto de los Cardenales si alguna vez había jugado al juego de cartas Uno.
Mármol reconoció que sí, aunque parecía preguntarse hacia dónde iba la conversación.
Sin embargo, el piloto de ascendencia dominicana entendió la conexión cuando le expliqué que el concepto de la carta “Uno Reverse” fue lo primero que se me vino a la mente cuando, durante el séptimo inning del juego del sábado por la noche contra los Medias Rojas, decidió retar una jugada que ya había sido desafiada y revertida en contra de los intereses de los Cardenales.
El jardinero izquierdo de los Cardenales, el dominicano José Fermín, fue inicialmente declarado golpeado por un lanzamiento del derecho de Boston Greg Weissert. Pero el pitcheo no lo golpeó, por lo que los Medias Rojas, con razón, quisieron desafiar la decisión.
Para cuando la revisión de repetición la revirtió, Mármol ya estaba listo para retar la misma jugada por una razón distinta, con el resultado final colocando a Fermín exactamente donde estaba antes, parado en la primera base.
Aunque el lanzamiento no golpeó a Fermín, su bate en un intento de swing detenido sí pareció hacer contacto con el guante del receptor de Boston, el venezolano Carlos Narváez, lo que constituiría interferencia del catcher.
Mármol explicó la mañana del domingo que hubo cierta discrepancia inicial con los umpires sobre si había pedido la revisión a tiempo. Evidentemente, habían pasado más de 30 segundos desde que terminó la jugada.
Pero, comprensiblemente, Mármol no tenía interés en desafiar la jugada inmediatamente después de que ocurrió, porque en ese momento el resultado favorecía a los Cardenales, con Fermín en primera base.
“No puedo retar hasta que la reviertan”, dijo Mármol. “No puedo retar algo que me beneficia”.
Incluso antes de que el desafío de Boston, que demostraba que el pitcheo no golpeó a Fermín, fuera exitoso, el equipo de video de Mármol ya había detectado la posibilidad de interferencia del catcher en la jugada.
Así que Mármol salió al terreno para defender su postura, levantando la mano para retar de inmediato. No lo hizo justo después de la jugada porque, hasta ese momento, no había nada que retar.
“No puedo retar hasta que me digan que ya no está a mi favor”, razonó Mármol, recordando su conversación de la noche anterior con el jefe de la cuarteta arbitral, Bill Miller. “Y él dijo: ‘Sí, es un buen punto’. Entonces se reunieron y se pudo hacer el reto, lo cual estuvo bien”.
El resultado no cambió el rumbo del juego para los Cardenales, pero fue una curiosidad divertida de la era de la repetición que puso a pensar a ambos dugouts, mientras la posibilidad de una remontada tardía surgía a partir de la poco común idea de un doble desafío.
