De 11mos a puestos de playoffs: Así superaron los Padres a seis equipos en un mes

4:21 AM UTC

SAN DIEGO -- Apenas hace un mes, la gerencia de los Padres se reunió en Petco Park para el Draft. Tras el primer día, el gerente general A.J. Preller habló con los periodistas mediante una llamada por Zoom y le preguntaron sobre el rumbo que tomaría su equipo de cara a la próxima Fecha Límite de Cambios.

Preller necesitaba esperar unos días. Realmente no lo sabía. Su atención estaba puesta en el Draft, pero ¿el rumbo para la Fecha Límite? Eso dependería del propio equipo. Y el 10 de julio, los Padres estaban a 5.5 juegos de un puesto de playoffs, ubicados en el 11mo lugar de la Liga Nacional.

Cómo cambian las cosas en un mes.

El miércoles, los Padres completaron una barrida sobre los Cerveceros, líderes de la liga, con una dramática victoria de 4-3 en 11 innings, dejando al rival en el terreno. Desde entonces, reforzaron su rotación, que en aquel momento era su mayor debilidad. Y en cuestión de unas semanas, superaron a seis aspirantes en la lucha por el Comodín de la Liga Nacional.

Para cuando Sung-Mun Song se deslizó a salvo por debajo del toque del receptor de los Cerveceros Gary Sánchez, y para cuando Luis Campusano fue rodeado por sus compañeros en el cuadro después del primer hit de oro de su carrera, los Padres estaban firmemente instalados en posición de playoffs, tras superar tanto a los Filis como a los Diamondbacks, que perdieron sus respectivos encuentros la tarde del miércoles.

“Nos hemos unido como club, como equipo”, dijo Fernando Tatis Jr. “Obviamente, una barrida, contra un equipo como éste, sigue elevando nuestra confianza al máximo”.

Todavía queda mucho béisbol por jugar. Aproximadamente una cuarta parte de la temporada, para ser precisos.

“Ahora es ese sprint de 40 juegos”, dijo el segunda base de los Padres, Jake Cronenworth.

Pero el hecho de que los Padres hayan llegado hasta este punto es, en cierta medida, notable. Su ofensiva fue la peor del béisbol hasta mediados de junio. Su rotación se estaba desmoronando entre lesiones y actuaciones inconsistentes.

En el mes previo a la Fecha Límite, los Padres afrontarían un tramo de 17 juegos en 17 días antes de la pausa del Juego de Estrellas, y luego comenzarían otro de 26 encuentros en 27 días. Era difícil vislumbrar cómo podrían superar aquello.

Y, sin embargo, de alguna manera, salieron de ese tramo incluso más fortalecidos.

“En realidad, nos ha revitalizado”, dijo el manager de los Padres, Craig Stammen. “Nos ha demostrado que podemos manejar cualquier cosa”.

A juzgar por lo que dicen los jugadores, la propia Fecha Límite podría haber sido justo la chispa que necesitaban. Todos conocían la filosofía de Preller. Su preferencia siempre es ganar ahora. Quiere ir con todo. Ellos tenían que darle una razón para hacerlo.

“Obviamente, para nosotros fue una especie de carrera hacia la Fecha Límite de Cambios”, dijo Cronenworth. “Toda la presión estaba sobre nosotros para salir, rendir y dejar que A.J. hiciera lo que sabe hacer”.

En los nueve juegos previos a la Fecha Límite, los Padres no dejaron lugar a dudas. Ganaron ocho. Pero fue más allá de eso. Su ofensiva, tan deficiente durante gran parte de la primera mitad, comenzó a producir con fuerza. Su bullpen recuperó piezas y continuó dominando.

Los Padres no sólo se habían consolidado como contendientes, también habían reducido sus necesidades para la Fecha Límite. Y habían dejado muy clara cuál era la principal.

Los Padres necesitaban abridores. Un par de semanas después de haber considerado lo impensable, vender piezas en la Fecha Límite de Cambios, Preller volvía a estar en posición de hacer lo que suele hacer. Cambió a tres de sus nueve mejores prospectos por un par de abridores veteranos, Casey Mize y Robbie Ray.

“Estamos tratando de ganar”, dijo Preller después. “No nos disculpamos por ello. Estamos tratando de ganar campeonatos. Estamos tratando de llegar a la postemporada y hacerlo año tras año”.

Entre otras cosas, esos movimientos, y esa mentalidad, inyectaron energía al clubhouse de los Padres. Habían pasado semanas escuchando rumores sobre la posibilidad de que Adrian Morejon y Mason Miller, sus dos estelares relevistas para los innings finales, fueran cambiados. También circularon otros nombres. En cambio, Preller no movió a un solo jugador de su roster de Grandes Ligas. Agregó a dos.

“El enfoque de la gerencia para la Fecha Límite no hace más que ayudarnos”, dijo Walker Buehler.

“Después de eso, fue como, hombre, éste es el grupo que tenemos”, dijo Cronenworth. “Salgamos y vayamos por todo”.

Eso es precisamente lo que han hecho. Mientras otros contendientes en la lucha por el Comodín han tropezado, los Padres están jugando su mejor béisbol. Han ganado 15 de 19 y actualmente ocupan el quinto puesto de la siembra, un juego por delante de Filadelfia y Arizona.

Jackson Merrill, cuyo resurgimiento ha sido una de las claves principales de este repunte, fue informado sobre esas posiciones después del juego del miércoles, mientras él y sus compañeros empacaban para tomar un vuelo a Cleveland. No quiso saber nada del tema.

“Al diablo con eso… cuando llegue el momento de volver a jugar contra los Diamondbacks, miraremos eso”, dijo Merrill. “Pero ahora no. Estamos concentrados en los Guardianes. Y en salir a darlo todo cada día”.

Merrill dio en el clavo. Por la manera en que están jugando los Padres ahora mismo, quizá no tengan que preocuparse durante mucho tiempo por lo que ocurre detrás de ellos. Su ofensiva pasó de ser una de las peores del béisbol a una de las mejores. Su bullpen ha estado intratable y está a punto de beneficiarse de un descanso adicional. La rotación se ha fortalecido de manera significativa.

Esto no sólo parece un equipo de playoffs. Está comenzando a parecer un equipo capaz de hacer daño en octubre. Cómo cambian las cosas en un mes.