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¿Por qué el Fenway Park tiene el Monstruo Verde?

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A través los años, el Monstruo Verde se ha convertido en una de las mayores atracciones en un estadio de Grandes Ligas. Ha servido de fondo para algunos de los momentos más icónicos en el béisbol, además, de ser destino de  memorables jonrones. Las celebridades quieren firmarlo. Los jugadores quieren saber qué hay adentro. Los aficionados están dispuestos a viajar desde cualquier parte del mundo para verlo en persona. Es algo irónico, ya que el Monstruo Verde inicialmente fue construido enfáticamente para evitar a los intrusos.

La historia comienza en el invierno de 1910, cuando el dueño de los Medias Rojas en ese entonces, John I. Taylor, decidió que su equipo necesitaba un cambio de escenario. El estadio Huntington Avenue Grounds había sido el hogar del club desde su inauguración en 1901, pero sus mejores días ya habían pasado -- habían parches en el estadio y una caseta en el jardín central. Entonces, con un año restando en el acuerdo de arriendo, Taylor comenzó a buscar otros terrenos.

A través los años, el Monstruo Verde se ha convertido en una de las mayores atracciones en un estadio de Grandes Ligas. Ha servido de fondo para algunos de los momentos más icónicos en el béisbol, además, de ser destino de  memorables jonrones. Las celebridades quieren firmarlo. Los jugadores quieren saber qué hay adentro. Los aficionados están dispuestos a viajar desde cualquier parte del mundo para verlo en persona. Es algo irónico, ya que el Monstruo Verde inicialmente fue construido enfáticamente para evitar a los intrusos.

La historia comienza en el invierno de 1910, cuando el dueño de los Medias Rojas en ese entonces, John I. Taylor, decidió que su equipo necesitaba un cambio de escenario. El estadio Huntington Avenue Grounds había sido el hogar del club desde su inauguración en 1901, pero sus mejores días ya habían pasado -- habían parches en el estadio y una caseta en el jardín central. Entonces, con un año restando en el acuerdo de arriendo, Taylor comenzó a buscar otros terrenos.

Decidió que el nuevo lugar sería en la esquina de las calles Lansdowne e Ipswich en la vecindad de Fenway en Boston, un pantano que fue renovado completamente a finales del siglo 19. Era perfecto para el desarrollo y el arquitecto James McLaughlin había dibujado unos planos para una maravilla de acero y concreto muy moderna que, según el periódico Boston Globe, "mejoraría la experiencia para los aficionados y el escenario sería único en los Estados Unidos".

Taylor tenía el terreno, un plan y bastante dinero -- aparentemente todo lo necesario. Pero había un problema: Le preocupaba que algunos aficionados detrás del muro del bosque izquierdo vieran los partidos gratis.

Típicamente, las cercas en esos tiempos tenían pocos pies de altura (vale recordar que ésta era la Era de la Pelota Muerta, cuando inclusive batear una bola hasta la barda era algo poco visto). Pero la calle Lansdowne tenía algunos edificios altos, que -- al menos en la opinión de Taylor -- le permitirían a los fanáticos observar un encuentro desde sus ventanas o techos.

Entonces, tuvo una idea: una cerca de madera de 25 pies de altura, que corría de la línea de la pradera izquierda hasta una bandera del bosque central, para asegurarse de que solamente los que pagaran un boleto pudieran ver a los Patirrojos. Había hasta un dique antes del muro, después bautizado El Barranco de Duffy, que brindaba asientos adicionales cuando se llenaba el estadio:

Pero no fue hasta 1933, cuando un incendio destruyó la mayoría del estadio, que el muro -- simplemente llamado El Muro por las personas de la vecindad -- comenzaría a lucir como el Monstruo Verde que conocemos y admiramos hoy. Fue remodelado en 1934 con una base de concreto y una pizarra manejada a mano, ambos todavía en uso hoy. Y 13 años después, quitaron los anuncios que estaban por todo el muro desde el primer juego y fue pintado del mismo color verde del resto del estadio -- por eso el apodo.

En los años 1930 también surgió otro aspecto del Monstruo Verde: Una red de 23 pies de altura por encima del muro, instalada en 1936 para que los jonrones no hicieran daños a los negocios en la calle Lansdowne. Para alcanzar las bolas, los empleados del equipo se subían por una escalera de metal. Las mallas se quitaron en el 2003, cuando el dueño John Henry las cambió por 269 asientos que exhiben una de las mejores vistas en el deporte. Sin embargo, la escalera es parte del terreno de juego, que en ocasiones trae resultados bien cómicos:

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