
Cuando los Filis adquirieron al venezolano Luis Arráez en la Fecha Límite de Cambios, la mayor parte del debate fue, y es de entenderse, sobre cómo encajaría en su alineación defensiva. Todas las piezas en movimiento requerían que los infielders Bryson Stott, Alec Bohm y Bryce Harper se trasladaran a nuevas posiciones, junto con el desarrollo más reciente del bateador designado Kyle Schwarber, quien tuvo que desempolvar su guante de inicialista que raras veces utiliza.
Eso de por sí es una situación complicada a la que le quedan muchas preguntas por responder. Pero posiblemente, resulta que hay una configuración de alineación mucho más interesante para considerar: Cómo Don Mattingly ha cambiado las cosas en la parte ofensiva.
En cada encuentro desde el canje, el club de Filadelfia ha contado con Schwarber como primer bate, uno de los mejores cañoneros de su generación. También es uno de los jugadores más lentos del deporte y uno que muy posiblemente podría romper el récord de todos los tiempos de más ponches en una temporada este año.
Además, en cada compromiso desde el traspaso, Arráez ha sido el cuarto bate. A pesar de todas las evidentes habilidades como "rey del contacto" que aporta, este es un bateador que realiza el segundo swing más lento en todo el béisbol y tiene la tasa de batazos fuertes más débil de la Liga Nacional. El puesto de cuarto bate, famoso por ser el dominio de Lou Gehrig (quien literalmente usó el Nro. 4 por eso), Willie McCovey, Frank Robinson, Joe DiMaggio y muchos otros de los toleteros más famosos y temidos del juego, ahora está ocupado por un infielder de contacto y casi sin trueno.
Dicho de otra manera, el primer bate de Filadelfia podría terminar con más jonrones solo este año (Schwarber tiene 35) que los que tiene su cuarto bate en toda su carrera (Arráez tiene 41, en partes de ocho temporadas).
¡Vaya cómo ha cambiado el juego! Se ve raro. Se siente raro, para ser honestos. Pero también, de manera improbable, tiene muchísimo sentido. Es donde Arráez probablemente siempre debió estar, porque en muchos sentidos siempre estuvo mal ubicado como bateador en la parte alta del orden debido a sus habilidades de contacto.

Nos vamos a poner un poco matemáticos, y nos disculpamos por eso, pero si crees que estas decisiones no se toman esencialmente con base en la matemática, bueno...
“Durante los años, han utilizado estos optimizadores de alineaciones y cosas por el estilo. Y verdaderamente solo quieres a tus mejores nueve en el juego. El orden en el que batean prácticamente demostró que no cambia la cantidad de carreras anotadas. Posiblemente un punto y algo en la temporada. Entonces, en general, no me preocupa eso”.
... date cuenta de que esa cita no es de un analista de oficina ni de un fanático de las hojas de cálculo. Es del propio Mattingly, convocado seis veces al Juego de Estrellas, JMV de la Liga Americana en 1985, actual dirigente interino de Filadelfia y alguien cuyo nombre jamás apareció en “Moneyball”. Así es simplemente como funcionan estas cosas.
Por qué tiene sentido que Schwarber sea el primer bate
Porque es tu mejor bateador, y ahora llevarás a tu mejor bateador al plato tantas veces como sea posible, aproximadamente 18 veces más que si estuviera de segundo, y 36 más que de tercero, y así sucesivamente, a lo largo de una temporada. Hay otros argumentos en los que no entraremos aquí sobre tener a tu mejor bateador en el segundo turno, para que al menos haya posibilidad de tener un corredor en base, pero pasaremos de largo por ahora, porque esto no se trata principalmente de Schwarber. El mejor bateador, bateando más.
Bien, esa parte fue fácil. Ahora pongámonos más complicados.
Por qué pondrías a un bateador sin trueno como Arráez de cuarto bate (la respuesta simple)
A pesar de toda la angustia que siente cada fanaticada sobre el promedio de bateo con corredores en posición de anotar (o RISP), un resultado que es vital para ganar juegos y que de todas maneras casi nunca es una habilidad repetible más de lo que es cuestión de azar, no hay nadie mejor para eso que Arráez...
Mayor promedio con RISP, 2021-2026, mín. 350 turnos:
- Arráez: .348
- Freddie Freeman: .340
- Xavier Edwards: .328
- Aaron Judge: .327
- Bo Bichette: .326
- Bobby Witt, Jr.: .325
... y si eso es cierto, entonces preferirías tenerlo bateando con, digamos, corredores en posición de anotar.
Lo cual, más que nadie en el béisbol, no ha hecho. Regresemos al 2019, el comienzo de la carrera de Arráez, y busque a cada bateador que se ha parado en el plato al menos 1,000 veces (hay casi 450 de ellos). Ordénelos por el porcentaje más bajo de visitas al plato con corredores en posición de anotar y... bueno, miren eso.
Menor % de visitas al plato con corredores en posición de anotar, 2019-2026, mín. 1,000 visitas al plato:
- Arráez: 19.6%
- Edouard Julien: 19.7%
- Ronald Acuña Jr. (venezolano): 19.9%
- Tim Anderson: 20.1%
- Shohei Ohtani: 20.2%
- Jung Hoo Lee: 20.2%
Si valoras la habilidad de Arráez para avanzar y/o remolcar corredores, entonces sus equipos anteriores no lo pusieron en posición de hacer eso, viéndolo en cambio como alguien que se embasa, aunque su negativa general a negociar un boleto apaga parte de la habilidad para embasarse que proporciona un promedio de bateo alto.
Tome en cuenta, también, que el promedio de bateo no contabiliza un elevado de sacrificio, una herramienta que Arráez usó para remolcar la carrera del empate en la 10ma entrada contra Toronto el sábado. Este año, Arráez tiene 10 elevados de sacrificio, la segunda mayor cantidad en las Mayores por debajo de los 11 de Ozzie Albies.
Por eso siempre se sintió un poco extraño que Arráez haya pasado aproximadamente tres cuartas partes de los turnos de su carrera bateando primero o segundo, presumiblemente porque ahí es donde "debería" batear un infielder de contacto. En muchos sentidos, él no es el típico nada.
Por qué pondrías a un bateador sin poder como Arráez de cuarto bate (la respuesta complicada)
Porque todo su conjunto de habilidades se basa en tener corredores en base para remolcar. No es, contrario a la creencia popular, el contacto por sí solo lo que lo hace valioso. Es el contacto en los momentos en que verdaderamente importa hacer ese contacto -- lo cual no es siempre.
Eso es porque un sencillo sin hombres en circulación es mejor que no darlo, pero de todas maneras requiere que los bateadores detrás trabajen para impulsar la carrera. Eso sin outs; con un out, es menos útil; con dos outs, no te aporta mucho en absoluto.
Eso se basa en esta clase de matemática, utilizando el Statcast Game Strategy Explorer, que te permite encontrar la expectativa de carreras de cada situación (es decir, lo que sucede en varias cuentas, outs y estado de las bases), comparando lo que has ganado antes y después de las visitas al plato.
Por ejemplo, con las bases llenas y un out, un equipo, en promedio, anota +1.63 carreras. Con las bases limpias y un out, un equipo, en promedio, anota +0.26 carreras. Eso es solo ponerle números a lo que ya sabes; más corredores + menos outs= a más éxito.
Con las bases limpias y sin outs, el valor agregado en un sencillo es de +.396 de expectativa de carrera. (Eso, si te interesa, se deriva de la diferencia entre la expectativa de carrera de +.494 de una situación sin outs y bases limpias contra la expectativa de carrera de +.890 de una situación sin outs y corredor en primera). No lo pienses demasiado con los decimales aquí; puedes pensarlo como “acabas de agregar cuatro décimas de carrera si das un sencillo con las bases limpias y nadie a bordo”.

Con bases limpias y un out, eso cae a agregar +.264, o aproximadamente un cuarto de carrera; con las bases limpias y dos outs, ese sencillo cae a agregar +.126 de una carrera, o un poco más de una décima de carrera, lo cual es otra forma de decir que hay un largo camino desde ahí hasta anotar efectivamente una carrera. Todo esto se resume en “un sencillo con las bases limpias y dos outs está bien, pero no más que bien”, mientras que un sencillo con un corredor en tercera te da +.881 (porque has anotado una carrera mientras empeoras un poco la situación subsiguiente), o aproximadamente siete veces más valioso que ese sencillo con las bases limpias.
Además, eso es solo si consigues el sencillo. Con corredores a bordo, poner la pelota en juego podría al menos mover al corredor, pegues un hit o no, mientras que un ponche definitivamente no lo hará. (Dejemos de lado el posible peligro de la jugada de doble matanza por ahora). Con las bases limpias, eso no es tan así. El ponche y el roletazo para out tienen el mismo valor, es decir, cero.
(Dijimos que habría matemáticas).
Ahora, podrías argumentar razonablemente: Bueno, no de primer bate. Pero ¿por qué de cuarto bate, el punto fuerte de los cañoneros? ¿Por qué no segundo o tercero?
No de segundo, porque Bryce Harper es un futuro miembro del Salón de la Fama que tiene un año razonablemente normal para el nivel de Bryce Harper; es un mejor bateador en general que Arráez, por lo que debería batear en el puesto que ahora se ha convertido en sinónimo de donde vive tu mejor bateador, porque quieres que agote turnos con mayor frecuencia que Arráez. (Arráez también bateó de segundo la mayor parte del año pasado con San Diego. Solo los débiles Guardianes tuvieron menos carreras impulsadas desde el segundo puesto que los Frailes).
(¿Podrías argumentar el intercambio de Harper y Schwarber en la parte alta? Claro, probablemente. ¿Haría una gran diferencia? Probablemente no, en lo que respecta a la matemática, y además, Schwarber tiene un historial establecido de ser verdaderamente excelente iniciando el episodio. Probablemente no valga la pena la molestia de cambiar).
Tampoco de tercero, no aquí, por dos motivos. Por un lado, ningún puesto en el orden tiene más probabilidades de batear con dos outs y sin corredores a bordo, lo que nos devuelve al problema original: Arráez bateando con dos outs y nadie a bordo es un desperdicio de sus habilidades. Pero también es por la composición de sus nuevos compañeros en los Filis. Schwarber batea a la zurda, al igual que Harper, al igual que Arráez, y cuando Mattingly dice “quería separar a los zurdos un poco, tanto como pueda, en lugar de tener a tres de ellos juntos”, colocando así al derecho Trea Turner de tercero, es difícil discutir en contra de eso.
Por último, no es de tanta importancia. Los primeros cuatro de la alineación de Filadelfia son los cuatro muchachos que la mayoría anticiparía. Justin Crawford es el titular más débil, por lo que está en la parte baja. Los puestos del quinto al octavo son intercambiables según la clase del lanzador (Brandon Marsh más arriba contra derechos, más abajo contra zurdos), y quién está en la alineación de los Filis ese día (el receptor más arriba con J.T. Realmuto, más abajo con Garrett Stubbs), y hasta cierto punto, quién está encendido (como lo está Stott en este momento).
Puede parecer raro tener a Arráez bateando en el prototípico puesto de poder, y definitivamente durante la mayor parte de la historia del béisbol ni siquiera habría sido una consideración. No es el típico bateador del cuarto turno. Pero tampoco era el que mejor encajaba en la parte alta, no importa cuánto contacto haga. La conclusión aquí es simple: No debería ser el muchacho que se embasa antes que tus mejores bateadores. Debería ser el hombre que remolca a los mejores bateadores que ya se embasaron.
Nada de esto, de nuevo, importa tanto. El orden de la alineación jamás lo hace. Pero también tiene mucho más sentido de lo que podrías pensar.
