MONTERREY, Nuevo León – Cuando Noé Ramírez terminó de lanzar un cero en la novena entrada de la derrota de los Angelinos ante los Astros en el primer partido de esta edición de la #MéxicoSeries el sábado en el Estadio de Béisbol Monterrey, halló algo interesante en el mensaje de texto colectivo entre sus familiares en Los Ángeles: Un emoticono de la bandera mexicana.
Aunque el cerrador de los Astros, Roberto Osuna, es el único nacido en México entre Houston y Los Ángeles-Anaheim en los juegos de la Sultana del Norte este fin de semana, Ramírez es de familia mexicana y, específicamente, de padres oriundos de Guadalajara.
“Todo el mundo estuvo bien contento de que yo pitchara aquí”, dijo Ramirez, de 29 años. “Es un honor grande, representar a mi familia y la gente mexicana también. Es una oportunidad bien linda. Estoy bien contento”.
Ramírez es de la parte este de la ciudad de Los Ángeles (East L.A.), donde se destacó como beisbolista en la escuela secundaria Alhambra High School. De ahí, lanzó en la Universidad Estatal de California en Fullerton (Cal State Fullerton).
Seleccionado por los Medias Rojas en el draft del 2011, Ramírez ha lanzado en partes de cinco temporadas desde el 2015, primero con los Patirrojos y desde el 2017 con los Angelinos.
Ramírez sabe valorar lo que ha logrado hasta ahora, siendo uno de seis hermanos que se criaron en una zona de Los Ángeles que fácilmente pudo haber estropeado su futuro. Y en particular, el ligamayorista está agradecido con los sacrificios que hicieron sus padres, Rafael Ramírez y María Rodriguez, por sus hijos.
“Trabajaron mucho para mí y para mis hermanos”, dijo Ramírez. “Nos pusieron en buena posición para triunfar, no sólo en los deportes, sino en todo lo demás. Hicieron todo lo que pudieron para nosotros y ahora estoy tratando de recompensarles eso.
“Criándose en un área bastante dura, es difícil para los jóvenes hallar el buen camino. Eso demuestra el gran trabajo que hicieron mis padres con nosotros”.
Con efectividad de 2.93 y 11.2 ponches por cada nueve entradas en un total de 15.1 innings lanzados, Ramírez ha tenido un inicio alentador del 2019. Continuó por ese buen camino el sábado, con la atracción extra de hacerlo frente a un público mexicano en Monterrey.
“Hay una sensación diferente y una energía distinta”, afirmó el diestro. “El público ha sido grandioso. Representar a mi familia y al pueblo mexicano es algo bien grande. Es un honor. Estos días no pudieron haber sido mejores”.