Recuerdos especiales del no-hitter de Mets

3 de mayo de 2022

Poco después de que los Mets completaran su segundo no-hitter en la historia del club el viernes, Drew Smith habló con su padre, DeWayne, por teléfono desde Texas. Los dos hablaron acerca de lo memorable que sería ese partido – no sólo por el resto de la carrera de Smith, sino por el resto de su vida.

“Podía escuchar ese orgullo de padre en su voz”, destacó Smith. “Fue algo bien bonito”.

De su parte, el puertorriqueño Edwin Díaz se sentó en la cama junto a su esposa, Nashaly Mercado, para ver cuidadosamente la repetición de la novena entrada. Díaz, quien fue encargado de cerrar el no-hitter de cinco lanzadores con ponches consecutivos de Bryce Harper, Nick Castellanos y J.T. Realmuto, lo llamó “uno de los mejores innings de mi carrera”. Mercado estuvo presente en el juego en el Citi Field junto a sus hermanos, que grabaron los últimos outs en sus teléfonos. Al ver dichos videos, al igual que la repetición en video del histórico encuentro, Díaz y su esposa disfrutaron de ver la hazaña desde una nueva perspectiva.

Cada uno de los cinco lanzadores de los Mets que participaron en el juego sin hit ni carrera -- Tylor Megill, Smith, el dominicano Joely Rodríguez, Seth Lugo y Díaz – tuvieron diferentes historias para contar acerca de sus experiencias. Esos cinco nombres podrían estar ligados por siempre en la historia, pero eso no significa que la vivieran de la misma manera.

Rodríguez y Lugo recordaron haber visto el no-hitter del venezolano Johan Santana en 2012 en el Citi Field la tarde del mismo viernes. La cadena SNY estaba transmitiendo ese encuentro, como frecuentemente lo hace, dándole a Rodríguez la oportunidad de verlo por primera vez. Luego subió al montículo y aporto tres outs de su propio no-hitter, algo que llamó una experiencia “irreal”.

Lugo ni siquiera estaba seguro si vería acción en el partido, pero una vez fue requerido, tenía motivos para cerrarlo. Ingresando al juego con un out en la octava, el derecho sacó dos outs rápidamente con sólo cinco pitcheos. Cuando Lugo regresó al dugout, el piloto Buck Showalter le dijo que lanzaría en el noveno si los Mets anotaban más carreras para eliminar la situación de salvamento. Pero los Mets ya no anotaron, lo que obligó a Showalter a optar por Díaz.

De esa manera, fue un quinteto – y no un cuarteto – el que hizo historia. Cada uno de los cinco lanzadores firmaron una bola a petición del Salón de la Fama de Cooperstown. Los cinco también recibieron pelotas del juego autenticadas que planean mantener como souvenirs. Smith dijo que quizás les pida a los otros cuatro lanzadores que firmen la suya, y a los jugadores se les permitió que se quedaran con otras piezas, como sus jerseys y gorras.

Más que nada, los cinco serpentineros se quedarán con los recuerdos. En las horas después del no-hitter, Megill pasó tiempo hablando con su compañero de rotación, Chris Bassitt, quien lo elogió por haberse fajado a lo largo de cinco entradas sin hit ni carrera a pesar de no haber mostrado su mejor material esa noche. Smith y otros pasaron horas mirando e intercambiando mensajes de texto y cientos de notificaciones de Instagram.

“Fue una noche especial”, exclamó Megill. “Casi no dormí”.