Globe iconLogin iconRecap iconSearch iconTickets icon

noticias

Noticias de Las Grandes Ligas

¿Responderán Cardenales a la firma de Yu Darvish con los Cachorros?

MLB.com

En una temporada muerta marcada por una extraordinaria disciplina fiscal por parte de los equipos, los Cachorros de Chicago nos regalaron hace poco una ocasión para celebrar. Si ganan la Serie Mundial esta temporada, ¿quién va a recordar más que nadie los detalles del contrato de Yu Darvish?
 
Lo ocurrido debe servir como un mensaje para el resto de los equipos, especialmente los Cardenales de San Luis, que vienen de terminar detrás de los Cachorros en la División Central de la Liga Nacional en las últimas dos temporadas.
 
Ahora, les toca responder. Con suerte para los Cardenales, hay un montón de agentes libres disponibles que podrían ayudarlos a cerrar la brecha que hay entre ellos y los Cachorros.
 
Uno es el cerrador Greg Holland, que salvó 41 juegos para los Rockies la temporada anterior y le daría al bullpen de los Cardenales una pieza capaz de proveer una sensación de seguridad que no han tenido en temporadas recientes.
 
Desde el 2013, Holland ha promediado 12 ponches por cada nueve innings y apenas por encima de un corredor por episodio. Aparentemente rechazó una oferta de tres años de los Rockies, que después firmaron a Wade Davis.
 
Sí, Holland tiene 32 años y hace dos le practicaron la operación Tommy John. Por otro lado, nadie garantiza nada cuando se tratar de peloteros. Si un equipo se pone a esperar por la pieza perfecta en la agencia libre, pues pasará mucho tiempo terminando en el segundo puesto. Por los momentos, Luke Gregerson está apuntado como cerrador en San Luis, y aunque se trata de un tremendo relevista, no es alguien que aterrorice al oponente. El joven lanzallamas Alex Reyes podría terminar en ese rol, pero se está recuperando de la operación Tommy John y tampoco es garantía.
 
Después está el tercera base Mike Moustakas. Él, también, haría mejor a los Cardenales. Su agencia libre ha sido la más extraña de todas. Mientras Eric Hosmer y J.D. Martínez han recibido ofertas de más de US$100 millones, no está claro qué hay en el mercado para Moustakas.
 
Eso es un error. El hombre viene de pegar 38 jonrones con los Reales la temporada pasada y es un defensor sobre el promedio en la tercera base. En sus últimas tres temporadas, su OPS de .834 como antesalista es el 8vo mejor en las Grandes Ligas. Como punto de referencia, Manny Machado tiene OPS de .835 en ese mismo lapso.
 
Pero más allá de los números, está la personalidad. Los Reales dicen que Moustakas es uno de los jugadores más conscientes que jamás hayan tenido, y que además es un buen compañero y un buen hombre. Además, tiene 29 años y seguramente otras tres, cuatro o cinco temporadas por delante. Sumarlo al medio del lineup de San Luis los ayudaría mucho en la tarea de atrapar a los Cachorros.
 
Insistimos: no hay garantías en la agencia libre. Los peloteros se lesionan. Envejecen. Pero una de las ciudades más apasionadas por el béisbol en todo el país, una firma -o varias- mandaría un claro mensaje de que los Cardenales van en serio en el 2018.
 
Ben Zobrist tenía 34 años cuando firmó su contrato por cuatro temporadas y US$56 millones con los Cachorros antes de la temporada 2016. Hubo a quien le pareció exagerado aquel contrato. Y seguro, los Cachorros podrían terminar con un pelotero de 38 años, no muy productivo, en el último año de ese pacto.
 
Puede que ese sea el caso. Pero los que los fanáticos de los Cachorros van a recordar es que Zobrist fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2016, una pieza clave en la celebración más grande de sus vidas.
 
Algo similar pasó con Jon Lester, que cumplió 31 años poco después de firmar un contrato por seis temporadas y US$155 millones antes de la campaña 2015. No le fue tan bien el año pasado, pero en la postemporada del 2016 los Cachorros ganaron seis de sus siete aperturas.
 
De eso se trata la agencia libre. No es para construir el núcleo del equipo que te imaginas peleando en octubre. Eso hay que hacerlo internamente. Al contrario, es para sumar esas piezas finales. Estos movimientos, por poco confortables que puedan parecer, podrían marcar la diferencia en los playoffs.
 
Los Cachorros le dieron a Darvish seis años y US$126 millones, un pacto que se extenderá hasta que tenga 37 años. Pero quizás ellos lo ven de otra manera. Por US$21 millones al año, Darvish es casi una relativa ganga en el mundo financiero del béisbol.
 
Si se ve como un contrato de cuatro años, hasta el cumpleaños 35 de Darvish, tendría un valor de US$31.5 millones por campaña, una cifra más en línea con el valor anual de los mejores abridores del béisbol.
 
Pero incluso eso no es importante. Los Cachorros creen que tienen una oportunidad abierta para pelear por otro campeonato y estuvieron dispuestos a salir de su zona de confort para lograrlo.
 
El 31 de agosto del año pasado, el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, llamó por teléfono al propietario del club Jim Crane con malas noticias. Le dijo que no había podido completar un cambio con los Tigres por Justin Verlander porque, en sus propias palabras, "los números no me cuadran".
 
Para poder conseguir a Verlander, los Astros iban a tener que asumir US$40 millones del resto de su contrato de US$56 millones. En ese momento, el equipo estaba jugando su peor béisbol de la temporada y no lucían como un equipo capaz de ganar un campeonato.
 
Crane no podía dejar pasar una oportunidad así.
 
"Haz el cambio, Jeff", le dijo Crane. "Yo me preocuparé por el dinero".
 
Siete semanas después, los Astros ganaron la primera Serie Mundial en sus 56 años de historia.
 
"¿Valió la pena?", se preguntó Crane esa noche. "Sí, pienso que se puede decir que valió la pena".

 

En una temporada muerta marcada por una extraordinaria disciplina fiscal por parte de los equipos, los Cachorros de Chicago nos regalaron hace poco una ocasión para celebrar. Si ganan la Serie Mundial esta temporada, ¿quién va a recordar más que nadie los detalles del contrato de Yu Darvish?
 
Lo ocurrido debe servir como un mensaje para el resto de los equipos, especialmente los Cardenales de San Luis, que vienen de terminar detrás de los Cachorros en la División Central de la Liga Nacional en las últimas dos temporadas.
 
Ahora, les toca responder. Con suerte para los Cardenales, hay un montón de agentes libres disponibles que podrían ayudarlos a cerrar la brecha que hay entre ellos y los Cachorros.
 
Uno es el cerrador Greg Holland, que salvó 41 juegos para los Rockies la temporada anterior y le daría al bullpen de los Cardenales una pieza capaz de proveer una sensación de seguridad que no han tenido en temporadas recientes.
 
Desde el 2013, Holland ha promediado 12 ponches por cada nueve innings y apenas por encima de un corredor por episodio. Aparentemente rechazó una oferta de tres años de los Rockies, que después firmaron a Wade Davis.
 
Sí, Holland tiene 32 años y hace dos le practicaron la operación Tommy John. Por otro lado, nadie garantiza nada cuando se tratar de peloteros. Si un equipo se pone a esperar por la pieza perfecta en la agencia libre, pues pasará mucho tiempo terminando en el segundo puesto. Por los momentos, Luke Gregerson está apuntado como cerrador en San Luis, y aunque se trata de un tremendo relevista, no es alguien que aterrorice al oponente. El joven lanzallamas Alex Reyes podría terminar en ese rol, pero se está recuperando de la operación Tommy John y tampoco es garantía.
 
Después está el tercera base Mike Moustakas. Él, también, haría mejor a los Cardenales. Su agencia libre ha sido la más extraña de todas. Mientras Eric Hosmer y J.D. Martínez han recibido ofertas de más de US$100 millones, no está claro qué hay en el mercado para Moustakas.
 
Eso es un error. El hombre viene de pegar 38 jonrones con los Reales la temporada pasada y es un defensor sobre el promedio en la tercera base. En sus últimas tres temporadas, su OPS de .834 como antesalista es el 8vo mejor en las Grandes Ligas. Como punto de referencia, Manny Machado tiene OPS de .835 en ese mismo lapso.
 
Pero más allá de los números, está la personalidad. Los Reales dicen que Moustakas es uno de los jugadores más conscientes que jamás hayan tenido, y que además es un buen compañero y un buen hombre. Además, tiene 29 años y seguramente otras tres, cuatro o cinco temporadas por delante. Sumarlo al medio del lineup de San Luis los ayudaría mucho en la tarea de atrapar a los Cachorros.
 
Insistimos: no hay garantías en la agencia libre. Los peloteros se lesionan. Envejecen. Pero una de las ciudades más apasionadas por el béisbol en todo el país, una firma -o varias- mandaría un claro mensaje de que los Cardenales van en serio en el 2018.
 
Ben Zobrist tenía 34 años cuando firmó su contrato por cuatro temporadas y US$56 millones con los Cachorros antes de la temporada 2016. Hubo a quien le pareció exagerado aquel contrato. Y seguro, los Cachorros podrían terminar con un pelotero de 38 años, no muy productivo, en el último año de ese pacto.
 
Puede que ese sea el caso. Pero los que los fanáticos de los Cachorros van a recordar es que Zobrist fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2016, una pieza clave en la celebración más grande de sus vidas.
 
Algo similar pasó con Jon Lester, que cumplió 31 años poco después de firmar un contrato por seis temporadas y US$155 millones antes de la campaña 2015. No le fue tan bien el año pasado, pero en la postemporada del 2016 los Cachorros ganaron seis de sus siete aperturas.
 
De eso se trata la agencia libre. No es para construir el núcleo del equipo que te imaginas peleando en octubre. Eso hay que hacerlo internamente. Al contrario, es para sumar esas piezas finales. Estos movimientos, por poco confortables que puedan parecer, podrían marcar la diferencia en los playoffs.
 
Los Cachorros le dieron a Darvish seis años y US$126 millones, un pacto que se extenderá hasta que tenga 37 años. Pero quizás ellos lo ven de otra manera. Por US$21 millones al año, Darvish es casi una relativa ganga en el mundo financiero del béisbol.
 
Si se ve como un contrato de cuatro años, hasta el cumpleaños 35 de Darvish, tendría un valor de US$31.5 millones por campaña, una cifra más en línea con el valor anual de los mejores abridores del béisbol.
 
Pero incluso eso no es importante. Los Cachorros creen que tienen una oportunidad abierta para pelear por otro campeonato y estuvieron dispuestos a salir de su zona de confort para lograrlo.
 
El 31 de agosto del año pasado, el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, llamó por teléfono al propietario del club Jim Crane con malas noticias. Le dijo que no había podido completar un cambio con los Tigres por Justin Verlander porque, en sus propias palabras, "los números no me cuadran".
 
Para poder conseguir a Verlander, los Astros iban a tener que asumir US$40 millones del resto de su contrato de US$56 millones. En ese momento, el equipo estaba jugando su peor béisbol de la temporada y no lucían como un equipo capaz de ganar un campeonato.
 
Crane no podía dejar pasar una oportunidad así.
 
"Haz el cambio, Jeff", le dijo Crane. "Yo me preocuparé por el dinero".
 
Siete semanas después, los Astros ganaron la primera Serie Mundial en sus 56 años de historia.
 
"¿Valió la pena?", se preguntó Crane esa noche. "Sí, pienso que se puede decir que valió la pena".