
Carlos Beltrán y Andruw Jones han pasado del jardín central al centro del escenario.
Beltrán y Jones fueron elegidos al Salón de la Fama del Béisbol por la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA), en resultados revelados la noche del martes por MLB Network. El mayor honor individual del béisbol de Grandes Ligas fue otorgado a Beltrán en su cuarto intento en la boleta de la BBWAA y a Jones en su noveno.
Tanto Beltrán como Jones serán formalmente recibidos en el ilustre Salón de la Fama, junto con Jeff Kent, quien fue elegido por el Comité de la Era Contemporánea del Béisbol, durante las ceremonias de exaltación programadas para el 26 de julio en Cooperstown, Nueva York.
Beltrán necesitaba al menos un 75% de apoyo en la boleta de la BBWAA y fue seleccionado en el 84.2% de las papeletas enviadas. Jones, quien apenas fue marcado en el 7.3% de las boletas en su primer intento en 2018 (el porcentaje más bajo en un debut para un eventual exaltado), alcanzó el 78.4% de apoyo.
Jones, el primer oriundo de Curazao en llegar al Salón de la Fama, expresó: “Uno no juega para ser un Salón de la Fama. Juegas para ayudar a tu equipo a ganar un campeonato. Y cuando sales al terreno, eres consistente y produces, y luego empieza a mencionarse tu nombre [como candidato], es un gran honor para mí y para mi familia”.
Asombrosamente, dos jugadores nacidos con un día de diferencia en 1977 (Jones el 23 de abril, Beltrán el 24) recibieron la tan esperada noticia el mismo día.
Aunque Beltrán y Jones fueron los únicos jugadores elegidos, hubo avances notables de otros tres candidatos. En su tercer intento de los 10 posibles, el segunda base Chase Utley superó el umbral del 50%, alcanzando un 59.1%, un aumento del 19.3% respecto al año pasado, lo cual lo posiciona muy bien para lograr la exaltación eventualmente. Mientras tanto, los lanzadores abridores Andy Pettitte (48.5% en su octava boleta) y Félix Hernández (46.1% en su segunda boleta) tuvieron aumentos superiores al 20% respecto al año anterior.
El toletero Manny Ramírez recibió apenas un 38.8% de apoyo en su décima y última aparición en la boleta, mientras que el abridor Cole Hamels (23.8%) fue el único debutante en la boleta que logró el 5% mínimo necesario para permanecer en consideración en 2027.
Se emitieron un total de 425 boletas, y los jugadores necesitaban al menos 319 votos para ser elegidos. Las 11 boletas en blanco recibidas fueron la mayor cantidad desde 2011, y el promedio de nombres marcados por boleta fue de 5.77.
A continuación, más información sobre los dos nuevos miembros del Salón de la Fama.
CARLOS BELTRÁN
Esta elección culmina un rápido ascenso en las votaciones para el toletero puertorriqueño, quien fue marcado en el 46.5% de las boletas en su primer año en 2023, 57.1% en 2024 y 70.3% el año pasado. Aunque su vínculo con el escándalo de robo de señas de los Astros en 2017 (la última temporada de su carrera como jugador) pudo haber complicado su caso, su producción durante una carrera de 20 años con los Reales, Astros, Mets, Gigantes, Cardenales, Yankees y Rangers le valió al boricua el máximo honor del deporte.
Beltrán se dio a conocer en las Mayores al ser Novato del Año de la Liga Americana con los Reales en 1999 y se convirtió en nueve veces All-Star, además de ganar tres Guantes de Oro y dos Bates de Plata como jardinero central. Fue campeón de la Serie Mundial con Houston en 2017 y ganó un banderín de la Liga Nacional con San Luis en 2013.
Con su especial combinación de poder y velocidad, el ambidiestro Beltrán es uno de solo cinco jugadores en la historia de la Liga Americana y la Liga Nacional con al menos 500 dobles (565), 400 jonrones (435) y 300 bases robadas (312), uniéndose a Willie Mays, Andre Dawson, Barry Bonds y Alex Rodríguez.
Con 1,582 carreras anotadas y 1,587 impulsadas, es uno de solo 38 jugadores en la historia con al menos 1,500 en ambas categorías.
Su porcentaje de éxito en robos de base (86.4%) es en realidad el más alto de cualquier jugador con al menos 200 estafas en la Era de la Bola Viva (desde 1920), y su WAR de por vida de 70.0 lo ubica de octavo entre los jardineros centrales (seis de los siete que lo superan ya están en el Salón, con la única excepción del aún activo Mike Trout).
Beltrán también será recordado como uno de los grandes bateadores de postemporada de su época, con una línea ofensiva de .307/.412/.609 en 256 apariciones al plato, incluyendo ocho bambinazos en los playoffs de 2004, igualando un récord en ese momento. Beltrán y Derek Jeter son los únicos jugadores con promedio de .300 y al menos 10 jonrones y 10 bases robadas en postemporada.
Aunque el escándalo con los Astros le costó una oportunidad como piloto con los Mets en 2020 y probablemente algo de apoyo para el Salón en su momento, el caso de Beltrán resultó, al final, imposible de ignorar.
ANDRUW JONES
El hombre que podía atrapar prácticamente cualquier batazo en los jardines presentó un caso para el Salón de la Fama que fue cobrando fuerza en los últimos años. Jones pasó de ser marcado en apenas un 7.3% de las boletas en su primer año de elegibilidad a ser exaltado en su noveno intento. A sus 47 años, se convierte en el primer nativo de Curazao en entrar al llamado Templo de los Inmortales.
Sus 10 Guantes de Oro – empatado en el tercer lugar entre jardineros, solo detrás de Roberto Clemente y Willie Mays (ambos con 12) – fueron clave en su candidatura, testimonio de una defensa dominante que asombró a los fanáticos y fue una pieza esencial en el dominio divisional sin precedentes de los Bravos en las décadas de 1990 y 2000. Jones acumuló 24.4 de WAR defensivo, según Baseball Reference, la mayor cifra de cualquier jardinero en la historia de MLB, superando por 5.6 al segundo lugar.
“Honestamente, idolatré a Ken Griffey Jr. desde que era un niño, desde que empecé a enamorarme del béisbol”, confesó Jones. “Le rogué a mi mamá que me comprara un póster de Ken Griffey Jr. para ponerlo en mi cuarto. Quería ser como Ken Griffey Jr. Y cuando pasaba por las Ligas Menores, todos decían: ‘Te pareces a Willie Mays [en el jardín central]’. Pero es difícil compararse con esos tipos. Fueron grandes jugadores… Yo quería ser yo mismo, quería salir al terreno y ser el mejor en mi posición, y ayudar a mi equipo a ganar”.
Donde el caso de Jones generaba más dudas era en el aspecto ofensivo, ya que su promedio de bateo de .254 es ahora el más bajo para un jardinero exaltado al Salón. Pero Jones, cinco veces All-Star, aportó mucho poder con su gran guante, conectando 434 cuadrangulares en sus 17 temporadas con los Bravos, Yankees, Medias Blancas, Rangers y Dodgers. Mays, Griffey Jr. y Mike Schmidt – todos exaltados en su primer año – son los únicos otros jugadores con al menos 400 vuelacercas y 10 Guantes de Oro, y Mays y Bonds son los únicos jardineros con al menos siete campañas ganando el Guante de Oro y pegando 30 o más vuelacercas.
La producción ofensiva y defensiva de Jones decayó tras su paso por Atlanta, ya en sus treintas. Pero su pico entre 1998 y 2006, cuando su WAR fue de 54.5 – solo detrás de A-Rod (70.6) y Barry Bonds (67.6) –, fue la clave de su candidatura. Tomó tiempo, pero los votantes de la BBWAA finalmente reconocieron a Jones por su notable auge.
Ahora, Jones les da a los Bravos de 1996-97 un total impresionante de seis jugadores exaltados al Salón de la Fama, junto a Chipper Jones, Fred McGriff, Tom Glavine, Greg Maddux y John Smoltz, sin contar al manager Bobby Cox y al gerente general John Schuerholz.
“Sé que John Schuerholz y Bobby Cox construyeron una dinastía para los Bravos durante mucho tiempo, con 14 campeonatos divisionales consecutivos y tratando de ganar cada partido”, comentó Jones. “Hicieron un gran trabajo. Y como se puede ver en la lista, hay tantos en el Salón de la Fama… Me siento orgulloso de estar en este grupo de élite”.
