¿Reunión o no? Estos siete jugadores podrían… o no… renovar con sus equipos

10 de enero de 2026

En esta época del año, es muy divertido imaginar a los jugadores populares con nuevos uniformes, pero la estabilidad también cuenta.

Este invierno, un récord de cuatro jugadores —Trent Grisham, jardinero de los Yankees; Brandon Woodruff, lanzador de los Cerveceros; Shota Imanaga, lanzador de los Cachorros; y el venezolano Gleyber Torres, infielder de los Tigres— aceptaron la oferta calificada de un año. Por su parte, algunos de los agentes libres más destacados, como Kyle Schwarber de los Filis, Josh Naylor de los Marineros y Michael King de los Padres, decidieron renovar con sus clubes más recientes en lugar de cambiar de equipo.

Exploremos la posibilidad de que algunos agentes libres destacados vuelvan a sus equipos del 2025… y luego presentemos la revisión potencial más intrigante: Un equipo alternativo que tenga sentido.

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¿Reencuentro con los Medias Rojas?
Una posibilidad que parecía obvia al inicio de la temporada baja se ha prolongado durante meses, pero ahora podría ser más probable de lo que era entonces. Los Azulejos surgieron como opción hasta que firmaron a Kazuma Okamoto. Los Diamondbacks fueron un rumor como alternativa, pero sólo en caso de mover el salario del dominicano Ketel Marte, algo que, según los informes, no sucederá. Los Cachorros intentaron firmar a Bregman en invierno pasado, pero ahora probablemente estarían más enfocados en reforzar los jardines. Y dado que Boston no adquirirá a Marte, la posición y el liderazgo de Bregman siguen encajando perfectamente en los Medias Rojas.

¿O con los… Tigres?
Al igual que los Cachorros, los Tigres intentaron fichar a Bregman hace un año. Hasta donde se sabe, esta vez no lo han perseguido activamente. Pero eso no hace que deje de encajar, sobre todo si Detroit decide apostar por Tarik Skubal y realmente quiere ir con todo este año, la última oportunidad antes de que el dos veces ganador del Premio Cy Young de la Liga Americana, llegue a la agencia libre.

Aunque los Tigres pueden presumir (y lo han hecho) de su tercera base titular, Zach McKinstry, quien fue convocado al Juego de Estrellas de la Liga Americana en el 2025, el historial de rendimiento del jugador de 30 años y su versatilidad defensiva apuntan a que encajaría mejor como jugador “súper-utility” en un equipo con aspiraciones de campeonato que necesita urgentemente un refuerzo derecho en la alineación.

¿Reencuentro con los Cachorros?
Cuando los Cachorros adquirieron a Tucker, quien estaba a un año de la agencia libre, en un canje espectacular en diciembre del 2024, el presidente de operaciones de béisbol, Jed Hoyer, reconoció que la etapa de Tucker en el Norte de Chicago podría ser “de una sola temporada”. Nada de lo que hemos visto en el mercado de este año cambia eso. Hasta donde sabemos, los Cachorros no han hecho un esfuerzo importante por traer a Tucker de regreso a largo plazo.

Dicho esto, el prospecto Owen Caissie, quien debutó en el 2025, era considerado por algunos (al menos por quienes miran desde fuera) como un posible reemplazo de Tucker en los jardines este año. Pero ahora Caissie se fue a los Marlins como pieza clave en el canje de esta semana por el abridor dominicano Edward Cabrera. Por ese lado, al menos, se vuelve más concebible que Tucker y los Cachorros se reencuentren. Sin embargo, es más probable que su precio total resulte demasiado alto para lo que el equipo está dispuesto a pagar.

¿O con los… Azulejos?
En el papel, es lo más lógico, al menos por ahora. Los Azulejos han reforzado su potente alineación este invierno, pero el bate zurdo de Tucker les daría más equilibrio, y fichar al agente libre número uno del mercado coincidiría con un equipo de Toronto que ha dominado por completo este mercado. La llegada de Okamoto sólo aumenta las probabilidades de que si hacen otro movimiento importante, tenga más sentido que sea en los jardines y no en el cuadro interior, como veremos a continuación.

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¿Reencuentro con los Azulejos?
De nuevo, en la exhaustiva temporada baja de Toronto, no se puede descartar la posibilidad de que Azulejos renueven con Bichette. Pero a estas alturas, su regreso sería más sentimental que sencillo. Ya sea que Bichette vuelva a su posición natural en el campo corto o (más probablemente) se la ceda a un defensor mucho más sólido como el venezolano Andrés Giménez y pase a la segunda base a tiempo completo, su regreso abarrotaría el cuadro interior de los Azulejos, lo que obligaría a que Ernie Clement tuviera un rol más limitado o que el recién firmado Okamoto mostrara más versatilidad.

Las piezas pueden encajar, así que su regreso no es imposible. Además, el lazo de Bichette con Toronto (y especialmente con el dominicano Vladimir Guerrero Jr.) es una variable importante. Aun así, un jardinero como Tucker sigue siendo una solución mucho más sencilla.

¿O con los… Dodgers?

El nuevo rumor sobre los Filis y su reunión con Bichette presenta una alternativa fascinante (y genera un efecto dominó para el candidato a cambio Alec Bohm), pero enfoquémonos en el escenario que añadiría emoción a un posible enfrentamiento de Serie Mundial. Bichette regresó de una lesión en la rodilla izquierda y mostró poca pérdida de ritmo, bateando de 23-8 con cuatro bases por bolas en la Serie Mundial. No estuvo nada mal como “prueba”. Además, su edad (28 años para el Día Inaugural) y su regreso de una lesión podrían hacerlo candidato para el tipo de contrato de valor anual alto pero a corto plazo que prefieren los Dodgers.

Más importante, los Dodgers podrían necesitar un refuerzo en la segunda base. Fichar a Bichette cubriría una posición en la que Los Ángeles tuvo OPS de .650, el 24to de Grandes Ligas el año pasado. Bichette, aún joven y un bateador derecho, también daría equilibrio a una alineación que tiende a envejecer y que está muy centrada en zurdos como Shohei Ohtani y Freddie Freeman. El problema es que los Dodgers tendrían un infield defensivamente subóptimo y asumirían un riesgo al trasladar a Tommy Edman al jardín central, considerando su historial de lesiones.

¿Reencuentro con los Yankees?
Después de haber tenido su mejor campaña desde su temporada de JMV de la Liga Nacional en el 2019, Bellinger tiene muchos motivos para quedarse en el Bronx, y los Yankees tienen igual razón para firmarlo de nuevo. Nueva York sabe que es capaz de manejar la atención de los medios, que puede ser un aliado eficaz para Aaron Judge y que eleva significativamente el nivel defensivo del equipo.

El gran inconveniente es cuánto capital están dispuestos a comprometer los Yankees en otro jardinero, cuando el joven dominicano Jasson Domínguez y el prospecto número 4 del club, Spencer Jones, también son opciones. Pero sobra decir que Bellinger ofrece mucha más certeza que ese dúo.

¿O con los… Mets?

Esto nos daría una nueva tradición anual: Los Mets arrebatando al colega de Judge en los jardines de los Yankees. Y, de hecho, tiene todo el sentido del mundo después del cambio de Brandon Nimmo y la partida de Pete Alonso. Bellinger les brindaría a los Mets una solución en el bosque central, cobertura en la primera base y un bate confiable en la parte gruesa de la alineación, ayudando a que el dominicano Juan Soto no establezca un nuevo récord de bases por bolas en Grandes Ligas.

Aunque los Mets están mostrando disciplina y (¿demasiada?) ecuanimidad en el mercado de agentes libres últimamente, Bellinger encaja con la mentalidad de “prevención de carreras” y puede batear contra lanzadores zurdos (OPS de 1.016 en el 2025), y ya sabemos que puede manejar la presión de un mercado grande.

¿Reencuentro con los Filis?

A comienzos del invierno, parecía un hecho que los Filis traerían de vuelta a dos de sus piezas clave: Realmuto y Schwarber. El tema de Schwarber se resolvió de manera bastante eficiente. ¿El regreso de Realmuto? No tanto.

Se ha prolongado lo suficiente como para que ahora aparezcan informes sobre los Filis — que sí tienen incentivos para rejuvenecer el equipo cuando pueden — ponderando otras opciones, como el candidato a cambio de los Mellizos, Ryan Jeffers. Fichar a Bichette reduciría, si no eliminara, las probabilidades de que Filadelfia vuelva a firmar a Realmuto. En situaciones como ésta, tanto el jugador como el equipo tiende a tomar posiciones. Por ahora, la familiaridad de los Filis con Realmuto y su relación con pilares como Bryce Harper y Zack Wheeler siguen haciendo que un reencuentro parezca lo más probable, aunque la situación sigue siendo fluida.

¿O con los… Medias Rojas?
Si Realmuto realmente se marchara, los Medias Rojas serían un destino atractivo para un receptor acostumbrado a competir por los playoffs en cada temporada. Sí, el venezolano Carlos Narváez, de 27 años, viene de una sólida campaña de novato, pero su impacto ofensivo estuvo significativamente sesgado entre local y visitante, y entre la primera y la segunda mitad de la temporada. Es difícil decir si será capaz de aportar a la alineación de manera confiable en el futuro, mientras que el OPS de .500 de Connor Wong el año pasado dejó mucho que desear.

Con los Medias Rojas todavía conservando opciones de liga menor para la receptoría, la presencia y el liderazgo de Realmuto podrían resultar muy atractivos para un equipo que quiere ganar ahora mismo y que cuenta con mucha juventud en otras partes del lineup.

¿Reencuentro con los Marineros?
Aunque Seattle no alcanzó su destino final en las primeras dos estancias de Suárez con el equipo, ésta es claramente una relación conocida. Suárez tuvo dos campañas sólidas con los Marineros en el 2022 y el 2023, y la gerencia realmente no quería dejar ir al popular y productivo tercera base en un canje de reducción de costos a los Diamondbacks antes de la campaña del 2024. Claro está, con Seattle en contienda a mitad de la temporada del 2025 y Suárez destacándose en Arizona como si fuera su propio Derby de Jonrones, el equipo lo trajo de vuelta como refuerzo temporal por la vía del cambio.

Suárez no aportó mucho a los Marineros en la temporada regular, pero conectó lo que habría pasado a la historia (si los Marineros finalmente hubieran llegado a la Serie Mundial) como quizás el cuadrangular más impactante en la historia de la franquicia: Su grand slam decisivo en el Juego 5 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Con la partida del dominicano Jorge Polanco a los Mets, Marte aparentemente fuera del mercado de cambios y las negociaciones con los Cardenales por Brendan Donovan sin dar frutos hasta ahora, Suárez se mantiene como una posible solución para unos Marineros que todavía podrían necesitar otro bate para el cuadro interior y el rol de bateador designado.

¿O con los… Piratas?
Ha sido un invierno mucho más movido de lo habitual para los Bucaneros, que han concretado canjes por tres bateadores —Brandon Lowe, Jake Mangum y el venezolano Jhostynxon García— y además firmaron a Ryan O’Hearn. Lo bueno de tener tantos huecos en tu alineación es que casi cualquier jugador puede encajar, y así es el caso con Suárez, quien podría ocupar la tercera base tras el canje de Ke’Bryan Hayes a los Rojos a mitad de la campaña del 2025.

Pittsburgh terminó de último en Grandes Ligas en todas las categorías clave de poder el año pasado, por lo que incorporar a Suárez tras su temporada de 49 bambinazos, sumando además su reconocida presencia en el clubhouse a un equipo joven, es algo obvio. La interrogante, por supuesto, es qué tan agresivos quieren ser los Piratas en el mercado de agentes libres.

¿Reencuentro con los Padres?
Arráez se presentaba como una prueba fascinante del pensamiento moderno en la agencia libre, dado que su extraordinaria habilidad para repartir hits por todo el diamante se combina con su historial de problemas de rodilla, sus deficiencias defensivas y su total falta de poder.

La verdad es que no había misterio aquí. Contamos con suficiente evidencia para sugerir que el venezolano probablemente no tendría un mercado amplio. Y aunque los Padres tienen una nómina alta que gestionar, Arráez aún podría entrar en sus planes, especialmente si el equipo abre de manera más clara la primera base mediante un canje de Jake Cronenworth, como se ha especulado.

¿O con los… Rojos?
Los Rojos saben que van a dar cuadrangulares en el Great American Ball Park, pero han dejado en claro, como dijo el presidente de operaciones de béisbol Nick Krall, que necesitan “frecuencia de contacto”. Ahí es donde entra Arráez, quien sin duda mejoraría la tasa de ponches del equipo como inicialista/bateador designado, además de aportar un bate zurdo que complementaría a un grupo formado por los bateadores derechos Spencer Steer, Matt McClain y Sal Stewart. El manager de los Rojos, Terry Francona, fue un gran admirador de Arráez durante su tiempo en Cleveland y también durante la etapa de Arráez con los Mellizos en la División Central de la Liga Americana. El problema sigue siendo la defensa, que los Rojos buscan mejorar. Arráez no cubriría esa necesidad, pero sí cambiaría su perfil ofensivo.