Scherzer, a demostrar por qué está en L.A. 

5 de octubre de 2021

LOS ÁNGELES -- Incluso antes de ser compañeros de equipo, el intermedista de los Dodgers, Trea Turner, sabía lo bueno que era Max Scherzer, con todo lo que había logrado el monticular a lo largo de su carrera. 

Pero cuando Turner saltó al terreno el 2 de octubre del 2015 ante los Mets, en apenas su séptima titularidad y su segunda con Scherzer en la loma, Turner se dio cuenta del porqué el derecho tiene un lugar asegurado en el Salón de la Fama.  

Ese día, Scherzer lanzó su segundo sin hit de aquella temporada. 

“Ahí lo vi”, recuerda Turner el momento en que se dio cuenta que Scherzer era diferente. “Creo que, en este último par de años, me he dado cuenta de lo bueno que es, porque cada cinco días él está ahí compitiendo. No es que los demás no lo hagan, pero es algo difícil de conseguir”.

Esa intensidad estará en todo su esplendor el miércoles, cuando se suba a la lomita por los Dodgers en el definitorio Juego del Comodín de la Liga Nacional ante los Cardenales en el Dodger Stadium. 

“Obviamente, lo ves dominando desde lo lejos”, comentó el patrullero de Los Ángeles, Mookie Betts. “Pero jugar detrás de él es bien divertido. Es impresionante ser testigo de la grandeza”.

Desde que llegó a los Dodgers, Scherzer ha estado prácticamente intocable. En sus primeras nueve aperturas con el club, ponchó a 79 y tuvo récord de 7-0 con efectividad de 0.78. Sin embargo, en sus últimas dos presentaciones permitió cinco carreras ante los Rockies el 23 de septiembre y seis (cinco limpias) frente a los Padres, respectivamente. 

A pesar de esas dos complicadas aperturas, Scherzer terminó otra sólida temporada regular a sus 37 años, al terminar con un porcentaje de carreras limpias de 2.47. Tiene la oportunidad de unirse a un exclusivo grupo con un cuarto premio Cy Young. No por nada el manager de los Dodgers, Dave Roberts, dijo que Scherzer es “el mejor lanzador en el béisbol” y no dudó en señalarlo como el encargado del Juego del Comodín. 

“Nos sentimos bien cómodos con Max en la loma”, dijo Roberts. “Siempre hablo de apostar a tus jugadores, y él es un chico al que es fácil respaldar”.

Y vaya que los Dodgers apostaron por Scherzer. Para adquirido junto a Turner en la fecha límite de cambios desde Washington, Los Ángeles tuvo que ceder a cuatro prospectos, incluyendo a dos de sus mejores, el derecho Josiah Gray y el receptor venezolano Keibert Ruiz. 

Es una apuesta, entendiendo que Scherzer será agente libre tras esta temporada. Pero la realidad es que lo necesitaban. En ese momento, el club no contaba con Clayton Kershaw y Tony Gonsolin. Además, Trevor Bauer estaba apartado del equipo bajo una licencia administrativa. 

Cando el gerente general de los Nacionales, Mike Rizzo, lo llamó para decirle que había un acuerdo listo para enviarlo a Los Ángeles, Scherzer aceptó. El monticular ha participado en dos Series Mundiales, ganando la del 2019 con Washington y perdieron la otra con los Tigres en el 2012. Vio la oportunidad que tenían los Dodgers y quiso formar parte.

“Es por lo que juegas”, dijo Scherzer. “No sueñas con perder, quieres ser un ganador. Cuando tienes la oportunidad de ganar una Serie Mundial, te das cuenta de los emocionante que es, incluyendo toda la celebración. Hay una gran diferencia entre quedar de primero o segundo. He experimentado ambas, ganar y perder. Y ganar es mucho mejor”. 

El camino de los Dodgers en la postemporada arranca el miércoles con Scherzer en la loma. Es exactamente la razón por la que llegó a Los Ángeles en julio. Si los Dodgers ganan o no, será decidido en el campo. Pero algo es cierto, Scherzer estará con su acostumbrada actitud y listo para competir. Como siempre. 

“Será un sicópata de cualquier manera”, señaló Turner. “Es un poco diferente los días en los que abre. Es bien simpático y amable, pero tienes que verlo enojado”.