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¿Se acerca un juego de 21 ponches en Grandes Ligas? Sería sólo cuestión de tiempo

18 de mayo de 2018

Se avecina el día. Algún equipo va a ponchar a 21 bateadores de Grandes Ligas en un juego de nueve innings. Sería fantástico si lo hiciera un solo pitcher, pero eso es más complicado. Ya les explicaremos. Pero el punto es el mismo: El juego de 21 abanicados viene por

Se avecina el día. Algún equipo va a ponchar a 21 bateadores de Grandes Ligas en un juego de nueve innings. Sería fantástico si lo hiciera un solo pitcher, pero eso es más complicado. Ya les explicaremos. Pero el punto es el mismo: El juego de 21 abanicados viene por ahí.
Sólo es cuestión de tiempo.
Si usted es de esos a los que les gusta la historia del béisbol, probablemente puede nombrar a los cuatro pitchers que han ponchado a 20 bateadores en un juego. Max Scherzer fue el último en hacerlo, en el 2016, y antes de eso lo lograron Randy Johnson en el 2001, Kerry Wood en 1998 y Roger Clemens en un par de oportunidades.
Además de esas espectaculares actuaciones individuales, los Medias Rojas poncharon a 20 Rangers en mayo del año pasado. Necesitaron de cinco lanzadores para hacerlo, pero 20 ponches son 20 ponches. Sigue siendo un récord.

Bueno, esa marca no puede durar mucho tiempo más. Miren lo que está pasando en el béisbol de hoy día: Vivimos en la época del ponche. En este preciso momento, los equipos están guillotinando 8.7 bateadores por juego. El año pasado, para esta misma fecha, el ritmo era de 8.3. Y en el 2016 era de 8, bien por encima del récord de 7.7 del 2015. La marca de ponches por temporada se ha roto 10 veces en los últimos 10 años. Sin duda, se trata de una tendencia.
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Esta historia sobre los ponches debería comenzar con alguien del que probablemente nunca ha escuchado: Charlie Sweeney, quien el 7 de junio de 1884, lanzado por los Providence Grays en frente de casi 7,500 personas, implantó la marca de ponches de las llamadas Ligas Mayores con 19.
Ahora bien, seamos claros: El pitcher por aquella época lanzaba desde 50 pies, no 60 pies y 6 pulgadas como ahora. Se necesitaban ocho bolas para recibir un boleto. Golpear a un bateador no significaba un pasaje gratis a primera. Los fouls no eran strikes. No era exactamente el mismo juego.
Aclarado eso, ningún lanzador volvería a ponchar a 19 en un duelo de nueve entradas durante los próximos 85 años.
El récord del béisbol moderno iría escalando poco a poco hasta 19. En la primera parte del siglo 20, varios serpentineros, incluyendo a los inmortales Christy Mathewson y Rube Waddell, poncharon a 16.
Esa cifra la superó Dizzy Dean, leyenda de los Cardenales, ya que en julio de 1933 abanicó a 17 bateadores de los Cachorros de Chicago. Bob Feller, el 2 de octubre de 1938, fue el primero en ponchar a 18. Para entonces, el as de los Indios tenía apenas 19 años.
Pero todavía tendrían que pasar más de 30 años antes de que alguien igualase a Sweeney y a su registro de 19 ponches en un duelo. Lo logró el gran zurdo de los Cardenales (y posteriormente los Filis), Steve Carlton, el 15 de septiembre de 1969, día en el que pasó por las armas a 19 Mets.
Poco tiempo después, en abril de 1970, Tom Seaver de los Mets ponchó a 19 Padres para igualar la marca.
Nolan Ryan llegó a 19 en 1979, lanzando por los Angelinos. De hecho, tuvo la oportunidad de sumar 20, pero Rick Burleson entregó el último out del juego con un elevado al jardín derecho ante el envío 171 de Ryan aquel día.
Así como leyeron: 171 pitcheos. Eso debe de darles una idea más clara sobre por qué sería muy difícil para un abridor hoy en día ponchar a 21.
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Otros dos lanzadores, David Cone en 1991 y Randy Johnson en dos ocasiones en 1997, han ponchado a 19 en un encuentro, pero ese total se quedó relegado al segundo lugar, porque en1986 Clemens tiró su joya de tres hits, 20 ponches y cero boletos ante Seattle.

Mucho se habló entonces de lo increíble que fue que Clemens no diese un solo pasaporte, sin duda una gesta impresionante. Pero esto es lo realmente loco: en los cinco juegos de 20 ponches para un solo abridor, se han otorgado cero bases por bolas.
En esta época en la que todo el mundo le está prestando más y más atención a la cuenta de pitcheos, esto es algo esencial. Denle un vistazo a la cantidad de envíos en cada uno de los duelos de 20 guillotinas:
Clemens, 1986: 138 lanzamientos
Clemens, 1996: 151 lanzamientos
Wood, 1998: 122 lanzamientos
Johnson, 2001: 124 lanzamientos
Scherzer, 2016: 119 lanzamientos
Al observar la cantidad de envíos, queda claro que los primeros dos juegos de Clemens no hubiesen podido pasar en esta época, ni siquiera para un caballo testarudo como Clemens, el tipo de pitcher al que había que arrancarle la bola de las manos. Y ni siquiera estoy seguro de que el de Johnson, de 124 pitcheos, pudiese darse ahora.
Entonces, es muy poco probable que un solo lanzador llegue a 21 ponches, porque básicamente es poco probable que lo dejen tirar tanto. Quizás podría darse el caso con un veterano como Scherzer o Justin Verlander, o alguien de esa jerarquía que se haya ganado el derecho de hacer 125 lanzamientos en un juego.

El escenario más probable es que un juego de 21 pitcheos sea un trabajo en equipo.
Este año, hasta ahora, los abridores están promediando 8.3 ponches por cada nueve juegos, una cifra inimaginable hace poco tiempo. Pero el promedio de los relevistas es de 9.1 K por nueve actos. Hasta la jornada del miércoles, en 113 ocasiones distintas un relevista había lanzado un inning y ponchado a tres. Si un abridor puede entregarle el juego al bullpen con 15 ponches y dos innings por juego, existiría una posibilidad real de llegar a 21.
Y es probable que termine sucediendo así. Muy pronto.