
Batear jonrones es divertido. Hacen que el bateador se sienta grandioso, que los fanáticos del equipo del bateador también se sientan grandiosos, y que el lanzador y todo el equipo rival se retuerzan en agonía.
Y, en algunos estadios, si el toletero tiene la mira perfectamente calibrada, batear un jonrón también puede ser la clave para ganarse otro premio. Como en el estadio de los Durman Bulls, la filial Triple-A de los Rays, donde hay un letrero al que, si le pegas, te ganas un bisteck. Pero, ¿quién carrizo necesita un bisteck cuando en la liga profesional de Corea del Sur (KBO), los bateadores pueden competir por un carro gratis?
Ese que ven arriba es Preston Tucker, ex pelotero de Grandes Ligas. Ahora juega para los Kia Tigers y, desde el sábado, es dueño de un Kia Sorento. Miren lo orgulloso que está ese hombre. No le importa que su carro probablemente tenga un golpe como resultado del jonrón.
