Decir que la temporada de los Mets no ha salido de acuerdo al plan sería quedarse corto.
Luego de una temporada muerta en la que el presidente de operaciones de béisbol David Stearns realizó innumerables cambios, incluida la salida de varios favoritos de la afición durante años, Nueva York llegó al miércoles con récord de 16-25, mejor únicamente que tres clubes en todas las Grandes Ligas.
“¿Crees que son malos o simplemente no están jugando bien?”, se preguntó un ejecutivo de la Liga Nacional. “Tienen jugadores con grandes contratos que necesitan rendir mejor”.
Stearns dijo esta semana que, aunque su club claramente ha quedado a deber, cree que las piezas están en su lugar para darle la vuelta a la situación.
“Creo que tenemos el talento en el roster y el carácter en el roster para hacer una remontada”, comentó Stearns. “Nos queda mucha temporada. No voy a decir que es temprano, porque no lo es. Ya estamos a una cuarta parte de la campaña, ya no es temprano, pero sí nos queda suficiente temporada para reaccionar y creo que tenemos el talento para hacerlo”.
La pregunta es: ¿y si no lo logran? ¿Podrían los Mets, que comenzaron la temporada con aspiraciones de campeonato, convertirse en vendedores de alto perfil este verano? Y si es así, ¿qué exactamente podrían vender para tratar de impulsar su próxima etapa competitiva?
“Es demasiado temprano para saber si los Mets deberían planear vender”, dijo un ejecutivo de la Liga Nacional. “Todos deben recordar que estaban 11 juegos por debajo de .500 a principios de junio del 2024 y terminaron llegando a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Sería sorprendente verlos involucrarse en negociaciones para vender antes de finales de julio, incluso si deciden ir en esa dirección”.
Asumiendo que Stearns le dé a su equipo uno o dos meses más para corregir el rumbo, una decisión de vender podría venir acompañada de otro problema: el roster de los Mets no está precisamente lleno de activos deseables.
“Si deciden vender, no estoy seguro de que tengan suficientes activos positivos movibles que no consideren parte de un equipo competitivo a futuro como para que tenga sentido”, dijo un ejecutivo de la Liga Americana. “A menos que absorban mucho dinero, como hicieron hace unos años”.
Hace tres temporadas, en un esfuerzo de reestructuración que ayudó a impulsarlos hasta la Serie de Campeonato de la Liga Nacional apenas un año después, los Mets gastaron alrededor de US$85 millones para cambiar a varios jugadores, incluidos los exases Justin Verlander y Max Scherzer.
Del lado de los jugadores de posición, los Mets tienen varios contratos elevados que serían difíciles de cambiar (Marcus Semien, Bo Bichette), contratos aún más grandes que no tendrían interés en mover (el dominicano Juan Soto y el puertorriqueño Francisco Lindor) o jugadores lesionados o de bajo rendimiento que no generarían un retorno significativo (el cubano Luis Robert Jr., el dominicano Jorge Polanco, el domínico-nicaragüense Mark Vientos, Brett Baty).
“Creo que tienen que esperar para recuperar algo de valor de los jugadores que han tenido problemas al inicio”, comentó un ejecutivo de la Liga Nacional sobre una posible venta de los Mets.
El pitcheo sería la mejor vía de los Mets hacia el mercado de cambios, comenzando con el dominicano Freddy Peralta, quien está programado para convertirse en agente libre al final de la temporada. Peralta tiene efectividad de 3.10 en nueve aperturas este año y, aunque los Mets entregaron a dos prospectos importantes para adquirirlo el invierno pasado, la necesidad de pitcheo abridor alrededor de la liga generalmente genera buenos retornos en esa área cada verano.
Luego está Clay Holmes, el relevista convertido en abridor que ha sido uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas esta temporada. Holmes tiene efectividad de 1.86 en sus primeras ocho aperturas, pero su contrato podría complicar un poco un posible cambio. Holmes gana US$13 millones esta temporada, una cifra favorable para el club considerando el nivel de un abridor élite, y tiene contrato por US$12 millones para el 2027, aunque puede salirse de ese último año después de la campaña, regresando al mercado de agentes libres este invierno.
“La parte complicada con Holmes es: ¿qué estoy adquiriendo?”, dijo un ejecutivo de la Liga Americana. “¿Voy a tenerlo solamente dos meses? ¿O también tendré el 2027?”
Los Guardianes enfrentaron una situación similar el verano pasado con Shane Bieber, el exganador del Cy Young de la Liga Americana, quien tenía una opción de jugador de US$16 millones para el 2026. Bieber venía regresando de una cirugía en el codo y no había lanzado desde abril del 2024, pero Toronto lo adquirió por el derecho Khal Stephen, el prospecto Nro. 5 de la organización. Bieber lanzó bien para los Azulejos y ayudó durante su camino hacia la Serie Mundial, antes de ejercer su opción para permanecer en Toronto esta temporada.
Pero la incertidumbre alrededor de la cláusula de salida de Holmes probablemente reduciría su mercado si los Mets deciden ponerlo disponible.
“Hay algunos equipos que no cambiarán por un jugador con cláusula de salida”, agregó un ejecutivo de la Liga Nacional. “Si se lesiona, tienes que considerar solamente el riesgo negativo para que el valor funcione”.
¿Podría algún equipo necesitado de bullpen apostar por Devin Williams? El ganador en dos ocasiones del Premio Trevor Hoffman ha tenido problemas durante sus etapas con los Yankees y Mets, pero quizás un cambio de escenario lejos de Nueva York podría ayudarlo a volver a ser dominante. Williams está en el primer año de un contrato de tres temporadas y US$51 millones.
David Peterson será agente libre al finalizar la temporada, pero el zurdo de 30 años no ha rendido bien este año, perdiendo su puesto en la rotación antes de terminar abril.
El relevista Brooks Raley también llegará a la agencia libre la próxima temporada y, aunque ha tenido una campaña estelar hasta ahora, con efectividad de 1.13 en 17 presentaciones, no está claro cuánto podría recibir Nueva York por el zurdo de 37 años en un cambio.
Varios ejecutivos creen que los Mets esperarán hasta julio para decidir si comprar, vender o mantenerse quietos. Si la temporada continúa desmoronándose, vender sería el camino más lógico, aunque algunos ejecutivos cuestionaron si el dueño Steve Cohen tendría la disposición de tomar ese enfoque poco glorioso por segunda vez en cuatro años.
“No puedo imaginar que vendan”, externó un ejecutivo de la Liga Americana. “¿Cómo salvan la imagen haciendo eso? Tienen que ganar. Cinco años y un campeonato de Serie Mundial; Steve Cohen lo dijo él mismo”.
