Sin HR, pero letales: 5 datos que explican la extraña (y brillante) ofensiva de Milwaukee

4:35 PM UTC

Ningún equipo en el béisbol está generando ofensiva como los Cerveceros.

No busques más allá de lo hecho por Joey Ortiz el miércoles (de 3-3, con boleto y base robada, a un triple de completar el ciclo), la cual no pudo haber sido más representativa del estilo del equipo. La novena de Milwaukee ha anotado 514 carreras (la quinta mayor cantidad en las Mayores) a pesar de haber conectado sólo 94 jonrones (la menor cantidad). También lucen la tasa más alta de rodados (47.3%) y de batazos hacia la banda contraria (26.2%), mientras mantienen la segunda menor brecha entre su porcentaje de embasarse (.336) y su slugging (.397).

A continuación, cinco estadísticas que definen la aguerrida (pero de élite) ofensiva de los Cerveceros.

Los mejores ante el primer pitcheo

Los bateadores de los Cerveceros le han hecho swing a sólo el 27.3% de los primeros pitcheos, la segunda tasa más baja de las Mayores. Pero están causando un daño notable con esos pocos swings al primer envío, bateando para .377 (1ros en MLB) y con un slugging de .631 (2dos).

Hay un puñado de jugadores que castigan pitcheos en cuenta de 0-0 en este grupo. Andrew Vaughn tiene una minúscula tasa de swing del 18.8%, bateando de 16-9 (.563) con seis extrabases; el venezolano Jackson Chourio se ha ido de 37-19 (.514) con un asombroso slugging de 1.000, y cinco de los 18 bambinazos de Jake Bauers (líder del equipo) han llegado ante el primer pitcheo.

La falta de agresividad de los Cerveceros en sí no es una gran sorpresa, ya que su tasa de swing general del 43.7% es también la más baja en las Mayores. Es el impacto que están generando ante los primeros envíos mientras se apegan a un enfoque tan paciente lo que resulta algo asombroso, especialmente considerando su tendencia a tener un bajo slugging cuando se alargan las cuentas.

Una dinastía corriendo las bases

Puede que no sean tan llamativos como las rectas de Jacob Misiorowski, pero los corredores de los Cerveceros también se están desplazando a velocidades impresionantemente altas esta temporada. La velocidad promedio en sprint del equipo es de 27.9 pies por segundo, la segunda mejor de las Mayores; un territorio familiar para un club que ha terminado en la cima de la liga en carreras creadas corriendo las bases en temporadas consecutivas.

Los Cerveceros actualmente se ubican empatados en el cuarto puesto con seis carreras creadas por corrido de bases, pero incluso si no logran liderar este departamento por tercer año seguido, la gran velocidad de su roster sigue siendo incomparable. Un máximo en la liga de 10 Cerveceros se han robado al menos cinco bases este año, y nueve de los 79 jugadores más veloces en la liga pertenecen a Milwaukee: Garrett Mitchell, David Hamilton, Brandon Lockridge, Ortiz, Cooper Pratt, Chourio, Blake Perkins, Sal Frelick y Brice Turang.

Poder opotuno

El manager del Salón de la Fama, Earl Weaver, solía enfatizar tres claves para ganar juegos de pelota: pitcheo, defensa y jonrones de tres carreras. Uno pensaría que esto último sería difícil de conseguir para unos Cerveceros tan enfocados en el contacto, pero más de la mitad (53.2%) de sus bambinazos han llegado con corredores en base, marcando la tasa más alta de las Grandes Ligas.

Esa cifra está impulsada por el bate de Jake Bauers, el cañonero de 30 años en medio de una campaña revelación, que lidera el béisbol con siete jonrones de tres carreras. El venezolano William Contreras también está haciendo su parte, ya que ocho de sus 10 estacazos han llegado con corredores a bordo, incluyendo un majestuoso jonrón de oro del domingo.

Los Cerveceros podrán tener el menor poder del béisbol, pero lo están encontrando en los momentos justos.

ABS: Usar con moderación

Los bateadores de los Cerveceros se han tocado la cabeza (señal para pedir el desafío del conteo) en sólo el 2.8% de los pitcheos que se pueden retar esta temporada bajo el Sistema de Bolas y Strikes Automatizado (ABS). Esa es la tasa más baja del béisbol por un amplio margen. Pero según Statcast, los Cerveceros en realidad han tenido 378 "oportunidades razonables" para retar, empatados en el segundo lugar con más opciones.

Para hacer las cosas más desconcertantes, su usuario más frecuente del ABS ha sido su peor retador, y el más precavido ha sido el mejor. El dominicano Gary Sánchez tiene la 10ma menor cantidad de decisiones revocadas frente a lo esperado en MLB, resultado de su alta tasa de desafíos del 17.3% y su decepcionante tasa de éxito del 41%, mientras que Turang tiene la 12ma mayor cantidad a pesar de haber retado sólo dos pitcheos en toda la temporada.

¿Cómo es tan alto el valor de Turang cuando su uso es tan bajo? Está optando correctamente por no retar conteos cerrados en los que otro bateador podría gastar un desafío erróneamente, una tendencia que ha demostrado en momentos cruciales desde su segundo turno al bate de la campaña (30.8% de probabilidad de reto) hasta la épica novena entrada del domingo.

La contención como la de Turang contagia el roster de los Cerveceros, y en última instancia los deja con un extraño saldo neto positivo de revocaciones frente a lo esperado; pero podrían estar guardando esos retos para que alguien los use responsablemente, y no sólo acumulándolos o desperdiciándolos en un error de cálculo de Sánchez. El 72% de sus desafíos han sido en oportunidades razonables, por lo que están eligiendo bien sus momentos. Con un poco más de agresividad y mejor suerte, deberían poder exprimir aun más el valor de la función más reciente del béisbol.

El rumbo de los Cardenales

Sólo cuatro equipos en la historia del béisbol han registrado la menor cantidad de cuadrangulares en la temporada regular y han terminado ganando la Serie Mundial. Uno de esos conjuntos fueron los Cardenales de 1982, quienes derrotaron a nada menos que los Cerveceros de Milwaukee en la única participación de la franquicia en el Clásico de Otoño hasta la fecha.

Sería demasiado poético si, 44 años después, los Cerveceros finalmente logran vengar esa derrota siguiendo los pasos de los Cardenales del 82 para unirse a un club exclusivo de campeones con el menor poder ofensivo.