BALTIMORE -- En la esquina trasera derecha del renovado clubhouse de los Orioles en el Camden Yards, hay dos palabras pintadas en la pared: “Day One” o “Día Uno”.
El mantra fue establecido por el capataz Craig Albernaz al inicio de su primer año en el cargo, cuando lo enfatizó durante la primera reunión del equipo en los Entrenamientos Primaverales.
“Puedes cambiar dos palabras y cambia toda tu mentalidad, ¿verdad?”, dijo Albernaz a inicios de la semana. “Un día quieres ganar la Serie Mundial. Un día quieres ser Novato del Año. Un día, JMV. Pero si inviertes esas dos palabras, “Day One”, este es el Día Uno de trabajar para ser campeón de la Serie Mundial. Este es el Día Uno de trabajar para ser JMV”.
En muchos sentidos, el jueves fue realmente el Día Uno de lo que Baltimore cree que puede ser una nueva era para los Orioles. Hubo una nueva pantalla gigante en el jardín central del Camden Yards, una nueva superestrella en la primera base (Pete Alonso), un nuevo piloto en el dugout y caras nuevas por todas partes.
Quizás lo más importante es que parece haberse establecido una nueva cultura.
En el Día Uno, los Orioles consiguieron una victoria de 2-1 sobre los Mellizos en el Día Inaugural, y deleitaron a una multitud agotada de 42,134 aficionados. Trevor Rogers navegó siete innings en blanco, el nuevo utility Blaze Alexander conectó un sencillo productor durante un rally de dos carreras en el séptimo inning, el nuevo cerrador Ryan Helsley se apuntó el salvamento y Albernaz salió victorioso en su debut como dirigente en MLB.
Pero el Día Uno fue mucho más que una victoria. Fue un reinicio, una muestra de que Baltimore ha decidido dejar atrás la inesperada temporada pasada de 75-87, en el último lugar, y planea reabrir su ventana de competencia por un título de Serie Mundial.
Los momentos a lo largo del día mostraron por qué eso podría ser posible, desde la llegada de Alonso, quien recibió una ovación de pie y se quitó el casco ante los aficionados antes de su primer turno al bate, hasta un juego completo bien ejecutado. El Día Uno fue un buen inicio en la búsqueda de los Orioles por una campaña de revancha en 2026.
