Vargas sobrevivió 121 derrotas y ahora comanda el resurgir de los Medias Blancas

9:08 PM UTC

FILADELFIA --- Cómo puede cambiar la vida en dos años.

No hace mucho se popularizó una imagen del cubano mirando hacia el vacío con el uniforme de los Medias Blancas, días después de ser traspasado de los Dodgers a Chicago en la Fecha Límite de Cambios.

Ese año, los Medias Blancas superaron a los Mets de 1962 como el equipo con más derrotas en una temporada regular, al terminar con marca de 41-121. Eso, mientras sus viejos compañeros alzaban el trofeo de Serie Mundial.

Volviendo al 2026, el infielder de 26 años está en Filadelfia para el primer Juego de Estrellas de su carrera, en medio de una temporada de despegue, llegando a la pausa con una línea de .245/.355/.493 con OPS de .848, 21 jonrones, 59 empujadas y 11 bases robadas. Esto, mientras se ubica en al menos el 92 percentil en Valor de Carreras con el Bateo, xwOBA, xSLG, porcentaje de macetazos, promedio de batazos ideales, tasa de persecución de pitcheos malos y porcentaje de boletos.

En pocas palabras, el oriundo de La Habana está, como lo sugiere su convocatoria al Juego de Estrellas, en la élite absoluta de MLB.

“Me enfoqué mucho creo que después del año pasado”, explicó. “Ser mi primer año jugando una temporada completa en la liga, creo que me enfoqué mucho en lo importante que era descansar y mi cuerpo para poder estar listo cada noche. Ha sido un año increíble para mí, para mi familia y estar aquí, representar a los White Sox ha sido algo increíble”.

Sin embargo, por mucha satisfacción que pueda sentir Vargas, cuando habla de su equipo se le ilumina el rostro – de nuevo, cómo puede cambiar una realidad. Y con razón, pues ese mismo club que impuso un récord indeseado de derrotas, hoy está sorprendiendo a la liga mientras lucha por la punta de la División Central de la Liga Americana.

“Cuando uno mira atrás, ves todo el proceso que uno hizo y es súper bonito, y estoy orgulloso de dónde estamos ahora”, declaró. “El equipo ha sido increíble. Creo que cuando tú encuentras a un grupo así, que quiere ir a trabajar duro y ganar el juego cada día, para mí solo quiero ser parte de ese grupo. Me recuerda un poco a cuando estaba allá en los juveniles y cosas así en Cuba, que era un equipo joven que teníamos ganas de mostrar cosas y demostrar que podemos pertenecer a la liga y ganar juegos”.

Vargas sigue en la etapa temprana de desarrollo de una carrera aún en pleno ascenso, sin embargo, en cuestión de dos años, ya esto parece el cierre de un ciclo para él, al ser la pieza central de uno de los vuelcos más impresionantes para equipo alguno en tiempos recientes.