“Ésta es su ciudad”: Guerrero Jr. listo para liderar una nueva era de los Azulejos

4:25 PM UTC

TORONTO -- Cuando el dominicano entra por la puerta o sube los escalones del dugout y corre hacia el terreno, no te fijes en cómo se mueve el cañonero por el mundo, en su lugar. Observa cómo el mundo se mueve a su alrededor.

Esta ciudad le pertenece a Guerrero ahora. Cada lugar al que entra acepta su gravedad. Los mares se abren frente a él por donde camina, mientras todas las cabezas giran en su dirección. Ya no hay debate sobre esto, sólo aceptación.

Ésta es la ciudad de Guerrero, el estadio de Guerrero y la franquicia de Guerrero. Todos lo sabíamos, o al menos sentíamos que se acercaba eso desde hace años, pero ahora Guerrero también lo sabe. Todos a su alrededor están empezando a sentir el poder de esta revelación.

“Él sabe que es a quien todos miran”, aseguró Kevin Gausman en la víspera del Día Inaugural. “El año pasado en la postemporada, salió a relucir una frase suya antes del Juego 6 que decía: ‘Si están nerviosos, mírenme a mí’. Él es el que no se pone nervioso. Entiende que es la figura aquí. Es en quien todos piensan. Cada vez que conozco a alguien que es fan de los Azulejos o del béisbol, lo primero que me preguntan es ‘¿Cómo es Vladdy?’... y es genial. Cumple con todos los requisitos que puedas imaginar”.

Sentado en ese podio la tarde del jueves, Gausman simplemente continuó. Fue una de las declaraciones más significativas que un jugador de los Azulejos ha hecho sobre un compañero de equipo en esta era.

“Creo que Vladdy es el jugador franquicia perfecto, para ser honesto”, agregó Gausman. “Hace todo de la manera correcta. Se involucra con los fans. Le encanta el béisbol. Si lo ves jugar, está comprometido en cada pitcheo. Disfruta de cada aspecto del juego”.

A esto es a lo que siempre vuelven las personas cercanas a Guerrero. No a sus increíbles velocidades de salida, a su famoso apellido, a su contrato de US$500 millones ni a ninguna estadística. No, lo que les atrae es su alegría. El juego de Guerrero es una celebración en sí mismo. Es ruidoso y colorido, encantador y contagioso.

Si Guerrero pusiera exactamente estos mismos números con una cara seria, no importarían tanto. Ser el rostro de la franquicia exige más de un jugador, o al menos cosas diferentes. Nunca vimos qué tan rápido Derek Jeter podía menear las caderas de lado a lado después de un doble, y eso le funcionó a él. Sin embargo, la versión más completa de Guerrero es una fiesta, que es exactamente lo que todos a su alrededor necesitan.

“Me recuerda a cuando crecí viendo a Kirby Puckett”, comentó el presidente y director ejecutivo de los Azulejos, Mark Shapiro. “El director de liga menor de ellos, Jim Rance, me dijo una vez que Kirby hacía que fuera mejor para cada persona venir al estadio, ya fuera el encargado del equipo, el jardinero o el antesalista titular. Cada persona disfrutaba más venir gracias a Kirby. Él tenía esa energía. Vladdy tiene esa misma exuberancia alegre, ese amor por el juego y esa alegría al jugar el béisbol”.

La temporada pasada, Guerrero estuvo... bien. Sus 23 jonrones y su OPS de .848 fueron, para sus estándares, simplemente aceptables. Luego vino la postemporada, en que disparó ocho cuadrangulares con OPS de 1.289 en 18 encuentros, una de las presentaciones más grandes en la historia de la franquicia.

Sabemos que eso está ahí ahora. Y Guerrero también lo sabe.

“Hubo una actitud diferente en él, una confianza distinta, y eso se ha trasladado a este año”, dijo el manager de los Azulejos, John Schneider. “Sabe lo bueno que es. Sabe cómo lo ve la gente y sabe que tiene la experiencia para respaldarlo un poco, algo que no tenía antes de la postemporada pasada”.

Había un sentido de orgullo en la voz de Schneider al hablar de Guerrero, a quien ha dirigido desde que Vladdy era un adolescente. Se maravilló de cómo, incluso en el repleto roster de la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol, Guerrero era el punto focal. Incluso un clubhouse llena de estrellas sentía la gravedad hacia Guerrero.

Todos alrededor del cañonero han sentido esto. Casi ha sido el trabajo de ellos decir estas cosas por Guerrero a lo largo de los años, pero se siente como si esos días hubieran quedado atrás para dar paso a una nueva era en su carrera.

“Mi confianza está en otro nivel”, expresó Guerrero, “especialmente ahora que sé que estaré en casa aquí por muchos años. No sólo yo, sino mi familia. Cuando ves a tu familia feliz y cómoda, tu nivel de confianza sube muchísimo”.

Cualquier camino que lleve de regreso a la Serie Mundial será encabezado por Guerrero, una estrella a punto de entrar en su mejor momento. Ésta es su ciudad y su franquicia. Y está empezando a sentirse como que también será su temporada.