MIAMI – Omar López dirigió con garra todo el torneo. Con las lecciones aprendidas del pasado y con plena confianza en su cuerpo técnico, el dirigente venezolano no le tuvo miedo a las críticas y arriesgó.
Como resultado, es campeón del mundo.
Sin embargo, esa convicción traspasó el terreno de béisbol. Esa garra tuvo que tenerla durante más de un año. Desde el reclutamiento de jugadores, pasando por el manejo de las condiciones y limitaciones del torneo, hasta las conversaciones constantes con los equipos de Grandes Ligas.
Clásico Mundial de Béisbol 2026
Grupo A (San Juan) presentado por Discover Puerto Rico
Grupo B (Houston) y Grupo D (Miami) presentado por Capital One
Y eso, hasta el último momento. El mismo día del juego por el título del Clásico Mundial de Béisbol 2026, López tuvo que batallar para la disponibilidad de sus jugadores, especialmente sus brazos del bullpen, que resultaron ser un pilar fundamental en el título de Venezuela.
“Me desperté esta mañana [con] tres mensajes de texto de diferentes organizaciones intentando que no lanzara a los muchachos en días consecutivos”, comentó el manager, previo al choque final.
López leyó los mensajes y apagó su teléfono incrédulo. Respiró, organizó sus ideas y unos minutos más tarde empezó a librar posiblemente su última batalla de este estilo como dirigente de Venezuela.
“Me levanté de nuevo y dije, '¿sabes qué? Voy a responderles, voy a pelear por estos jugadores'. Y eso fue todo. Ese fue el caso”, explicó.
Había una desventaja logística para Venezuela. A diferencia de Estados Unidos, ellos no tuvieron un día de descanso antes de la final. De allí el contacto de algunos clubes. López no quiso revelar quiénes, pero sí mencionó que la comunicación tenía como fin impedir que jugadores vieran acción en días consecutivos.
“Algunos equipos estaban preocupados porque no tuvimos un día libre en el medio como los otros conjuntos antes de una final”, explicó López. "Y, por supuesto, los lanzadores... en este caso llamando para ver las posibilidades de no ser usados o si podrían ser restringidos. Es decir, las organizaciones nos llaman para eso”.
Eduard Bazardo, Ángel Zerpa, Andrés Machado y Daniel Palencia fueron los relevistas que vieron acción en días consecutivos, ante Italia. Entre ellos sumaron 7.1 innings entre los dos días, con sólo dos carreras permitidas – la del martes con el jonrón de Bryce Harper.
López logró convencer a los equipos y le dio la confianza y convicción a sus jugadores, de que esa no era una pelea para ellos. Vaya, incluso le quitó ese peso de encima al coach de pitcheo, Johan Santana, que, cuando se le preguntó al respecto, dijo que eso “no era problema de él”.
“No hay que dejarse llevar por las emociones”, aseguró Santana. “Si tú te dejas llevar por las emociones, las cosas no te pueden salir bien. Nosotros teníamos un plan el cual se ejecutó”.
Esa frase resume a la perfección el éxito de esta selección. Hubo trabas de calendario, limitaciones e innumerables presiones externas a horas del juego más importante de sus vidas, pero López formó un escudo protector tan impenetrable, que su escuadra sólo tuvo que preocuparse por accionar dentro del diamante.
Al final, la batalla en las oficinas valió la pena. “El plan se ejecutó” a la perfección y Venezuela, contra todo pronóstico y obstáculo, conquistó el campeonato mundial.
