Los Yankees le dieron a Cam Schlittler cuatro carreras de ventaja antes de que siquiera subiera al montículo la noche del martes contra los Reales en el Kauffman Stadium.
Fue un gran respaldo para el líder de efectividad de las Mayores (¿y actual favorito al premio Cy Young de la Liga Americana?). Pero recibiría más. Muchísimo más. Para cuando los Yankees terminaron su paliza 15-1 sobre Kansas City, toda la alineación titular había inscrito su nombre en los pesados libros de historia de la franquicia.
Cada abridor en la alineación de Nueva York conectó al menos dos hits en camino a una noche de 24 imparables para el club. Fue la primera vez en la historia de la franquicia que todos los titulares terminaron un choque con múltiples inatrapables.
“Se siente genial ser parte de la historia de los Yankees”, expresó el antesalista dominicano Amed Rosario. Rosario lideró el ataque con cuatro hits, incluyendo dos de los seis jonrones de su equipo.
Aquí, otras hazañas notables de la contundente victoria:
-- Cinco jugadores con al menos tres hits: Rosario fue uno de cinco miembros de los Yankees (junto a Trent Grisham, Ben Rice, Anthony Volpe y Austin Wells) que terminaron con tres o más hits. Los Bombarderos del Bronx no habían logrado eso desde un triunfo por 18-7 sobre los Medias Blancas el 3 de agosto del 2011. Los cinco jugadores responsables ese día fueron Derek Jeter, el dominicano Robinson Canó, Brett Gardner, Curtis Granderson y Eric Chávez.
-- 46 bases alcanzadas: Gracias a 10 extrabases, las 46 bases alcanzadas por los Yankees fueron su mayor cantidad en un partido desde el 22 de julio del 2007 (49 vs. los Rays) y la tercera mayor desde 1940.
-- 24 batazos contundentes: Los Yankees no conectaron muchos batazos flojos el martes. Tuvieron 24 batazos clasificados como contundentes (una bola bateada con una velocidad de salida de 95 millas por hora o mayor). Esta fue su mayor cantidad en un mismo encuentro durante la Era Statcast (desde el 2015).
“Tuvimos una tonelada de turnos al bate realmente buenos”, expresó el manager Aaron Boone. “Fue una de esas noches en las que todo caía”.
