El 3 de septiembre, Paul DeJong de los Cardenales bateó una bola que parecía destinada a ser foul, pero luego dio un giro hacia territorio bueno entre el plato y la inicial y terminó siendo sencillo.
El manager de los Gigantes, Bruce Bochy, quien ha estado mucho tiempo en el mundo del béisbol, estaba impresionado.
“He visto cosas así, pero no a ese grado”, dijo Bochy. “Fue una cosa increíble. No puedes hacerlo ni en una mesa de billar”.
Bueno, el lunes en Minnesota tuvimos otro episodio de un batazo que tomó un giro diferente a lo que parecía sería su trayectoria normal.
Con corredores en segunda y tercera y un out en el sexto episodio, el segunda base de los Mellizos, el venezolano Luis Arráez, bateó un rodado hacia el cubano Yoán Moncada, tercera base de los Medias Blancas.
Moncada parecía estar bien posicionado para manejar el batazo, antes de que la pelota tomara un inesperado giro a la derecha – causando que Moncada se resbalara y se cayera—y se fuera en dirección al jardín izquierdo para un sencillo impulsor de dos carreras durante lo que terminaría siendo una victoria por 5-3 de Minnesota.