SAN FRANCISCO -- Quizás sí se pueda tener una segunda oportunidad para causar una primera impresión.
Cuando los Rockies subieron nuevamente al toletero novato Zac Veen desde Triple-A Albuquerque a principios de esta semana, trajeron de regreso a un jugador que estaba encendido en las Ligas Menores después de realizar algunos cambios importantes en su estilo de vida relacionados con el abuso de sustancias, con la esperanza de regresar a las Grandes Ligas.
Veen, el prospecto Nro. 11 de Colorado según MLB Pipeline, respondió de inmediato conectando un jonrón en Arizona en su primer juego de regreso, recompensando rápidamente la decisión del club.
El viernes volvió a hacerlo con otro cuadrangular, un batazo de 406 pies ante el derecho de los Gigantes, Landen Roupp, que terminó en McCovey Cove, mientras Veen salía de la caja de bateo dando un pequeño salto y lanzaba el bate hacia el dugout lleno de emoción. El vuelacercas fue lo más destacado de la victoria de los Rockies por 5-2 en el primer juego de la serie, su tercer triunfo consecutivo.
Cabe destacar que los dos bambinazos de Veen desde que fue llamado han terminado en el agua. El del miércoles cayó en la piscina del Chase Field y el del viernes terminó en la bahía.
Fue el quinto “Splash Hit” conectado por un jugador de los Rockies en San Francisco desde que el estadio abrió sus puertas en el 2000. Veen se unió a un selecto grupo que incluye a Charlie Blackmon, Corey Dickerson y Carlos González, quien lo consiguió dos veces. También fue el 69no conectado por un bateador visitante en la historia del estadio.
La victoria de Colorado también fue posible gracias a una apertura de calidad del zurdo Kyle Freeland.
En la 30ma apertura de su carrera contra los Gigantes, su mayor cantidad ante cualquier rival, Freeland limitó a San Francisco a cuatro hits y una carrera en ocho innings, con dos ponches en 95 pitcheos.
