Billy Martin fue despedido ¿por una canción?

28 de diciembre de 2021

Billy Martin ganó en todos los sitios donde dirigió.

También lo despidieron de todos los sitios donde dirigió.

Sin embargo, el despido más extraño de todos los que sufrió no fue ninguna de unas las cinco veces que el propietario de los Yankees, George Steinbrenner, botó a Martin o lo presionó para que renunciara. Tampoco fue la primera vez que le mostraron la puerta, luego de lograr que los Mellizos ganaran 18 juegos más que la temporada anterior y pasaron al séptimo puesto al primer lugar y la SCLA de 1969, su única campaña en Minnesota.

Fue la vez en Texas cuando el propietario del club tomó la decisión por culpa de una canción de John Denver.

Esta es la historia de cómo fue que Billy Martin – nacido y criado en Berkley, California, y ganador de cuatro Series Mundiales como segunda base en Nueva York – perdió su trabajo, al menos en parte, por culpa de la canción “Thank God I’m a Country Boy”.

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“A mí me encantó jugar para Billy. Siempre lo vi como un manager de los jugadores”, dijo Tom Grieve, quien jugó para los Rangers durante toda la estadía de Martin en Texas y ha sido comentarista del equipo desde 1995. “Me encantaba su intensidad, lo competitivo que era. Nosotros siempre sentíamos – al menos yo sentía – que si estamos parejos en talento con el otro equipo, íbamos ganar porque nuestro dirigente era mejor que el del otro lado”.

La habilidad de Martin para sacar lo mejor de sus jugadores quizás quede mejor evidenciado en su récord durante su primera temporada en cada parada. Trabajando con el mismo grupo de jugadores que el piloto anterior – especialmente antes de la llegada de la agencia libre en 1976 – Martin ganó con más frecuencia que su predecesor en cada oportunidad, promediando 20 triunfos más y 3.8 puestos en la tabla (sólo viendo su primera estadía en los Yankees para este ejercicio).

Twins

1968 bajo Cal Ermer: 79-83 (.488), 7mo lugar en el Oeste de la L.A.

1969 bajo Martin: 97-65 (.599), 1er lugar

Tigres

1970 bajo Mayo Smith: 79-83 (.488), 4to lugar en el Este de la L.A.

1971 bajo Martin: 91-71 (.562), 2do lugar

Rangers

1973 bajo tres dirigentes: 57-105 (.352), 6to lugar en el Oeste de la L.A.*

1974 bajo Martin: 84-76 (.525), 2do lugar

*Whitey Herzog tuvo foja de 47-91, Del Wilber 1-0 y Martin 9-14 para cerrar la campaña.

Yankees

1975 bajo dos managers: 83-77 (.519), 3er lugar*

1976 bajo Martin: 97-62 (.610), 1er lugar

*Bill Virdon tuvo foja de 53-51, y luego Martin 30-26

Atléticos

1979 bajo Jim Marshall: 54-108 (.333), 7mo lugar en el Oeste de la L.A.

1980 bajo Martin: 83-79 (.512), 2do lugar

“Billy sabía cómo motivar a cada jugador individualmente”, explicó Grieve. “No tenía una fórmula para todo el mundo. Yo pienso que ajustaba su estilo dependiendo de quién era el pelotero. En la mayoría de los casos, sacaba lo mejor de sus jugadores y eso puedes verlo en lo rápido que mejoraban sus equipos cuando llegaba”.

Pero en casa caso, el efecto pasaba rápido. Su estadía más larga en cualquier parte fueron las partes de cuatro temporadas que pasó en su primera experiencia en el Bronx. Terminó la temporada de 1975, llevó a los Yankees a la Serie Mundial los próximos dos años (coronándose en 1977) y luego fue despedido tras arrancar con un récord de 52-42 en 1978.

“Yo pienso que una de las cosas que probablemente pasó en cada sitio al que fue Billy es que, tras el primer año y medio, dos años, las cosas empezaban a cambiar”, explicó Grieve. “Comenzaba a pasar ese primer efecto y las cosas no salían tan bien como cuando había llegado. Es un historial y es muy sencillo verlo. Eso no es culpa de las organizaciones, eso básicamente puede atribuirse a Billy. Así era él”.

En Texas, Martín ayudó a los Rangers a conseguir su primer récord positivo desde que se mudaron a Arlington desde Washington, casi duplicando la asistencia de 662,974 fanáticos en 1972 a 1,193,902 en su primera temporada completa en 1974. Y le encantaba el estilo de vida, adaptándose rápidamente a Texas.

“Encajaba muy bien (en Texas)”, dijo Jim Sundberg, quien fue uno de los catchers de Martin en 1974. “Tenía sus botas y su sombrero de vaquero. Era el rol perfecto para él antes de que las cosas se fueran al piso”.

Los Rangers cambiaron de dueño – pasando de manos de Bob Short a las de Brad Corbett – a principios de 1974 y eso movió un poco las cosas. Corbett contrató a Dan 0’Brien como gerente general (Martin era también el GG cuando llegó a Texas e hizo un cambio con los Cachorros por Fergunson Jenkins, futuro Salón de la Fama), y Martin tuvo menos influencia a la hora de elegir a los jugadores para su roster.

“El plan de Billy era darle un giro al equipo y luego, en un corto lapso, básicamente se saboteó él mismo”, contó Sundberg.

Los modos de Martin fuera del terreno también afectarían al equipo, con los jugadores notando sus problemas con la bebida y las personas con las que andaba, de acuerdo con la biografía de Bill Pennington publicada en el 2015, “Billy Martin: Baseball’s Flawed Genius.”

“Sus problemas ocasionales con la bebida están bien documentados y yo creo que en eso, en ocasiones, evitaba que tuviera éxito”, dijo Grieve. “Hubo momentos en 1975 cuando estábamos tomando práctica de bateo sin saber cuál era el lineup porque él todavía no había llegado al estadio”.

Mientras avanzaba aquel sofocante verano texano de 1975, la fricción entre Martin y la directiva produjo temperaturas aún más elevadas. Un problema bien conocido en el momento envolvió al cátcher Tom Egan, un suplente dejado libre por los Angelinos el 30 de junio de 1975. Martin quería que los Rangers lo firmaran, pero O’Brien y Corbett le dijeron que no.

“Uno notaba que la relación que él tenía con el dueño y el gerente estaba cambiando”, acotó Grieve. “Había veces en las que Billy quería buscar a cierto jugador, no una estrella, para contar con su personalidad en el equipo. Pero la directiva no estuvo de acuerdo con algunas de esas sugerencias y aquello creó tensión. Uno sabía que no iba a durar”.

Entre las cosas de Texas que le gustaban a Martin estaba la música country. A principios de julio, la canción Nro. 1 entre las 100 Mejores de Billboard estaba “Thank God I’m a Country Boy” (Gracias a Dios que soy un muchacho del campo) de John Denver, quizás porque Martin comenzó a insistir que la pusieran en el estadio. Pero no sólo entre innings. Quería escucharla en el medio del séptimo acto, en vez de “Take Me Out to the Ball Game”. Martin y Corbett discutieron por las canciones y al final el dueño – era su equipo, después de todo – eligió quedarse con el tradicional tema beisbolero.

Durante una jornada dominical – el 20 de julio de 1975 – Martin tomó una de sus últimas decisiones como dirigente de los Rangers. En algún punto durante el doble juego contra los Medias Rojas, el piloto tomó el teléfono del dugout, pero no para llamar al bullpen. De acuerdo con la biografía de Pennington, Martin llamó al palco de prensa, buscando a la persona encargada de poner la música entre inning e inning. El umpire Ron Luciano había entrado al dugout para buscar agua y recordó la escena en su autobiografía: “Billy estaba diciendo, ‘No me importa lo que diga el dueño, pon la condenada canción de John Denver’. No podía creer lo que estaba escuchando. Billy gritando, ‘¡Más vale que escuche “Thank God I’m a Country Boy!”’ Y tiró el teléfono”.

Cuando colocaron la petición de Martin durante el receso del séptimo acto, “Corbett se enfureció”, escribió Pennington. Al día siguiente, los Rangers anunciaron el despido de Martin.

¿Realmente sucedió aquello? ¿El destino de Martin se decidió por una canción? Dos beisbolistas que jugaron para él no lo recuerdan específicamente, pero pueden imaginar que algo así hubiese ocurrido.

“Se estaba poniendo muy dominante”, comentó Sundberg. “Estaba haciendo cosas así. Y esa no fue la única noche en la que llamó al palco de prensa para reclamar algo. Sí, pienso que eso ha podido pasar”.

“Yo escuché esa historia, y basado en la persona a la que se la oí, confío en que hay algo de cierto”, opinó Grieve. “No creo que sea un mito. Pienso que sí ocurrió, pero no recuerdo haberme enterado cuando pasó. Quizás lo escribieron en los periódicos al día siguiente”.

En efecto, Dave Anderson del The New York Times escribió al respecto: “‘Él quería manejar todo en la organización’, dijo un directivo de los Rangers. ‘Hasta la música que se colocaba’. Durante el descanso del séptimo inning en el Arlington Stadium, podía oírse una versión de ‘Thank God I'm a Country Boy’, por órdenes de Billy”.

Un par de días después, una historia de la agencia United Press International acotó que cuando se fue Martin, también desapareció la canción del estadio.

Por buen manager que fuese Billy Martin, muchas veces fue su peor enemigo. Quizás si hubiese reducido algunas de sus tantas peticiones – como la música en el estadio – hubiese podido conseguir a algunos de los jugadores que quería. Pero por otro lado…

“Yo tampoco creo que para el equipo fuese tan difícil complacer a Billy”, comentó Grieve. “Pon la canción los fines de semana, hazlo por un tiempo y ve qué pasa. Por favor, hoy en día un jugador puede llamar al palco para que le cambien la canción con la que sale a batear en el quinto inning”.