PETERSBURG -- Probablemente no sea tan fácil como Jonathan Aranda hace que parezca.
Aranda ha demostrado durante las últimas dos temporadas que es un bateador talentoso y equilibrado en cualquier situación. El inicialista mexicano de los Rays ha respaldado su actuación de nivel de All-Star del año pasado bateando .286/.384/.476 en los primeros 53 juegos de Tampa Bay esta temporada.
Pero ha sido incluso mejor en los momentos importantes. Llegó al jueves con 41 carreras impulsadas, la mayor cantidad en la Liga Americana y la sexta mayor cifra en las Mayores, además de batear .356 con corredores en posición de anotar.
Entonces, para él, quizás sí sea tan sencillo como lo explicó la tarde del miércoles en Baltimore.
“Son esos momentos los que realmente importan. Nunca sabes en juegos cerrados si esa carrera va a marcar la diferencia”, dijo Aranda. “No es que los otros turnos no importen, pero en ese momento me digo, ‘OK, éste es el gran momento, es hora de responder’”.
Su producción ofensiva también ha sido notablemente consistente. Ha tenido una sola racha esta temporada en la que pasó tres juegos consecutivos sin impulsar una carrera: Una secuencia de cuatro partidos del 6 al 10 de mayo, que terminó de manera contundente con tres remolques el 11 de mayo en Toronto.
“Se siente muy bien. No necesariamente estoy buscando ser el número uno, sino que simplemente he podido responder en las situaciones correctas”, comentó Aranda. “Lo más importante es que trato de ayudar a mi equipo, así que he tenido la fortuna de poder hacerlo”.
Parece apropiado que Aranda esté liderando discretamente la Liga Americana en carreras impulsadas. Por más bien que haya bateado, el oriundo de Tijuana no llama demasiado la atención sobre sí mismo. El jugador de 28 años no tiene el perfil mediático de su compañero dominicano Junior Caminero ni los prominentes bíceps del cubano Yandy Díaz, y además juega para un equipo de mercado pequeño que no ha llegado a la postemporada en los últimos dos años.
Claro que celebra sus grandes batazos, gritando hacia el dugout de los Rays para encender a sus compañeros mientras su cabello se sale del casco. Pero prefiere hacer su trabajo con una confianza serena y equilibrada, un aura de calma que algunos compañeros y coaches creen que le beneficia en las situaciones de presión.
“Creo que trae una confianza tranquila al estadio todos los días. Habla y se emociona muchísimo cuando hace algo para ayudar al equipo”, dijo el piloto Kevin Cash. “Y nos ha ayudado mucho esta campaña, especialmente en situaciones oportunas con corredores en base.
“Uno se alimenta de la personalidad que tiene. Algunos jugadores se encienden mucho y eso los beneficia. Jonny probablemente sea lo opuesto; parece tener mucha confianza y hace todo con mucha calma, pero tiene un enfoque tan sólido y consistente que le permite manejar situaciones difíciles”.
El abridor Steven Matz agregó lo siguiente: “Todo se ve tan sencillo para mí. Parece que apenas hace swing y luego miras la pizarra y la bola salió a 106 millas por hora hacia el canal. Es muy tranquilo. Creo que eso habla mucho de su capacidad para impulsar carreras. Ningún momento es demasiado grande para él”.
Eso era cierto incluso cuando Aranda sentía que no estaba en su mejor momento durante el primer mes de la temporada. En sus primeros 30 juegos, tuvo más carreras impulsadas (25) que hits (24). Pero no estaba completamente satisfecho con el resto de sus números, incluyendo un promedio de .220 con 33 ponches entre marzo y abril.
“Tuve que dar un paso atrás, observarme a mí mismo, mirarme en el espejo y ver qué necesitaba ajustar”, explicó.
Entonces, Aranda trabajó en su swing, haciéndolo más corto y más directo hacia la pelota. Reconoció que las rectas lo estaban apresurando, por lo que dejó de preocuparse por halar la bola y volvió a un enfoque más concentrado hacia el centro del terreno.
Es difícil refutar los resultados. Este mes batea .375/.454/.513 con 16 carreras impulsadas y apenas 21 ponches en 23 juegos, ocupando el primer lugar entre los bateadores calificados en promedio y porcentaje de embasarse, además del octavo puesto en OPS.
¿Es tan fácil como Aranda hace que parezca? No. Pero cuando atraviesa una racha como ésta, también hace que luzca bastante sencillo.
“Se dedica a hacer su trabajo. Entiende quién es como jugador”, opinó el abridor de los Rays, Nick Martínez. “Cuando tiene una oportunidad, no la desaprovecha”.
