El “poder de la amistad” impulsa a los Rays a un inicio histórico tras 40 juegos

5:16 AM UTC

TORONTO -- Ya pasó demasiado tiempo como para llamar a esto un simple buen arranque. Y ha sido demasiado impresionante como para considerarlo una casualidad.

Los Rays prácticamente han disputado una cuarta parte de su calendario y poseen el mejor récord de la Liga Americana con marca de 27-13 tras la victoria del lunes por la noche por 8-5 sobre los Azulejos en el Rogers Centre.

Lo que han hecho los Rays hasta ahora iguala al club del 2020 con el tercer mejor inicio de 40 juegos en la historia de la franquicia, sólo detrás de los equipos del 2023 (30-10) y 2010 (29-11). Los Bravos (28-13) son el único equipo en las Mayores con mejor récord que un conjunto de Tampa Bay al que muchos proyectaban terminar último en el Este de la Liga Americana cuando comenzó la temporada hace apenas seis semanas y media.

“Me gustaría mantener este ritmo”, bromeó el abridor Drew Rasmussen. “Creo que estaremos en una muy buena posición si podemos hacerlo”.

Han ganado nueve de sus últimos 10 juegos y 25 de 33, la mejor marca de las Mayores, desde el 4 de abril. Además, tienen un sorprendente récord de 19-3 contra equipos de la Liga Americana. Según una investigación de MLB Network, los Rays también son el primer equipo del Este de la Liga Americana en ganar nueve de sus primeros 10 juegos contra rivales divisionales desde los Azulejos de 1992, que también comenzaron 9-1.

¿Cómo lo están haciendo? Su más reciente victoria ofreció un buen ejemplo.

Un cuerpo de pitcheo dominante

Según los estándares de Rasmussen, no fue necesariamente una gran apertura. Eso dice mucho más de Rasmussen que de la forma en que lanzó contra los Azulejos.

Rasmussen limitó a Toronto a tres carreras, todas producto de un batazo del venezolano Andrés Giménez en el segundo inning, a lo largo de seis episodios. Permitió apenas cuatro hits y un boleto mientras ponchaba a seis, en lo que fue su 46ta apertura consecutiva permitiendo cuatro carreras o menos, un récord de la franquicia.

El jonrón de dos carreras de Giménez contra el zurdo Ian Seymour en el séptimo episodio hizo que la noche del lunes fuera la primera vez desde el 21 de abril en que los Rays permitieron más de tres carreras limpias en un juego, rompiendo una racha récord de la franquicia de 16 encuentros seguidos, la más larga en las Mayores desde la cadena de 18 juegos de los Gigantes en septiembre del 2010.

Aun así, los Rays sólo han permitido 29 carreras totales en sus últimos 17 juegos.

“Definitivamente están lanzando con mucha confianza en este momento”, dijo el manager Kevin Cash. “Lo que están haciendo como grupo es realmente impresionante”.

Pelota pequeña, estrellas y “el poder de la amistad”

La profundidad y versatilidad de la alineación se han convertido en características clave para los Rays. También lo ha sido su disposición para poner la pelota en juego, ya que llegaron al lunes con la mejor tasa de contacto de las Mayores (82.8%) y la segunda menor tasa de ponches (18.6%).

“Pueden pasar muchas cosas buenas cuando mueves la pelota”, destacó el jardinero central Cedric Mullins.

Jake Fraley y Richie Palacios ejemplificaron otro aspecto importante del éxito del equipo durante un racimo de tres carreras en el primer inning: cumplir un rol y hacerlo bien.

Ninguno de los dos bateadores zurdos había tomado un turno desde el pasado martes, cediendo tiempo de juego a los jardineros Jonny DeLuca y Ryan Vilade, y al infielder Ben Williamson. Pero volvieron a la alineación contra el derecho Kevin Gausman e inmediatamente hicieron aquello para lo que fueron colocados allí.

Después de sencillos de Chandler Simpson y el dominicano Junior Caminero y un elevado de sacrificio del mexicano Jonathan Aranda, Fraley conectó un doble de dos outs y Palacios disparó un sencillo productor de dos carreras para ampliar la ventaja a tres rayitas.

“Incluso cuando no estás en la alineación titular, vas a jugar en este equipo”, dijo Palacios, quien conectó tres hits en la noche. “Todos están siempre listos, tratando de hacer lo mejor posible con su conjunto de habilidades”.

El abridor Shane McClanahan insiste en que la química en el clubhouse de los Rays es una gran parte de este exitoso inicio, porque no puede ser coincidencia que un grupo tan unido juegue un béisbol tan desinteresado.

“He estado bromeando y llamándolo el poder de la amistad”, manifestó McClanahan entre sonrisas. “Obviamente hay más que eso. Todos aquí hacen muy bien lo que saben hacer, y a todos se les permite ser quienes son como competidores y como personas, y eso definitivamente se refleja”.

Claro, también ayuda contar con jugadores especiales en la parte alta del orden. Los Rays tienen eso en Simpson, Caminero, Aranda y el cubano Yandy Díaz.

Simpson, quien representa mejor el compromiso de los Rays con la pelota pequeña cuando es necesario, conectó tres hits y usó su velocidad élite para fabricar una carrera en el cuarto inning.

Aranda, quien silenciosamente lidera la Liga Americana con 32 carreras impulsadas, se encargó del resto del trabajo pesado. Pegó un sencillo productor con el bate roto en el segundo inning y luego continuó su dominio sobre el pitcheo de Toronto con un cuadrangular en solitario proyectado por Statcast a 415 pies hacia el jardín central en el quinto.

“Afortunadamente, simplemente juego muy bien contra ellos”, dijo el tijuanense Aranda, quien ha conectado 10 de sus 32 jonrones de por vida contra los Azulejos. “Gracias a Dios son un rival divisional y puedo responder”.