LOS ÁNGELES -- Un estruendo metálico interrumpió la música que sonaba en las bocinas y el murmullo de los aficionados que ingresaban a las gradas. Rápidamente fue seguido por expresiones de asombro y aplausos, cuando quienes estaban en el estadio vieron qué lo había provocado.
Shohei Ohtani acababa de sacar una pelota del Dodger Stadium.
Aproximadamente dos horas antes del primer lanzamiento del duelo del lunes —una eventual derrota de 9-3 ante los Gigantes— Ohtani saltó al terreno con un bate en las manos y comenzó a depositar varias pelotas en las gradas de los jardines, incluyendo una que superó el techo del Right Field Pavilion, evocando aquella inolvidable actuación de dos vías en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional del año pasado.
Han pasado 11 juegos, desde el 26 de abril, desde la última vez que Ohtani se voló la cerca en un partido. Apenas suma un cuadrangular en sus últimas 111 visitas al plato.
Bajo las luces, Ohtani no pudo elevar la pelota; bateó tres rodados hacia el lado derecho del cuadro y se ponchó dos veces en una noche en la que se fue de 5-0. El manager Dave Roberts ve a su estrella de dos vías intentando "salir a punta de swings" de su lento inicio de temporada, pero en lugar de eso, sigue batallando con los problemas.
“Creo que el pensamiento es comprensible”, expresó Roberts. “Pero cuando eres un bateador tan peligroso y los lanzadores no te van a regalar nada, entonces no es un buen plan. Porque en cierto modo tienes que tomar lo que te dan. Y esta noche, claramente no iban a ceder ante él”.
Se pensaba que ver a Ohtani tomar práctica de bateo en el terreno era algo tan raro como una luna azul. Durante la pasada postemporada, dos días antes de aquel increíble Juego 4 que le valió el premio al JMV de la SCLN, bateó en el terreno del Dodger Stadium por primera vez que alguien pudiera recordar. También tomó práctica de bateo antes de la Serie Mundial.
“Hay ciertas cosas que quiero poder hacer en el terreno y que sólo se pueden hacer ahí”, explicó Ohtani en aquel momento mediante el intérprete Will Ireton. No dio más detalles, pero los coaches de bateo de los Dodgers señalaron que poder seguir la trayectoria de la pelota en el aire puede beneficiar a un bateador que está buscando reencontrarse en la caja de bateo.
Con aproximadamente una cuarta parte de la temporada del 2026 ya disputada, Ohtani ha tomado práctica de bateo en el terreno tres veces. La tercera no fue la vencida, y Ohtani no estuvo solo, ya que sus compañeros tampoco lograron capitalizar las oportunidades que crearon contra los Gigantes.
Ohtani aún no ha logrado encenderse por más de un puñado de juegos a la vez, bateando .233 con un OPS de .767 y seis jonrones. En sus últimos 17 juegos se ha enfriado aún más, bateando de 65-12 (.185) con apenas cuatro extrabases.
Al hacer swing agresivamente pero sólo conectando batazos por el suelo, Ohtani mostró signos de lo que Roberts considera como "ansiedad excesiva". Pudo llevar la bola hacia todas las bandas durante la práctica de bateo, pero eso no se tradujo en el juego.
“Creo que la práctica de bateo, la intención, era buena”, comentó Roberts. “Me pareció que los jonrones hacia la parte más profunda del terreno fueron muy buenos, y luego, en el juego, simplemente se revirtió a lo que ha estado siendo”.
Los Dodgers no tienen planes de mover a Ohtani del primer puesto del lineup pese a su lento inicio, pero tendrá la oportunidad de reiniciarse. Roberts indicó que, o bien Ohtani no bateará cuando inicie en el montículo el miércoles, o le dará un día libre completo el jueves.
Aunque los problemas de Ohtani han sido notables en la parte alta del orden, no es el único jugador de los Dodgers que está batallando en medio de un malestar generalizado en el plato de todo el equipo. Desde el 21 de abril —el inicio de una serie de tres juegos contra los Gigantes en San Francisco— L.A. ha sido limitado a cuatro carreras o menos en 14 de 19 juegos, perdiendo 11 encuentros en ese lapso.
El lunes, los Dodgers sacaron muy poco provecho de las oportunidades que crearon, yéndose de 10-2 con corredores en posición de anotar y dejando a ocho corredores en base.
Ohtani es solo una pieza de la ofensiva plagada de estrellas de Los Ángeles, aunque una muy importante. Los Dodgers saben que tienen que encontrar formas de ganar juegos, con o sin Ohtani bateando a su máximo nivel. Y siguen confiando en que revertirán la situación como equipo.
“Somos los bicampeones por una razón”, dijo Max Muncy. “Encontramos formas de salir de esto”.
